En Australia vive un marsupial llamado wombat, gordito y peludo, que parece un osito de peluche enojado. Tiene un superpoder absolutamente inútil y maravilloso: es el único animal del mundo que hace caca en forma de cubo.
No es una bola, no es un cilindro: son dados. Cuadrados. Con esquinas. Si tuvieras un wombat de mascota (no deberías), podrías jugar torre con los cubitos. Ya, mejor no.
¿Por qué? Los wombats marcan su territorio dejando sus cubitos sobre piedras y troncos caídos. Si fuera redonda, rodaría y se perdería la señal. Un dado se queda en su lugar.
El misterio duró décadas: nadie entendía cómo un cuerpo puede fabricar un cubo. Hasta que un equipo de investigadores de Estados Unidos y Austria lo descubrió, y hasta ganaron un premio Ig Nobel (ese premio que "primero te hace reír y luego te hace pensar"). La clave está en la última parte del intestino: lo forman con paredes de distinta elasticidad, que aprietan solo en dos direcciones, como un molde.
Y mientras tanto, el wombat sigue ahí, tranquilo, produciendo geometría.
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