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Historia Australopitecos y bipedestación: Lucy, Laetoli y el arbusto de los homininos

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Australopitecos y bipedestación: Lucy, Laetoli y el arbusto de los homininos

✦ Historia universal, bloque Prehistoria, curso Origen y evolución humana, ruta De los australopitecos a sapiens, etapa 2 Australopitecos y bipedestación · Historia · y te lleva 38 minutos

Roadwise Consulting

Firmado y verificado · Fernando Castro

Objetivo: Describir la anatomía de la bipedestación, la historia del descubrimiento de los australopitecos y la diversidad de especies entre 4,2 y 1,2 millones de años.

38 min 15–99 años
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Australopitecos y bipedestación: Lucy, Laetoli y el arbusto de los homininos

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Australopitecos y bipedestación: Lucy, Laetoli y el arbusto de los homininos

Los australopitecos son el primer hominino abundantemente documentado: cráneos, mandíbulas, columnas, pelvis, pies y una pista de pisadas continua. Con ellos se resuelve la cuestión que la etapa anterior dejaba abierta, la realidad de la marcha erguida entre 4,2 y 2,9 millones de años, y se plantea la pregunta nueva: si un cerebro de 400 centímetros cúbicos camina, come, cría y sobrevive un millón de años en compañía de otros homininos, qué hace falta para que aparezca algo parecido a una cultura.

Objetivos de la etapa

  • Reconocer el conjunto de caracteres óseos que definen la bipedestación y saber qué prueba cada uno.
  • Contar la historia del descubrimiento, desde el niño de Taung hasta Lucy, y explicar por qué Piltdown retrasó cuarenta años el reconocimiento de África.
  • Leer una pista de pisadas como evidencia de comportamiento y una pelvis como evidencia de anatomía, y distinguir los dos tipos.
  • Describir la diversidad de los australopitecinos y el concepto de arbusto en lugar de escalera.
  • Explicar el caso de los Paranthropus como especialización masticatoria dentro de un linaje bípedo.
  • Evaluar con criterio las afirmaciones sobre las herramientas y los cortes más antiguos.

I. Un siglo de hallazgos: de Taung a Lucy

En 1924 Raymond Dart, anatomista australiano recién instalado en Johannesburgo, recibió de una cantera de caliza en Taung un cráneo infantil con la cara y la mandíbula intactas y el molde natural de su cerebro dentro. Publicó en Nature un análisis de tres páginas: el foramen magno estaba debajo de la bóveda, los dientes eran humanos y la sutura basal todavía no se había cerrado. Concluyó que el niño había caminado erguido y lo llamó Australopithecus africanus, el mono austral del África.

Fotografía de un cráneo infantil fósil de color marrón claro visto de frente: bóveda redondeada y pequeña, cara corta proyectada hacia delante, órbitas grandes y mandíbula con dientes de leche, montado sobre un soporte oscuro.
El niño de Taung, descrito por Raymond Dart en 1924, fue el primer australopiteco reconocido y tardó décadas en ser aceptado. Foto: José-Manuel Benito, dominio público, Wikimedia Commons.
Lucy: Australopithecus afarensis y nuestros primeros pasos
Anota si el documental explica cómo se data Hadar: si no menciona las tobas, su cronología es prestada y no verificada.

La recepción fue desastrosa y hay que saber por qué. En 1912 Charles Dawson había presentado en Londres un cráneo humano con mandíbula de simio, Piltdown, y la comunidad británica lo tenía por el eslabón perdido: si el cerebro creció primero, un bípedo de África resultaba impensable. Piltdown era una falsificación, y no se demostró hasta 1953. Durante cuarenta años el error bloqueó el avance de la paleoantropología. La resistencia a Dart no fue solo científica. Sus mejores defensores iniciales fueron Robert Broom, un médico sudafricano que a los setenta años cambió de carrera para buscar los fósiles que Dart no encontraba, y, fuera de África, Louis y Mary Leakey. El reconocimiento llegó en 1947 con el cráneo STW 5 de Sterkfontein y en 1974 con Lucy, cuando la secuencia africana ya era imposible de negar.

En 1959 Mary y Louis Leakey publicaron en Olduvai el cráneo OH 5, un hominino de cara maciza y muelas enormes al que llamaron Zinjanthropus boisei, el «hombre oriental de Boisei». Su edad, 1,75 millones de años, fue obtenida por potasio-argón sobre la toba del nivel, y fue la primera vez que una datación radiométrica situaba a un hominino en un tiempo profundo real. Al año siguiente se halló en el mismo yacimiento el primer Homo habilis.

Fotografía de un cráneo fósil muy robusto sobre un pedestal de museo: cara profunda y proyectada, pómulos anchos y salientes, cresta ósea en la bóveda y una mandíbula enorme, iluminado contra un fondo neutro.
OH 5, el cráneo de Paranthropus boisei publicado por los Leakey en 1959, con la primera datación radiométrica de un hominino. Foto: Bjørn Christian Tørrissen, CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons.

¿Por qué el niño de Taung resultó inaceptable para la mayoría de la comunidad científica de 1925?

Piltdown se demostró una falsificación en 1953.

II. Anatomía de un cuerpo que camina

La evidencia de bipedestación en australopitecos no depende de un hueso: es acumulativa y de todo el cuerpo. Pelvis corta y ancha, fémur con ángulo valgo marcado, cóndilos femorales grandes y meseta tibial plana, pie con arco y sin pulgar divergente, vértebras lumbares ensanchadas, caja torácica en campana y brazo más corto que el de un simio. La combinación es exclusiva de los bípedos.

Rejilla de seis tarjetas con los cambios óseos de la bipedestación: columna en doble curva, pelvis corta y ancha, fémur valgo, rodilla en bisagra, pie con arco y sin pulgar oponible, y foramen magno bajo la bóveda, con su función mecánica explicada.
Caminar en dos pies no es ponerse de pie un momento: es rediseñar el esqueleto entero para recorrer kilómetros gastando menos energía.

Cada pieza cuenta una historia mecánica. La columna en doble curva coloca el centro de gravedad sobre la pelvis y amortigua el paso. El ilion en pala lateral convierte a los glúteos medios en estabilizadores de la cadera durante la fase de apoyo unilateral. El fémur valgo lleva el pie bajo la línea de gravedad, y la rodilla en bisagra soporta todo el peso sobre una pierna durante media zancada. El argumento energético es el más convincente porque es medible. Caminar erguido cuesta a un australopiteco aproximadamente la misma energía que a un humano de su tamaño, y alrededor de un 75 % menos que a un chimpancé que camina sobre dos pies. La ventaja no aparece corriendo: aparece caminando mucho, que es lo que hace un recolector que recorre el territorio cada día.

Si un chimpancé que camina sobre dos pies gasta un 75 % más energía que un humano de tamaño comparable, ¿qué factor multiplicativo supone ese incremento sobre el gasto del humano?

Cinco lecturas óseas y el límite estricto de cada una.
Parcialidad anatómicaQué permite afirmarQué no permite afirmar
Pelvis con ilion cortoCarga en apoyo unilateral y sostén visceralVelocidad ni estilo de carrera
Fémur valgoPie bajo el centro de gravedadQue no trepara en absoluto
Pie con arco y hallux alineadoEmpuje final por el dedo gordoAusencia total de función de agarre
EndocasteCapacidad y algunas huellas corticalesInteligencia ni lenguaje
Desgaste dentalDureza y abrasividad de la dietaEspecie exacta de vegetal consumido

El cerebro de un australopiteco está entre 380 y 550 centímetros cúbicos, y no crece a lo largo del millón y medio de años de la especie más conocida. La organización, sin embargo, ya muestra cambios: la región occipital se desplaza hacia el interior del hemisferio, y en algunos individuos aparece una asimetría del lóbulo frontal asociada al lenguaje, aunque esa última lectura es controvertida. La dentadura cuenta la dieta. El esmalte es espeso, las muelas grandes y la arcada parabólica; el premolar inferior ya no afila el canino. Los microdesgaste y los rastros de fractura en las muelas indican alimentos duros y abrasive, con tierra y polen de pasto, y los isótopos de estroncio y bario sugieren agua y vegetación de entorno abierto.

Barras con la capacidad craneal estimada de seis homininos en orden cronológico: Sahelanthropus 360 centímetros cúbicos, afarensis 410, africanus 480, boisei 510, Homo habilis 630 y sapiens 1 350, con la última barra remarcada.
El cerebro apenas se mueve durante tres millones de años: la bipedestación llegó mucho antes que la encefalización.
De cuatro a dos pies: descifrando el origen del bipedismo humano
Verifica si el vídeo separa el origen de la bipedestación de sus consecuencias; si las mezcla, está cometiendo el error funcionalista que este objeto combate.

El dimorfismo sexual es moderado pero real: los machos de afarensis pesan en torno a un 50 % más que las hembras, una diferencia intermedia entre la de los gorilas, extrema, y la humana, discreta. Es un dato social, no solo anatómico: sugiere sistemas de apareamiento y de competencia menos intensos que los de un gran simio poligínico.

Empareja cada sigla de museo con lo que designa.

      Clasifica según el tipo de evidencia, no según su fuerza.

      Arrastra cada ficha a su categoría (o tócala y luego toca la categoría). También puedes usar el teclado.

      III. Lucy, Dikika y Little Foot: esqueletos con nombre

      El 24 de noviembre de 1974 Donald Johanson y su equipo identificaron en Hadar, Etiopía, un esqueleto de australopiteco en más de cuarenta porciones: el cráneo, la mandíbula, vértebras, costillas, la pelvis y ambos muslos. Se le puso AL 288-1 y el apodo de Lucy por una canción que sonaba en el campamento esa noche. Medía 1,07 metros y pesaba unos 29 kilogramos, y murió con el esqueleto articulado, enterrado por sedimentos de llanura aluvial hace 3,2 millones de años.

      Fotografía de un esqueleto fósil montado en posición erguida tras un cristal: cráneo pequeño, caja torácica estrecha, pelvis ancha y huesos de las extremidades de color oscuro, con una etiqueta de museo junto a la cadera.
      AL 288-1, Lucy, expuesta en Adís Abeba: un tercio del cuerpo de un hominino de 3,2 millones de años. Foto: Chiswick Chap, CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons.

      Que un esqueleto esté articulado importa mucho: significa que el cuerpo no fue transportado y removido, y que las relaciones anatómicas se conservan. Con Lucy se puede medir la longitud de cada hueso y estimar la estatura con las ecuaciones de un solo individuo, y sobre todo comparar brazo y pierna en el mismo cuerpo: el húmero es largo y el fémur es bípedo, y esa mezcla es la firma de un bípedo que todavía trepaba.

      Lucy: la huella que cambió la historia de la humanidad
      Fíjate en si mencionan la articulación del esqueleto: sin ella, la estimación de estatura y la proporción de brazos perderían buena parte de su valor.

      En 2000 se publicó DIK-1-1, la niña de Dikika, de 3,3 millones de años: un ejemplar juvenil casi completo, con el cráneo todavía con los dientes de leche y el hioid conservado, el hueso de la lengua que solo se fosiliza en condiciones excepcionales. Su vértebra y su hioid indican un control respiratorio distinto del humano, y su escalado de árboles quedó documentado por el arco de sus falanges. StW 573, «Little Foot», es un esqueleto de Sterkfontein recuperado en una matriz de brecha de caliza a lo largo de dos décadas, con una edad próxima a 3,7 millones de años. Conserva cráneo, vértebras, miembros completos y la pelvis. Su atribución específica sigue en discusión, y es el mejor testimonio sudafricano de un australopiteco temprano casi entero.

      Marca la línea o las líneas con error y pulsa Comprobar.

      ¿Qué hace excepcionalmente informativos a esqueletos articulados como Lucy o Little Foot?

      Un esqueleto de australopiteco aparece con pelvis y fémur humanos en su forma, y con húmero largo y falanges curvas. ¿Qué predice sobre su modo de vida?

      IV. Laetoli: la evidencia que no se puede reconstruir

      En 1976, en Laetoli, Tanzania, un equipo de Mary Leakey detectó en la superficie de una capa de toba de 3,66 millones de años una pisada de hominino. La excavación de 1978 destapó la pista G3: al menos dos adultos y un niño caminaron por la ceniza húmeda, dejando unas noventa huellas en veinticuatro metros. Es la prueba de comportamiento, y no de anatomía, más antigua e inequívoca de la bipedestación. Las pisadas de Laetoli permiten calcular la marcha. Con la distancia entre huellas y la altura estimada del autor se obtiene una velocidad próxima a un metro por segundo, un paso con apoyo de talón y despegue por el dedo gordo, sin arrastre y con el pulgar alineado. Las dos filas paralelas de huellas, separadas unos 25 centímetros, sugieren que dos individuos caminaban lado a lado, y las del niño, junto a una de las filas.

      Fotografía de una superficie de piedra clara con hundimientos ovalados y una marca de dedos alineados: una huella de pie fosilizada parcialmente rellenada y con un borde erosionado, en una excavación al aire libre.
      Pisadas de hominino conservadas en la toba de Laetoli, Tanzania: evidencia directa de marcha, no de huesos. Foto: Alyssamf, CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons.
      Flujo de cinco pasos sobre Laetoli: la ceniza húmeda se pisa poco después de caer, la huella se hunde por el talón, el dedo gordo deja marca alineada, la capa siguiente sella la superficie y hoy se escanea el piso en tres dimensiones.
      Una pisada es un fósil de comportamiento: conserva un segundo exacto de un cuerpo que ya no existe.

      La icnología tiene un principio que conviene memorizar: una pisada conserva el instante de un comportamiento y no dice nada de la anatomía que no se vea, pero tampoco puede falsificarse con reconstrucciones. Por eso Laetoli y los huesos de Hadar son evidencias de tipo distinto y se complementan: unos describen la máquina, la otra la muestra funcionando.

      ¿Por qué caminar sobre dos pies cambió todo?
      Este vídeo trabaja la consecuencia y no el origen: comprueba si distingue entre ventajas energéticas y ventajas de transporte, que son argumentos distintos.
      Manos libres, éxito seguro: el secreto de la evolución humana
      Detente cuando el presentador atribuya la bipedestación a la liberación de las manos: es el funcionalismo que la etapa documentó como posterior e insostenible.

      En Laetoli el análisis de la marcha se apoya en la distancia entre y en la estimada del autor de la pisada.

      Dos filas paralelas de huellas separadas unos 25 centímetros, con huellas menores junto a una de ellas, permiten proponer:

      Un millón y medio de años de australopitecos

      1. 4,2-3,9 Ma
        A. anamensis

        Kanapoi y Allia Bay: la tibia de carga bípeda plena.

      2. 4,1 Ma
        Tibia KNM-KP 10001

        El primer hueso que hace discutible la bipedestación temprana.

      3. 3,66 Ma
        Laetoli

        Pista G3: unas noventa huellas y dos individuos con un niño.

      4. 3,7 Ma
        Little Foot

        Esqueleto casi completo en la brecha de Sterkfontein.

      5. 3,3 Ma
        Dikika y Lomekwí

        La niña DIK-1-1 y las piedras talladas más antiguas, discutidas.

      6. 3,2 Ma
        Lucy

        AL 288-1 en Hadar: 1,07 m y unos 29 kg.

      7. 3,0-2,1 Ma
        A. africanus

        Sudáfrica: Taung, Mrs Ples, Makapansgat.

      8. 2,7-1,2 Ma
        Paranthropus

        Linaje robusto: muelas gigantes y dieta C4, sin descendencia.

      9. 1,98 Ma
        A. sediba

        Malapa: mano humana y pelvis arcaica en el mismo cuerpo.

      V. El arbusto: seis especies y ninguna escalera

      Entre 4,2 y 2,0 millones de años se han descrito al menos seis especies de australopitecinos, y en varios tramos del registro dos o tres de ellas aparecen en el mismo lugar. En Koobi Fora y en el Turkana oriental coexisten afarensis, africanus y boisei; en Sterkfontein, africanus y robustus. La imagen de una escalera con un solo ocupante en cada peldaño no corresponde a los datos. A. anamensis aporta la tibia de Kanapoi, el mejor dato de carga bípeda antes de Lucy. A. afarensis aporta Hadar, Laetoli y Dikika y es la especie más conocida de la etapa. A. bahrelghazali, del Chad, extiende el occidente del linaje a 3,6 millones de años. A. africanus domina Sudáfrica, con Sterkfontein, Makapansgat y Gladysvale. A. sediba, de 1,98 millones de años en la cueva de Malapa, es un mosaico desconcertante: mano casi humana y pelvis inmadura para el parto. Kenyanthropus platyops, de 3,3 millones, añade una cara plana que no encaja con la línea alta de afarensis.

      Diagrama de árbol con el tronco común de los australopitecinos y cinco ramas: anamensis, afarensis, africanus, sediba y el grupo robusto Paranthropus, cada una con su edad, sus yacimientos y su rasgo más característico.
      Durante cerca de un millón de años convivieron dos o tres homininos en el mismo este de África: la humanidad nunca fue cosa de una sola especie.

      El tercer linaje es Paranthropus: aethiopicus, boisei y robustus, con cara cóncava, huesos cigomáticos anchos, muelas gigantes, cresta sagital y mandíbula profunda. La especialización masticatoria es extrema y la bipedestación no se altera: un boisei era un bípedo con un equipo de procesamiento de alimentos de otro mundo. Se apaga hace 1,2 millones de años sin dejar descendencia conocida. Los isótopos de carbono de los Paranthropus son el caso más claro de cambio dietético del registro: boisei del este de África consume sobre todo plantas C4, pastos y lo que vive sobre ellos, con un valor de isótopo comparable al de un pasta actual. Es una dieta de sabana, y el caso muestra que la especialización alimentaria, no la técnica, fue la respuesta de este linaje al secamiento del África oriental.

      Cerebro y muelas: dos curvas que no van juntas
      Fuente: Valores medios didácticos a partir de rangos publicados de capacidad endocraneal y área molar
      Lucy, el australopiteco
      Como contraste del apartado anterior: comprueba si el montaje presenta a Lucy como ancestro o como pariente lateral, y si menciona a los otros homininos de su tiempo.
      El hallazgo de Lucy la australopiteco
      Anota el papel de los equipos locales y de los trabajadores del proyecto en los hallazgos: la narrativa habitual los omite y es parte de la historia de la disciplina.

      El final de los australopitecos no es una catástrofe súbita sino una sustitución lenta. Hacia 2,8 millones de años aparecen los primeros Homo en África oriental, y hacia 1,2 desaparecen los últimos Paranthropus: el registro se enrarece, el clima se vuelve más seco y más variable, y la competencia con un hominino de cerebro grande y tecnología lítica es la explicación habitual, no una demostración.

      Ordena la secuencia de la evidencia paleoantropológica de esta etapa.

        Coloca los elementos en orden y pulsa Comprobar.

        ¿Con qué seguridad afirmas que A. afarensis era principalmente terrestre?

        ¿Qué tan seguro estás de tu respuesta?

        VI. Qué hacían: dieta, crías y las primeras piedras

        De la vida de un australopiteco sabemos poco y sabemos cosas. Sabemos que caminaba por el suelo y trepaba, que su dieta era omnívora y rica en vegetales duros, que sus crías tenían un cerebro en crecimiento lento y una infancia larga, y que sus dientes de leche indican intervalos entre nacimientos más cortos que los humanos. No sabemos si producía herramientas de manera sistemática antes de 3,3 millones de años. En Lomekwí, Kenya, se publicaron en 2015 piedras talladas de 3,3 millones de años, anteriores a cualquier Homo conocido: golpes sobre yunque y lascas intencionales. Si la edad se sostiene, la tecnología lítica no es patrimonio del género Homo, y un autor plausible es Kenyanthropus o una forma afín. Es una afirmación mayor y todavía discutida, y en Gona y Olduvai el primer conjunto indiscutible tiene 2,6 millones de años. En Dikika se describieron en 2010 marcas en huesos de mamíferos que se interpretaron como cortes de descarne con piedras afiladas hace 3,3 millones de años. La objeción alternativa es geológica: las mismas marcas pueden producirla la compactación del sedimento y el pisoteo. El caso sirve de control sobre cuánto puede una interpretación de superficie en un hueso fosilizado.

        Marca las dos frases que son observaciones de un objeto y deja las que son interpretaciones.

        Toca las frases que correspondan y pulsa Comprobar.

        Tesis en disputa

        La bipedestación es la causa del resto del paquete humano: manos libres, herramientas y cerebro grande.

        Tesis

        Delimita qué significa causar en una secuencia de tres millones de años.

        Evidencia

        Usa la cronología: pisadas de 3,66 Ma, herramientas de 3,3 a 2,6 Ma, encefalización posterior a 2,5 Ma.

        Razonamiento

        Explica por qué una secuencia temporal puede descartar una causa y no establecer otra.

        Conclusión

        Formula la versión causal que sobrevive y cuál queda como correlación.

        Contraargumento

        Presenta el funcionalismo clásico: visión, transporte, termorregulación y manos libres.

        Tu respuesta al contraargumento

        Responde con el coste energético medido y con Ardi, bípedo sin técnica ni sabana.

        Dos manuales sobre el mismo esqueleto

        Compara cómo presentan la misma información y decide cuál describe mejor el estado del campo.

        Manual de divulgación
        Lucy es nuestra antepasada, la primera mujer que caminó y el eslabón que faltaba entre el mono y el hombre.
        Resumen de investigación
        AL 288-1 es un ejemplar de A. afarensis de 3,2 Ma con morfología de pelvis y fémur compatibles con marcha erguida estable y proporciones braquiales que indican trepa ocasional. Su posición en la filogenia es discutida.
        Esqueleto fósil montado en posición erguida tras un cristal, con cráneo pequeño y pelvis ancha.
        ¿Qué tres operaciones hace el segundo texto que el primero no hace: especificar la evidencia, acotar la edad y declarar el debate filogenético?
        Mapa topográfico de un sector de Tanzania con una marca de localización, una escala gráfica y la indicación del yacimiento paleontológico de Laetoli junto a una zona de depresión volcánica.
        Laetoli, en la región de Arusha, queda a unos cuarenta kilómetros de Olduvai: los dos yacimientos sostienen el este africano del registro. Mapa: Chartep, CC BY-SA 4.0, Wikimedia Commons.

        Errores que hay que desterrar de esta etapa. Uno: decir que Lucy es nuestra antepasada; es una candidata, y probablemente una rama. Dos: contar la secuencia como un progreso de mono a hombre. Tres: atribuir la bipedestación a la fabricación de herramientas, que viene después. Cuatro: presentar a Lucy como adulta joven cuando su fusión de suturas indica un subadulto o un adulto de tamaño pequeño. Cinco: dar la pista de Laetoli como caminata ceremonial: son dos individuos y un niño cruzando una llanura de ceniza. Al cerrar esta etapa hay dos hechos que ya no se discuten en la profesión: hacia 3,6 millones de años la marcha erguida estaba funcionando y estaba documentada por pisadas, y durante más de un millón de años convivieron homininos bípedos de anatomía distinta. La próxima etapa empieza con un registro nuevo: huesos atribuibles a nuestro propio género y una tecnología que deja piedras.

        ¿De qué tipo es mi afirmación sobre un australopiteco?

        Autocomprobación de la etapa

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        • Australopitecos
          • Especie y registro
            • anamensis
            • afarensis
            • africanus
            • sediba
            • Paranthropus
          • Bipedestación
            • Pelvis
            • Fémur valgo
            • Pie con arco
            • Coste energético
          • Yacimientos
            • Hadar y Dikika
            • Laetoli
            • Sterkfontein
            • Olduvai
          • Dieta
            • Esmalte grueso
            • Isótopos C3 y C4
            • Megadontia
          • Debates
            • Lomekwí
            • Cortes de Dikika
            • Ancestro o rama

        Siglas, fechas y cifras

        AL 288-1
        Lucy, A. afarensis, Hadar, 3,2 Ma, 1,07 m y 29 kg
        Pista G3
        Laetoli: 3,66 Ma, unas noventa huellas en 24 m
        Estatura y velocidad en G3
        Un metro por segundo, con apoyo de talón y despegue por el dedo gordo
        DIK-1-1
        La niña de Dikika, 3,3 Ma, con hioides conservado
        StW 573
        Little Foot, Sterkfontein, cerca de 3,7 Ma, casi completo
        OH 5
        Paranthropus boisei, Olduvai, 1,75 Ma datado por potasio-argón
        Capacidad de afarensis
        Entre 380 y 430 cm³
        Lomekwí
        Piedras talladas de 3,3 Ma, anteriores al género Homo

        Toca una tarjeta para ver la respuesta.

        Términos de esta etapa

        Empareja término y definición.

        Redacta seis líneas: ¿por qué la pista de Laetoli y el esqueleto de Lucy son evidencias de tipos distintos, y cuál de los dos tipos deja más margen para el error? Usa la palabra icnología.

        Piensa en qué puede deformarse en una reconstrucción ósea y qué no puede falsificarse en una superficie sellada.

        Tu texto se guarda sólo en este dispositivo.

        Ficha de evidencia

        Trazabilidad curricular del objeto
        CampoValor
        CategoríaHistoria universal
        Bloque temáticoPrehistoria
        CursoOrigen y evolución humana
        Ruta (unidad)De los australopitecos a sapiens (4 etapas)
        Etapa de la rutaAustralopitecos y bipedestación
        Objeto de aprendizajehu-hominidos-02 · Lucy, Laetoli y la diversidad de los australopitecos
        Orden dentro de la ruta2 de 4
        NivelUniversitario · introducción
        DificultadAlta
        Duración sugerida3 horas de estudio, multimedia y ejercicios
        PrerrequisitoEtapa 1: Sahelanthropus y Ardipithecus
        Siguiente objetoEtapa 3: Homo habilis y erectus
        Edad referencial17 años en adelante
        ModalidadAutoformativo: lectura, multimedia y reactivos
        AutorRoadwise Consulting
        Versión de contenido1
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        Elige el ángulo que más te ayude. Nada es obligatorio ni cuenta como nota.

        Una analogíaEl esqueleto como maquinaria con piezas reutilizadas

        Piensa en un chasis de todoterreno al que se le cambia la suspensión pero conserva la carrocería. Eso es un australopiteco: la parte inferior del cuerpo, pelvis, fémur, rodilla y pie, está rediseñada para el apoyo unilateral y el empuje final; la parte superior, hombro, brazo y falanges, conserva la geometría del colgado. Ninguna de las dos mitades es un defecto: la selección no rediseña un cuerpo entero de una vez, modifica lo que hace falta y deja el resto, sobre todo si trepar sigue siendo útil para dormir, escapar o recoger comida.

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        Míralo visualmenteCómo dibujar la bipedestación sin caer en la escalera del progreso

        La imagen que hay que evitar es la fila de cinco machos que se endereza a la derecha, porque sugiere dirección, una sola especie por peldaño y un resultado conocido. Tres alternativas útiles. Primera: un abanico de ramas con edades en el eje horizontal y las especies extintas cortadas antes del presente. Segunda: un diagrama de dos columnas de atributos, parte inferior terrestre y parte superior arborícola, aplicado a un mismo cuerpo. Tercera: una línea de evidencia por debajo, con fósil, pisada, fecha y método, para que cada reconstrucción esté anclada a su prueba.

        Cuatro decisiones de diseño que convierten una ilustración en argumento.
        Elemento que dibujasQué debe quedar claro
        Ejes con millones de añosQue el tiempo corre hacia la izquierda y no hacia nosotros
        Ramas cortadasQue la mayoría de las especies se extinguieron sin dejar descendencia
        Fósiles junto a la ramaQué porcentaje del cuerpo se conserva realmente
        Pisadas al pie del ejeQue hubo un momento en que alguien caminó, no solo un hueso

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        Repasa esto primeroRepaso: qué hay que traer de la etapa anterior

        Cuatro cosas de Sahelanthropus y Ardipithecus. El criterio de hominino, canino reducido, esmalte grueso y señales de carga: aquí se cumplen todas y ya no hay discusión. La tafonomía como control previo, que en Lucy explica por qué un esqueleto articulado vale más que diez huesos sueltos. El argumento del bosque: Ardi caminaba entre árboles, y ahora verás que afarensis también trepaba, de modo que la bipedestación no empieza con la sabana. Y la mecánica de las fechas, ante quem y post quem entre tobas, que en Hadar y en Laetoli se aplica sobre capas concretas y con margen publicado.

        Cuatro anclas de la etapa 1 y su uso en la etapa 2.
        Concepto que vienesDónde se usa en esta etapa
        Criterios de homininoPara reconocer a los australopitecos sin discutir el nombre
        Tafonomía y asociaciónPara valorar esqueletos articulados frente a restos sueltos
        Origen forestal de la marchaPara interpretar la trepa residual de afarensis
        Acotación por tobasPara leer las edades de Hadar, Laetoli y Sterkfontein

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        Rutas vivas

        ¿Y ahora qué? Elige el camino por lo que necesitas

        No es un listado al azar: cada camino responde una pregunta distinta y te dice por qué.

        Otra forma de comprenderlo

        Para profundizar

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