Un número que nace de una fórmula
El tope de gasto de campaña no lo inventa el candidato ni lo negocia el partido: lo calcula la autoridad electoral con una fórmula y lo publica antes de la contienda. Tres variables lo definen:
• El cargo: presidencial, gubernatura, diputación, alcaldía, ayuntamiento. Cada cargo tiene su propia fórmula, porque cada uno tiene un alcance y un costo razonable distinto.
• El electorado o la entidad: para cargos federales el tope se relaciona con el número de personas inscritas en la lista nominal; a más electores, más gasto permitido, pero con un tope máximo absoluto para que ninguna campaña presidencial valga una fortuna desproporcionada.
• La unidad de medida: históricamente se expresaba en veces el salario mínimo; hoy se usa la UMA (Unidad de Medida y Actualización), un valor diario publicado cada año por el INEGI que se actualiza sin atarse al salario.
El resultado es una cifra concreta, en pesos, que se conoce antes de gastar un centavo.
¿Dónde vive ese número? En un acuerdo del Consejo General (o del órgano local correspondiente) que fija, para cada cargo y cada entidad, el tope máximo de gasto de campaña. Es el documento que el tesorero debe localizar el día uno, junto con sus anexos por rubro (vía pública, mítines, tiempo en radio y televisión).
Por qué importa leerlo y no «saberlo de oídas»:
• El tope se expresa a menudo por candidato/a y también puede fijarse por fórmula o planilla, lo que cambia el presupuesto disponible por persona.
• Cada rubro tiene su sub-tope dentro del número global: respetar el total no autoriza reventar vía pública.
• El tope difiere entre precampaña y campaña, y entre lo federal y lo local: copiar el tope de otra elección es un error clásico.
La fórmula explica el tamaño del número; el acuerdo explica su desglose. Ambos se consultan antes de presupuestar, no después.
Un tesorero reutiliza para su campaña local el tope de gasto de la elección federal anterior, «porque es más o menos lo mismo». ¿Cuál es el error conceptual?
De la fórmula al peso
- Cargo, electorado y UMA se combinan y el acuerdo los desglosa por rubro.
La autoridad cruza el tipo de cargo con el tamaño del electorado y lo multiplica por la unidad de medida vigente; el acuerdo resultante fija el tope global y sus topes por rubro.
El tope de gasto de campaña es una cifra fija e igual para todas las candidaturas de un mismo país, definida por el propio partido.
Autocomprobación
Cuatro frases sobre el cálculo del tope. Encuentra la incorrecta:
Marca la línea o las líneas con error y pulsa Comprobar.
Para el cargo que te interese (propio o de una campaña cercana), localiza mentalmente las tres variables: ¿qué cargo es, qué tan grande es su electorado y qué UMA aplica? ¿Dónde buscarías el acuerdo que fija el tope y sus rubros para esta elección concreta?
El acuerdo del consejo general (INE o el órgano local) del proceso en curso es la fuente; no el tope de la elección pasada ni de otro cargo.
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Checkpoint: el cálculo del tope
Aquí se mira lo que ya fuiste acertando. Pulsa «Comprobar» para saber si puedes seguir.
Sentadas las bases del número, la próxima lección entra a lo que más debates genera dentro de un tope: qué cuenta como gasto de campaña. No solo lo pagado en efectivo: también el gasto en especie, el tiempo en radio y televisión, y los actos que, aunque «los organizó la militancia», se computan contra el techo. Definir bien el perímetro del gasto es la mitad de la batalla por no rebasarlo.
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