La forma es propaganda; el reloj decide si es legal
Un mensaje puede ser claramente propaganda —actor político, pide el voto, se difunde— y aun así estar fuera de lugar en el calendario. Las ventanas son secuenciales y cada una tiene su regla:
• Precampaña: el período en que los precandidantes buscan el voto de la militancia para ser elegidos. Tiene su propia propaganda y sus propios topes; la propaganda de precampaña no es la de campaña.
• Campaña: del inicio formal al día previo a la elección; aquí se despliega la propaganda para el electorado general, con sus tiempos y espacios.
• Actos anticipados de campaña: promoción de candidatura antes del inicio autorizado —reuniones masivas, lonas, eventos con petición expresa del voto fuera de fecha—. Es una de las faltas más sancionadas porque busca ventaja antes de que corra el reloj.
La trampa habitual: hacer «precampaña» o «campaña» cuando todavía no es ninguna de las dos.
Y al final del calendario hay una pausa obligada, un periodo de silencio electoral que la ley impone para proteger el voto reflexivo:
• Día de reflexión (y las horas previas al cierre de la campaña): se prohíbe difundir propaganda, celebrar mítines o realizar actos de campaña.
• Jornada electoral: además del silencio, operan reglas estrictas (no proselitismo el día de la votación, restricciones a la venta de alcohol y al «voto duro», prohibición de propaganda a la salida de casillas).
• Qué NO se apaga igual: la propaganda en internet✦ y redes tiene un régimen distinto y más laxo que el acto público o la vía física; borrar una lona es obligatorio, mientras el contenido digital sigue otras reglas. La confusión entre ambos regímenes produce retiros indebidos o permanencias ilegales.
La regla de oro: la legalidad de la propaganda no depende solo de qué dice, sino de cuándo se difunde y en qué medio.
Dos semanas antes del inicio formal de campaña, una candidatura coloca lonas con su eslogan y una petición directa del voto para la elección. ¿Qué encuadre es el más probable?
Las ventanas del calendario
- Precampaña, campaña, pausa de reflexión y jornada ordenan la propaganda.
Cada tipo de propaganda vive en una ventana: la precampaña antes del inicio, la campaña del arranque al cierre, y tras el cierre una pausa de reflexión y jornada en que la propaganda física y el acto público se apagan, con un régimen distinto para lo digital.
Durante el día de reflexión y la jornada electoral, la ley permite mantener toda la propaganda física y seguir realizando actos de campaña sin restricción.
Autocomprobación
Cuatro frases sobre el tiempo de la propaganda. Localiza la incorrecta:
Marca la línea o las líneas con error y pulsa Comprobar.
Dibuja el calendario de una elección local que conozcas: marca fin de precampaña, inicio y fin de campaña, día de reflexión y jornada. Para cada línea, anota qué acción concreta debe ejecutarse ese día (encender, apagar, retirar físicamente, bajar contenido).
Si tu plan de propaganda no tiene fecha de «apagado» y de retiro físico, el calendario te encontrará desprevenido.
Tu texto se guarda sólo en este dispositivo.
Checkpoint: propaganda y calendario
Aquí se mira lo que ya fuiste acertando. Pulsa «Comprobar» para saber si puedes seguir.
Situada la propaganda en su ventana temporal, queda el dónde y el qué no: la vía pública con sus topes, los tiempos oficiales en radio y televisión, los espacios contratados, y la línea roja de contenido —difamación, odio de género, compra de espacios o uso de programas sociales—. La próxima lección ordena ese mapa de espacios y prohibiciones.
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