En los bosques de Australia vive un ave del tamaño de una gallina, café y sin llamarse la atención… excepto cuando canta. El ave lira tiene una cola que, al levantarla, parece la lira del mito griego (por eso se llama así). Pero su verdadero superpoder es otro: si alguien apaga las luces, ella también las apaga. Es decir, si escucha un sonido, lo graba y lo devuelve como si fuera suyo.
Los investigadores han grabado a un solo ave lira imitando hasta veinte sonidos distintos: el canto de otros pájaros —con una precisión que engaña a esos pájaros—, el chasquido de una cámara, el chirrido de la alarma de un auto, el ladrido de un perro, el motor de una motosierra.
Y no lo hace por lucirse: el macho usa esa capacidad para atraer pareja. Es un "cantante de imitación" en una época sin bocinas. Un pájaro que aprende más voces y con más exactitud tiene más éxito. Literalmente, la hembra lo escoge por su repertorio.
Hay algo todavía más interesante. En el parque nacional donde fue grabado el caso famoso, el ave lira terminó imitando… la motosierra del leñador y el pito de la alarma que sonaba en la mañana. El animal adaptó su cortejo a la nueva selva, que es mitad humana.
Los loros también imitan, pero el ave lira imita sonidos que ningún loro podría hacer: sonidos mecánicos sin voz humana. No son grabadoras: son los sonidos de su bosque nuevo. En Australia, si escuchas a lo lejos una motosierra sin motor, puede que sea un pájaro con cola de lira cortejando a una pajarita.
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