Hace 66 millones de años un asteroide del tamaño de una montaña chocó contra lo que hoy es la península de Yucatán y acabó con casi todos los dinosaurios. Casi. Porque un grupo pequeño de dinosaurios con plumas sobrevivió, y hoy los ves en los cables de luz, robando migajas de tu sándwich.
No es poesía: es taxonomía. Las aves no "bajan de" los dinosaurios como quien baja de un tren: las aves SON dinosaurios, del mismo modo que tú eres mamífero aunque no tengas cola visible. Un gorrión es más emparentado con un velociraptor que un velociraptor con un estegosaurio.
¿Cómo sabemos? Por los huesos: cuello en S, huesos huecos, tres dedos, furcúla (el hueso en forma de "u" que las aves tienen y que también tenían los terópodos). Y por las plumas: fósiles de China y Canadá muestran dinosaurios no voladores cubiertos de plumas verdaderas, algunas con colores que los científicos lograron medir. El plumaje apareció primero como abrigo y exhibición; volar vino después.
El velociraptor del cine es otro error de respetable tamaño: medía como un guajolote, no como un auto, y tenía plumas. La versión real, con su cola tiesa y su aspecto de ave asesina, es más rara y más impresionante que la versión de escamas.
La próxima vez que escuches un gorrión a las seis de la mañana, ten claro lo que pasa: un dinosaurio está cantando. Y su pariente extinto, el T. rex, escucharía a su pariente gorrión y probablemente pensaría: "qué familiar".
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