Un seguro compra certidumbre, no milagros

La mecánica en cuatro piezas
- Prima: el precio del seguro (anual, mensual); lo pagas por transferir el riesgo.
- Siniestro: el evento cubierto que ocurre (choque, incendio, diagnóstico).
- Deducible y franquicia: la parte que siempre pagas tú antes de que la aseguradora ponga el resto.
- Cobertura y exclusiones: la lista de lo que sí paga y, sobre todo, la de lo que no.
Lo que un seguro NO es
- No es inversión: aunque algunos productos mezclen ahorro, la función aseguradora y la financiera son distintas y cada una cobra.
- No es para comprarlo después del daño: contratar hoy un local ya inundado es fraude, sin que importen las facturas que consigas.
- No paga "todo lo que pasa": paga lo que está escrito en la póliza.
- No se arregla con el gestor de redes: solo las aseguradoras registradas ante la CNSF son legales.
Tu tío dice: "yo nunca gasto en seguros, mejor guardo ese dinero para cuando me pase algo". ¿Cuándo tiene razón y cuándo no?
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Un seguro puede contratarse el mismo día del accidente y pagarse igual.
La cantidad que siempre pagas tú antes del reembolso se llama .
¿Cuál riesgo conviene más transferir a un seguro?
Une pieza del seguro con su función
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Escribe tres riesgos reales de tu vida: uno que manejarías con ahorro propio y dos que solo un seguro puede absorber.
Asegurar lo que no puedes pagar; ahorrar lo que sí.
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