Que no te cuelen el razonamiento
Pensar críticamente es exigir buenas razones, no confiar en las que suenan convincentes. Muchas manipulaciones se esconden en falacias.

Falacias frecuentes
- Ad hominem: atacan a la persona, no al argumento.
- Falsa autoridad: apelan a quien no es experto en el tema.
- Falso dilema: presentan solo dos opciones cuando hay más.
- Pendiente resbaladiza: predicen catástrofes sin evidencia.
“No debes creer en su opinión sobre salud porque es músico” es una falacia:
Un argumento válido con premisas verdaderas garantiza una conclusión verdadera.
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