En 1971, un ingeniero llamado Ray Tomlinson conectó dos computadoras que estaban en el mismo edificio, una al lado de la otra, y mandó de una a la otra un mensaje. Fue el primer correo electrónico de la historia. ¿Y qué decía? Tomlinson confesó toda su vida que no lo recordaba: "puruebas insignificantes", algo así como "algo de pruebas sin valor". Probó, funcionó, y él mismo no le dio importancia.
Lo que sí recuerda la historia es otra decisión suya: eligió un símbolo de la máquina de escribir para separar el usuario de la máquina: el señor "arroba". Nadie usaba ese símbolo en direcciones de persona (era signo de contabilidad: "2 manzanas @ 5 pesos" significa "a razón de"). Tomlinson lo tomó porque casi nunca aparecía en nombres de usuario y no causaría confusiones. Hoy son miles de millones de personas usando la elección de un tipo que no recordaba su propio primer mensaje.
¿Por qué dos computadoras juntas?
Porque antes de Tomlinson ya existía "correo" en las supercomputadoras: tú dejabas mensajes en una carpeta de la MISMA máquina para otro usuario. Lo que hizo Tomlinson fue hacerlos viajar ENTRE máquinas conectadas a la ARPANET, el internet✦ bebé. Su jefe de hecho lo miró raro: fue una de esas mejoras que hizo "en tiempo propio", probando en horas libres. Cuando funcionó, añadió la línea de envío a los programas de la red. Por eso nadie sabe el contenido: ni quien lo envió pensó que fuera histórico.
Tomlinson murió en 2016. La revista que lo vio nacer digitalmente lo llamó "el abuelo del email", y Google le hizo un doodle. Y en todos los museos serios sobre internet, el primer email exhibido es... un mensaje que ni él puede citar. Hay inventores que firmaron con humo.
Curiosidad para cerrar: el correo basura llegó sorprendentemente rápido. En 1978 una computadora Digital Equipment envió un anuncio de mercado a casi todos los usuarios de una red de Massachusetts: muchos historiadores lo señalan como el primer spam. Y el clásico moderno es de 1994: dos abogados anunciaron la "lotería de tarjetas verdes" a miles de foros de Usenet al mismo tiempo; se ganaron un apodo de pareja y una ley: la gente aprendió a odiar el correo masivo sin esperar al siglo XXI.
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