Tres tijeras, y cuál predice más
Toda segmentación empieza eligiendo la tijera. La primera es territorio: cortar por sección electoral, colonia o comunidad. Es la tijera obligada en México✦ porque la elección se gana en casillas concretas —el mapa revela dónde está apretado el margen, dónde sobra tu voto y dónde falta—, y porque tus estructuras (promotores, comités, aliados) también viven en el suelo. Su trampa: confundir lugar con persona —«la zona norte es opositora» lo dice todo de las casillas y nada de los vecinos: adentro hay quien te votaría y no sabe a quién—. La segunda tijera es perfil: edad, sexo, escolaridad, ocupación, religión, con quiénes convives. Es cómoda porque el censo la sirve en bandeja y porque a los equipos les encanta hablar de «los jóvenes» y «las amas de casa». Su trampa: un perfil de 25 años no es una persona de 25 años —entre «joven» y «joven estudiante de la Normal, usuario del transporte nocturno, preocupado por inseguridad» hay un mundo de estrategia—; el perfil describe quién es, pero el voto es un acto, y los actos se predicen mejor mirando actos.
La tercera tijera es conducta: qué hizo la gente la última vez y qué hace hoy. ¿Votó en 2021 —o es de los que «aparecen en la lista pero no asisten»?—. ¿Participa en asambleas, comités, faenas? ¿Levantó la mano por algún partido o jamás ha militado? ¿Es de los que votan siempre por el mismo o cambió dos veces? En una elección local sin expediente individual del votante —aquí no hay archivo de votantes como en Estados Unidos: la lista nominal no se entrega a los partidos—, la conducta se aproxima con lo que sí tienes: ratios de participación por sección (¿la sección 014 votó al 42%: hay 12 mil abstenciones reales, no «gente desinteresada»?), registros propios de asambleas y eventos, la cuadrilla de promotores que reconoce caras en el mercado, y el cuaderno de campo de cada visita. La regla de combinación es simple y ordena el trabajo: territorio para dónde apretar, conducta para a quién mover, perfil para cómo decirlo y por dónde. Cortar con una sola tijera produce segmentos falsos; las tres juntas, cruzadas con evidencia, producen un mapa que un promotor puede recorrer mañana mismo.
Las tres tijeras y para qué sirve cada una
- Territorio dice dónde, conducta dice a quién, perfil dice cómo y por dónde: ninguna tijera basta sola.
Tres cortes, tres usos. Territorio: manda la sección —ahí están casillas y margen—. Conducta: el oro —¿votó, participa, cambia?—, aproximada con ratios, registros y campo. Perfil: no decide solo; viste el mensaje y escoge canal.
Un equipo novato presenta su segmentación: «Segmento A: jóvenes de 18 a 29 del municipio; Segmento B: amas de casa; Segmento C: adultos mayores». Cortó solo con perfil y a nivel municipio completo. ¿Qué le falta primero para que sea operable?
Un ratio de participación bajo en una sección es, a la vez, un dato de conducta colectiva y una oportunidad de segmentación: dice cuánta gente con derecho a votar no votó.
Autocomprobación
Cuatro frases sobre los criterios de segmentación. En cuál se coló el error:
Marca la línea o las líneas con error y pulsa Comprobar.
Elige tu sección más disputada y aplícale las tres tijeras: ¿qué dice el mapa (margen, casillas), qué dice la conducta (ratio 2021, asistencia, registros) y qué agrega el perfil (quién vive ahí, a qué hora, por qué canal se entera)? Escribe un párrafo de segmento operable —con dirección, hora y canal— y anota qué dato te falta y cómo lo conseguirías legalmente esta semana.
Si tu párrafo puede leerse como título de nota («los jóvenes», «las amas de casa»), todavía cortaste con una sola tijera; si un promotor puede tocar puertas ahí mañana a las 7 de la mañana, ya vas bien.
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