El caso: la solución que llegó antes que el diagnóstico


El ayuntamiento ficticio de San Rafael de la Sierra (Jalisco) vive una ola de inconformidad por inseguridad. La presidenta municipal, presionada por el siguiente periodo, anuncia: «¡Vamos a comprar diez patrullas nuevas!». Gasta, inaugura, se toma la foto… y seis meses después el sentimiento de inseguridad sigue igual.
¿Qué falló? Que «faltan patrullas» no era el problema: era una solución adivinada sin diagnóstico. A lo mejor el problema real era la iluminación, la ausencia de proximidad con la gente, o un coordinador que nunca revisaba los reportes. Sin árbol de problemas, se ataca al azar con el dinero de todos.
Un problema público bien planteado es una situación negativa real, con causas identificables, sobre la que una intervención pública puede actuar. El árbol de problemas lo ordena en tres pisos:
- Raíces (causas): por qué ocurre. Se preguntan «¿y esto por qué?» varias veces hasta llegar a causas accionables.
- Tronco (problema central): la situación negativa concreta que quieres cambiar, redactada como algo que sí se puede medir.
- Ramas (efectos): qué provoca el problema si no se atiende; justifica la urgencia ante la ciudadanía✦ y el presupuesto.
Clasifica cada enunciado de San Rafael en su lugar del árbol de problemas:
Arrastra cada ficha a su categoría (o tócala y luego toca la categoría). También puedes usar el teclado.
Fíjate en el problema central que elegimos: «robos en comercios del centro en horarios de poca vigilancia». No es «inseguridad» (demasiado grande), ni «faltan patrullas» (es una solución), ni «la gente se queja» (es un efecto). Es concreto, acotado y medible, y tiene causas atacables: reportes sin analizar, corredores oscuros. De esas causas saldrá la política, no de la corbata al revés.
¿Cuál de estos «problemas» está mejor formulado como problema público accionable para un municipio?
Este mini-árbol tiene UN error de concepto: una de las líneas no es una causa, sino otro tipo de elemento. Señálala:
Marca la línea o las líneas con error y pulsa Comprobar.
«Una vez elegido el problema central, la política pública debe atacar el tronco directamente, no las raíces.»
Elige un problema real de tu municipio, dependencia u organización. Redáctalo como problema central (concreto, propio, medible) y construye su árbol: (1) 3-4 causas preguntándote «¿y esto por qué?» hasta llegar a algo accionable, (2) el problema central, (3) 2-3 efectos que expliquen por qué urge. Luego marca con una X una sola causa donde tu intervención sería viable (¿puedes tocarla con tus recursos y facultades?). Regla: si tu «problema central» suena a la solución que ya traías en la cabeza, todavía no diagnosticaste: estás justificando un gasto.
Pregunta incómoda: ¿esta compra que planeas resolvería de verdad una raíz, o sólo te daría una buena foto?
Tu texto se guarda sólo en este dispositivo.
- Un buen diagnóstico distingue el problema de sus síntomas y de las soluciones soñadas.
- El problema central debe ser concreto, propio de tu ámbito y medible.
- Se interviene sobre las causas (raíces), no sobre el problema-en-sí.
- Elegir una causa atacable vale más que querer resolverlo todo.
Siguiente paso: ya diagnosticaste el problema. El Módulo 2 construye la lógica interna para atacarlo: la teoría del cambio que va de los insumos al impacto.
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