Peinas tu pelo en seco y, al acercar el peine, los pelos se LEVANTAN persiguiéndolo como perritos. O caminas en calcetines por la alfombra y le sueltas un chispazo a tu hermano cuando lo tocas. Las dos cosas son el mismo truco de la naturaleza: la electricidad estática.
El mundo tiene cargas escondidas
Mapa conceptual
- ¿Por qué tu pelo se levanta con el peine y la puerta te da toques?
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Todo lo sólido —tu pelo, el peine, la alfombra— está lleno de cargas eléctricas diminutas: unas positivas y otras negativas, casi siempre en equilibrio perfecto (por eso no pasa nada). Pero al frotar dos cosas, una le "roba" cargas negativas a la otra: el peine queda cargado, tu pelo queda con la carga contraria... y las cargas contrarias se atraen. Por eso el pelo persigue al peine. Y cuando dos pelos quedan con la misma carga, se empujan entre sí: por eso se abren en abanico, cada pelo intentando alejarse de sus vecinos. El peine no "jaló" tu pelo: tu pelo está peleando consigo mismo.
Ahora el "¡ay!" de la perilla: al caminar en calcetines, tu cuerpo acumula cargas (¡hasta 4,000 o 10,000 volts en clima seco!). Tú no sientes nada porque es poca corriente... hasta que tocas metal: la salta de golpe, calienta el aire una fracción de segundo y hace ese "tac" con luz diminuta. Es exactamente el mismo fenómeno del rayo, pero en versión bolsillo. Los rayos son chispas de 5 kilómetros entre una nube y el suelo.
Experimento casero (pide permiso para el pelo ajeno): infla un globo, frótalo en tu suéter, acércalo a trocitos de papel picado: saltan solos. Acércalo a un hilo de agua muy delgado de la llave: el agua SE DOBLA hacia el globo (la humedad y la polaridad del agua hacen su magia). Hazlo con pelo recién lavado y seco: serás el villano de una foto familiar.
Y si alguna vez sientes que tu pelo "no es tu día", ya sabes la verdad: no es el corte, es la física. En días húmedos las cargas se escapan solas por el agua del aire (por eso el pelo se "relaja"); en días secos, todo tu cuerpo es un globo gigante con hambre de perillas.
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