Un héroe hecho de rabia bonita

El ciclo del Úlster (los relatos de Ulaid) agrupa los relatos heroicos irlandeses escritos por monjes desde el siglo VIII sobre materia oral mucho más antigua. Su epicentro es la Táin Bó Cúailnge, la «Incursión de los Toros de Cooley»: la reina Medb de Connacht moviliza un ejército para robar el Toro Castaño y vengar una afrenta de alcoba —ella y su marido discutían quién aportaba más a la cama matrimonial y la contienda terminó en guerra—, y entre todas las hordas sólo un adolescente guarda el vado del país: Cú Chulainn.
Su nombre es un episodio: de niño mata al perro guardián de la forja de Culann y, para reparar, dice que hará de perro él mismo hasta que aparezca un sustituto —«Cú Chulainn» = «el perro de Culann». Su cuerpo es un arma: la riastrada o «deformación bélica» lo transforma en batalla en un ser de un solo ojo, boca hasta las orejas y una llama erguida sobre la cabeza, irreconocible hasta para sus amigos. Y su vida tiene cláusula: los druidas le ofrecen fama eterna a cambio de una muerte joven. Elige la gloria, como Aquiles —y por eso el paralelo con la Ilíada no es adorno: es estructural—.
Historias en corto
El entrenamiento en Alba y la tienda de cristal. En la escuela de armas de la reina guerrera Scáthach —la «sombra»—, en el norte de Escocia, Cú Chulainn es el único que no teme la tienda de cristal donde las olas golpean por dentro: «¿por qué no os asusta la tienda de cristal?», les pregunta ella; «porque somos cobardes y no queremos morir deshonrados», responden. El que no teme la prueba, la pasa. Allí recibe el gae bolga, el «dardo hueco» que sólo un lanzador diestro puede arrojar: entra por un talón y sale por el hombro, y su único antídoto es un cuento, porque «mientras se narre, no se repetirá».
El desafío en el vado. Durante nueve días Cú Chulainn corta cabezas de exploradores y niega el paso; Medb envía campeones uno a uno y todos mueren. La reina promete tierra libre y mano de hija a quien mate al muchacho, y encuentra a su antiguo amigo de armas Fer Diad, que juró con él no matarse: los dos lloran al reconocerse. Pelean tres días con lanzas, tres con espadas, tres con dagas hasta caerse de agotamiento, y a la cuarta jornada Cú Chulainn lanza desde el tobillo el arpón del pie: mata al amigo, cava su tumba y llora sobre él. La guerra como máquina que obliga a los afectos a matarse.
La muerte del héroe. Herido de muerte por la lanza de Lugaid, Cú Chulainn pide atarse de pie a un hito de piedra junto a un arroyo para morir de pie, mirando al enemigo. Un cuervo —la Morrigan en ave— baja a comer de su herida y él, todavía, lanza un golpe que hace retroceder al ejército: sólo cuando el cuervo se posa en su hombro los del ejército de Medb entienden que ha muerto. Su corcel Lián Macha relincha sobre el cadáver, y su cabeza sigue mordiendo a los enemigos en el salón de Conchobar hasta que el primo Lugaid la entierra mirando hacia Escocia, la tierra de la que nunca volvió.
Une cada elemento del ciclo del Úlster con su función.
¿Por qué se dice que la Táin es un «anti-epopeya»?
Las mujeres de la Táin —Medb, Scáthach, la Morrigan— son figuras decorativas sin poder propio.
Ordena los momentos de la vida del héroe.
Coloca los elementos en orden y pulsa Comprobar.
No hay héroe sin vado, ni vado sin algo que se pierde al cruzarlo.
— Sentencia del estilo gnómico de la Táin (versión libre)
Cú Chulainn elige fama corta a sabiendas. ¿Qué «fama» persigues tú que podría costarte algo igual de caro?
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