Emociones a todo volumen
Sentir muchísimo no es defecto. Lo que sí puedes entrenar es no dejar que la emoción maneje sola. Un primer paso: separar tres cosas que suelen venir pegadas.
- La emoción: lo que sientes en el cuerpo (nudo en el estómago, calor, ganas de gritar).
- El pensamiento: la historia que te cuentas sobre eso ("me lo hizo a propósito", "ya nadie me quiere").
- La acción: lo que terminas haciendo (callarte, explotar, contestar).
Cuando las tres vienen revueltas, parece que "sentir enojo" y "portarte mal" son lo mismo. No lo son. Puedes sentir coraje y aun así elegir qué hacer con él.

Situación: te dejan fuera del plan y te enojas
Ante un detonante fuerte, ¿qué separación es la más útil?
Piensa en un detonante tuyo de esta semana. Nombra las tres capas: qué sentiste, qué te dijiste, qué hiciste. Y si hubieras pausado, ¿qué habrías elegido?
Privada. El semáforo no borra la emoción: te devuelve el asiento del conductor.
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