Simulador · Entrevista hostil
El escenario. En vivo, radio nacional, 40 minutos. La conductora deja de preámbulos: «Dígame frente a los micrófonos: ¿el señor que aparece en estas facturas pagó la campaña de su candidato o su candidatura pagó a este señor?». Tienes el dato en la mano: la empresa del contratista recibió pagos del municipio por obras licitadas, y su dueño donó el tope permitido a la campaña. Todo legal, todo verificable, todo incómodo. En pantalla ya corre el ticker con la cifra.
Cómo funciona. Cuatro rondas de presión: la pregunta trampa, el silencio, el dato a medias y el cierre en falso. Tus respuestas definen el clip de mañana. Al final, tres checkpoints califican tu desempeño con criterios profesionales.
Cuatro rondas frente al micrófono
Checkpoints: qué dejó tu entrevista
Ante la pregunta binaria trampa («¿donó o pagó?»), ¿cuál es la respuesta profesionalmente correcta?
Cuatro afirmaciones sobre entrevistas hostiles. Una es un error garrafal:
Marca la línea o las líneas con error y pulsa Comprobar.
En una entrevista hostil, la peor derrota no es responder mal una pregunta, sino perder el control de qué es lo que la gente recordará mañana.
Recuerda una conversación difícil donde te hicieron una pregunta con trampa (un jefe, un profesor, un periodista escolar). ¿Qué contestaste y qué habrías contestado con las técnicas del simulador: dato preciso, puenteo conectado, silencio aguantado? Escríbelo en dos líneas.
Si no encuentras el ejemplo, piensa en el último clip de político evadiendo que viste: ¿qué pregunta trampa crees que había detrás?
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