El único gran libro mito-poético americano

El Popol Vuh («libro del consejo») fue transcrito en qu’iche’ con letras latinas en el siglo XVIII, a partir de una tradición que sus copistas fechan «antiguo». Narra la creación en intentos: los dioses Tepeu y Q’ukumatz (la serpiente emplumada k’iche’) prueban primero con la tierra húmeda, que se deshace; después con la madera, que habla sin memoria y desaparece en un diluvio de resina; y sólo aciertan con la masa de maíz blanco y amarillo, don de la Abuela del Maíz.
En el centro del libro no hay un dios todopoderoso: hay un partido de pelota contra la muerte. Los Señores de Xibalbá matan al jugador Uno-Hunahpú por tramposo, y sus hijos —los gemelos Hunahpú e Ixbalanqué— bajan al inframundo a desquitar la cancha, una y otra vez.
Historias en corto
Uno-Hunahpú y Cinco-Cabrán bajan a jugar. Los Señores de Xibalbá —Uno-Muerte y Siete-Muerte, buitre y espanto— oyen el estruendo de la pelota de goma sobre sus cabezas y llaman a los jugadores «a una partida». Uno-Hunahpú va confiado: deja en el camino pruebas de vida (su cabello plantado como calabacera); si el cabello se marchita, su hijo sabrá que perdió. El cabello se marchita: lo decapitan y su cabeza es una calabaza de juego.
Los gemelos desquitan la cancha. Hunahpú e Ixbalanqué repiten la ruta: superan las pruebas del Hambre, del Frío y del Jaguar, se burlan de los Señores haciéndose matar y resucitar (se convierten en ceniza y en pescado, resucitan en la corte), encienden la casa de los golpes sin quemarse y declaran el último truco: no dejan resucitar a Uno-Muerte. Éste, a su vez, no muere del todo: queda como el murciélago-vampiro, el décimo tercero que no es Señor sino «ayudante».
La noche en que el sol todavía no salía. Después de vencer a los Señores, los gemelos suben al cielo: Uno-Hunahpú se vuelve sol, Ixbalanqué la luna. Pero los animales del montículo los sorprenden antes de tiempo y el sol sale con una marca y la luna opacada. Por eso, dice el libro, la luna tiene menos fuerza.
El maíz molido. La abuela de los gemelos, Abuela del Maíz (Ixmukané), cuando la muela de molino «se muele sola» y hace las tortillas sin manos: es el origen de la humanidad de maíz y el momento en que la comida deja de ser problema.
La creación según el Popol Vuh
- Solo aguaEl mundo sin tierra
Sólo mar y cielo; la palabra de Tepeu y Q’ukumatz dice «tierra» y la tierra emerge con montañas.
- Intento 1Animales y primer fracaso
Los animales creados no pueden alabar a sus hacedores: se les concede carne para alimentar a los que sí rezarán.
- Intento 2Gente de lodo
Se deshace con el agua y no puede multiplicarse: era blanda, sin memoria ni fuerza.
- Intento 3Gente de madera
Hablan sin recordar, se secan, y un diluvio de resina los borra; los monos son sus restos.
- VictoriosaGente de maíz
La Abuela del Maíz muele el maíz amarillo y blanco: nacen cuatro padres, y de sus mezclas la humanidad.
Une cada prueba de Xibalbá con el recurso con que los gemelos la vuelven contra los Señores.
¿Por qué el Popol Vuh cuenta la creación en varios intentos fallidos?
El manuscrito base del Popol Vuh se escribió en glifos mayas prehispánicos.
Ordena los episodios del ciclo de los gemelos.
Coloca los elementos en orden y pulsa Comprobar.
¡Levántate, corazón del mundo! Que amanezca en todas partes y el que se fue no vuelva.
— Parafraseando el llamado de los dioses creadores del Popol Vuh
Los gemelos vencen a la muerte jugando y trampeando, no combatiendo. Compara con un héroe griego: ¿qué dice cada cultura sobre cómo se le gana a lo inevitable?
Fuerza contra astucia: elige cuál se parece más a tu experiencia.
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