Haz una prueba en la cocina: suelta un cubo de hielo en un vaso de agua. Flota. Suena normal, pero es una rareza del universo: casi todo lo sólido se hunde en su propio líquido. Un pedazo de hierro sólido se hunde en hierro derretido; la cera en cera derretida; casi todos en casi todos.
La trampa de las moléculas
Mapa conceptual
- Por qué el hielo flota (y eso salva a los peces del invierno)
- La trampa de las moléculas
- La trampa de las moléculas
- Por qué eso salva a los peces
El agua está hecha de moléculas que se toman de la mano: cada molécula atrae a sus vecinas (esa es la idea, no perfecta pero útil). Cuando el agua se enfría, las moléculas se mueven menos y se acomodan mejor... pero el hielo las obliga a formar una red con huecos: las moléculas quedan separadas en una retícula que ocupa MÁS espacio que el agua líquida. Un cubo de hielo es agua con "camas deshechas": el mismo montón de moléculas en un espacio mayor, por eso pesa menos para su tamaño y flota. Por eso una botella de agua en el congelador se revienta: al convertirse en hielo, exige más lugar.
Por qué eso salva a los peces
Si el hielo se hundiera como la mayoría de sólidos, en invierno se congelarían lagos y mares desde el fondo hacia arriba, y muchos quedarían congelados hasta abajo: sin agua líquida, casi nada viviría el invierno. Pero el hielo flota y forma una tapa aislante: debajo, el agua se queda líquida (a unos 4 grados, la temperatura a la que el agua sí es más densa y se va al fondo). Los peces viven el invierno bajo una manta blanca. Todo gracias a que el hielo es un líquido "mal ordenado".
Y un detalle final para presumir: por esa misma rareza del hielo que ocupa más espacio, los cascos de barcos antiguos en climas fríos podían rajarse si el agua congelaba adentro de la madera, y los hielos de mar empujados por el viento hacen "hielo de presión" que se abomba y forma paredes. La naturaleza sigue sorprendiéndose con el agua. Nosotros solo aprendemos sus manías.
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