Empieza con 1,000 pesos que rinden 10% al año. Año 1: ganas 100; tienes 1,100. Año 2: no ganas 100 otra vez: ganas 110 (el 10% también corre sobre tus 100 anteriores), y así. A los 30 años, al cabo de 30 años tendrás 17,400, no los 4,000 que daría la suma simple. Esa diferencia brutal es el interés compuesto: interés cobrando interés, que hace que el dinero NO crezca en línea recta, sino en curva que se dobla hacia arriba: al principio casi nada, después una barbaridad.
Para calcular sin fórmulas existe la REGLA DEL 72: divide 72 entre tu tasa anual y tienes los años en que tu dinero se DOBLA. 10% → 7.2 años; 20% → 3.6; al 4% (bonos aburridos) → 18 años. Si alguien te promete doblar tu dinero en un año (72% anual), no está haciendo interés compuesto: está corriendo una pirámide (y la lectura de Madoff explica por qué — ver relacionadas). La regla funciona al revés: deuda al 20% mensual... no se dobla en 3.6 años, se dobla en 3.6 MESES, que es la pesadilla exacta de las tarjetas rotando deuda cada mes.
La trampa: la curva engaña
El problema psicológico del interés compuesto es que los primeros años se ven MAL: invertir cada mes a los 18 da un resultado que a los 25 parece ridículo comparado con lo que otro logra con "suerte". La mayor parte del dinero llega al final de la curva, en los años donde ya no se ve como mérito sino como milagro. Warren Buffett, que empezó a comprar acciones a los 11 años (con declaración de impuestos incluida... a los 11 años), hizo su fortuna REAL en sus últimos 30 años: él mismo decía que casi el 99% de su fortuna llegó después de los 50. El mensaje no es "hazte rico joven": es que su ventaja fue una cosa que solo da el tiempo... y el tiempo se empieza a usar tarde o no se usa. Su frase de cabecera: "mi fortuna es el resultado de vivir en América, algunas decisiones afortunadas... y el interés compuesto".
Y el dato que cierra con la vida real: 200 pesos al mes a un 12% anual (una cartera indexada histórica mundial, no una promesa de primo) dan en 30 años unos 700 mil pesos. Haz la cuenta con un simulador serio (hay uno del banco de México✦) y te vas a asustar de la paciencia. La matemática no negocia: o le das tiempo, o le das suerte. La suerte, además, cuesta más.
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