Recorrido · Naturaleza · Secundaria

Océanos: de la costa a la fosa de las Marianas

Un descenso de once paradas por el mayor hábitat del planeta: desde la orla de las mareas y las selvas de coral hasta la oscuridad bioluminiscente, las llanuras abisales y el fondo aplastante del Challenger Deep, donde apenas han estado unas pocas personas. Con imágenes reales de Wikimedia Commons y sus derechos.

Ciencias de la Tierra y del Espacio — Oceanografía · 11 paradas · ~25 min · intermedio · 10–16 años · v1.0.1 · Lumbre

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    Vivimos en un planeta océano

    Desde el espacio, la Tierra es azul. El agua salada cubre casi tres cuartas partes del mundo y aun así es el gran lugar sin explorar de nuestro propio planeta.

    ISS-66 Atmospheric plume from 2022 Hunga Tonga eruption - edited
    ISS-66 Atmospheric plume from 2022 Hunga Tonga eruption - edited

    NASA / Kayla Barron · Wikimedia Commons · PDM-1.0 · uso comercial · permite derivados

    El 71 % que apenas conocemos

    Los océanos ocupan alrededor del 71 % de la superficie de la Tierra y contienen casi el 97 % de toda su agua. Si vaciaras todos los océanos sobre una Estados Unidos, quedaría cubierto hasta una altura de más de cien kilómetros. Y, sin embargo, conocemos mejor la superficie de la Luna que el fondo del mar: se calcula que más de tres cuartas partes del fondo oceánico sigue sin cartografiarse en detalle. El océano no es un detalle del planeta: es su corazón, su clima y buena parte de su oxígeno.

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    Continúa por: zonas

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    Una catedral de pisos

    El océano no es un bloque uniforme: es un edificio vertical. Cada piso tiene su luz, su temperatura y sus criaturas, y los límites entre ellos son tan marcados como fronteras.

    Schematic representation of pelagic and benthic zones
    Schematic representation of pelagic and benthic zones

    Deepdisco · Wikimedia Commons · CC-BY-SA-4.0 · sin uso comercial · permite derivados

    De la superficie al abismo

    Bajando desde la superficie, el mar se organiza en zonas. La epipelágica o «zona de luz», hasta unos 200 metros, donde llega suficiente sol para la fotosíntesis y vive la mayor parte de la vida que imaginamos. Debajo, la mesopelágica o «zona crepuscular», de luz azulada y tenue, fría y enorme. Más abajo aún, la bathypelágica o «medianoche»: oscuridad total, agua cerca de 4 grados y una presión aplastante. Y en el fondo, la abisal sobre las llanuras, y la hadal en las fosas, los rincones más extremos del planeta. Casi todo el volumen del océano es un lugar sin luz solar.

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    Continúa por: costa

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    La orla que respira dos veces al día

    Entre la marea alta y la baja hay un mundo que se inunda y se seca cada día: la zona intermareal, donde la vida aprendió a vivir a caballo entre dos reinos.

    Vicinity of Pigeon Point Lighthouse
    Vicinity of Pigeon Point Lighthouse

    Brocken Inaglory · Wikimedia Commons · CC-BY-SA-3.0 · sin uso comercial · permite derivados

    Mareas y vida al límite

    La costa es la zona más rica y más golpeada por el cambio. Ahí, entre mareas, la vida cambia por completo cada seis horas. Estrellas de mar, anémonas, mejillones, cangrejos y algas se agarran a las rocas para no ser arrancados por las olas y resisten quedar al sol cuando la marea baja. La luna, con su atracción, es la que levanta y baja las mareas, y con ellas todo el ritmo de este borde del océano. Es también la única parte del mar que casi todo el mundo ha visto de cerca: el resto es un continente invisible.

    Las mareas de la Tierra son producidas sobre todo por el viento que sopla sobre el mar.

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    Continúa por: arrecife

  4. 4 / 11

    Selvas bajo el agua

    Los arrecifes de coral ocupan menos del uno por ciento del fondo del mar, pero albergan a una cuarta parte de todas las especies marinas.

    Aerial views of The Great Barrier Reef, Queensland (Ank Kumar)
    Aerial views of The Great Barrier Reef, Queensland (Ank Kumar)

    Ank gsx · Wikimedia Commons · CC-BY-SA-4.0 · sin uso comercial · permite derivados

    Puntos para descubrir (2)
    • 🪸 Pólipos de coral — Cada «rama» es una colonia de animales diminutos que construyen el esqueleto calizo del arrecife.
    • 🐠 Vida del arrecife — Los huecos del coral dan refugio y comida a un cuarto de todas las especies marinas conocidas.

    Un animal que construye un bosque

    El coral parece una planta o una piedra, pero es un animal: colonias de diminutos pólipos emparentados con las anémonas, que fabrican un esqueleto de carbonato de calcio. Viven en alianza con algas microscópicas (zooxantelas) que, con la luz, los alimentan y les dan su color. Con millones de años de esqueletos acumulados levantan los arrecifes, las estructuras vivas más grandes del planeta: la Gran Barrera de Coral australiana se ve desde el espacio. En un mar por lo demás pobre en nutrientes, el arrecife es un oasis de vida apretada, con miles de peces, moluscos y crustáceos en cada rincón.

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    Continúa por: crepusculo

  5. 5 / 11

    La migración más grande del mundo

    Cada noche, billones de animales suben desde la profundidad para comer cerca de la superficie, y al alba vuelven a bajar: el viaje colectivo mayor del planeta.

    Diaphus effulgens NE Atlantic
    Diaphus effulgens NE Atlantic

    HulloThere · Wikimedia Commons · CC-BY-SA-4.0 · sin uso comercial · permite derivados

    El mundo que sube al anochecer

    En la zona crepuscular, a unos pocos cientos de metros, vive probablemente la mayor biomasa de vertebrados del océano: peces linterna, kril, calamares y pequeños peces que pasan el día en la penumbra esquivando depredadores. Pero cada atardecer ascienden decenas o cientos de metros para alimentarse de noche cerca de la superficie, y vuelven a hundirse antes del amanecer. Es la migración vertical diaria, un éxodo que ocurre en todo el planeta, todas las noches, y que mueve materia y nutrientes como una cinta transportadora del mar profundo hacia arriba. Nadie lo vio bien hasta que los sonares de la guerra lo delataron: confundieron esta capa de vida con el fondo del océano.

    La mayor migración del mundo ocurre cada noche, bajo la superficie, y casi nadie la ve. ¿Qué puede enseñarnos eso sobre cuánto desconocemos de nuestro propio planeta?

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    Continúa por: medianoche

  6. 6 / 11

    Donde la luz la fabrican los animales

    Bajo los mil metros ya no llega ni un fotón de sol. Y aun así, allí abajo muchas cosas brillan.

    Bioluminescence shunt in the marine carbon pump
    Bioluminescence shunt in the marine carbon pump

    Lisa Tanet, Séverine Martini, Laurie Casalot and Christian Tamburini · Wikimedia Commons · CC-BY-SA-4.0 · sin uso comercial · permite derivados

    Bioluminiscencia en la oscuridad

    En la zona de medianoche la luz solar desaparece por completo: es de noche eterna. La presión sube muchísimo y el agua ronda los cuatro grados, pero no hace falta el sol para producir luz. La mayoría de los animales de estas profundidades son bioluminiscentes: generan su propio resplandor azulado con reacciones químicas. El rape cuelga una «linterna» para atraer presas; algunos calamares escupen luz para deslumbrar; otros se camuflan iluminando su vientre para fundirse con el brillo que llega de arriba. En el océano profundo, fabricar luz es ver, cazar, esconderse y hablar.

    En el océano profundo, casi toda la energía de los animales procede directamente de la luz del sol.

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    Continúa por: abisal

  7. 7 / 11

    Las llanuras del fin del mundo

    Bajo la medianoche se extienden las llanuras abisales: el paisaje más grande y menos conocido de la superficie terrestre.

    Sulis 20180919082807
    Sulis 20180919082807

    “Susan Lang, U. of SC. / NSF / ROV Jason / 2018 © Woods Hole Oceanographic Institution.” · Wikimedia Commons · CC-BY-SA-4.0 · sin uso comercial · permite derivados

    Un desierto que no está seco

    A cuatro o seis mil metros, el fondo oceánico se abre en vastas llanuras cubiertas de un sedimento fino, casi plano, como un desierto bajo el agua. Es el hábitat más extenso de la Tierra, y apenas lo hemos visto. La comida cae del cielo en forma de «nieve marina»: escamas, huesos, heces y cadáveres que descienden lentamente. De vez en cuando, una ballena muerta se hunde de golpe y crea un oasis que alimenta a miles de animales durante décadas. Pequeños pulpos transparentes, pepinos de mar, gusanos y organismos que nadie ha clasificado aún pueblan esta quietud fría y oscura.

    • Nieve marina: la lluvia constante de restos que alimenta la vida abisal desde arriba.
    • Cadena de ballena: una ballena hundida sostiene una comunidad entera durante decenios.
    • Sedimento: polvo de millones de años que guarda el registro del clima de la Tierra.
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    Continúa por: fosas

  8. 8 / 11

    La fosa de las Marianas: el punto más hondo del planeta

    Al este de Filipinas, el suelo del mar se abre en una grieta: si metieras el Everest allí dentro, su cima quedaría aún más de dos kilómetros bajo el agua.

    Japan Trench Map
    Japan Trench Map

    KAlder10 · Wikimedia Commons · CC-BY-SA-4.0 · sin uso comercial · permite derivados

    Puntos para descubrir (2)
    • 🌊 Zona de subducción — La placa del Pacífico se hunde bajo la placa de Filipinas y abre la trinchera: el origen de su profundidad extrema.
    • ⚓ Fondo hadal — A casi 11.000 metros, la presión equivale a unos 1.000 kg sobre cada centímetro cuadrado.

    El Challenger Deep

    La fosa de las Marianas es una trinchera donde una placa tectónica se desliza bajo otra, y en su extremo sur está el Challenger Deep, el punto más profundo conocido del océano: unos 10.900 metros. La presión allí supera las mil atmósferas: como si todo el peso del aire del mundo se concentrara sobre una uña. Durante décadas se creyó un desierto sin vida, pero resultó estar habitado. En 1960 los tripulantes del Trieste fueron los primeros humanos en tocar fondo; tardaron casi cuatro horas en bajar y solo veinte minutos antes de que una tormenta de sedimento los obligara a subir.

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    Continúa por: vida-hadal

  9. 9 / 11

    Vida imposible: los dueños de la fosa

    Donde se esperaba vacío, la biología se abre paso. En el fondo de las fosas hay un ecosistema entero adaptado a lo insoportable.

    Pseudoliparis swirei (10.11646-zootaxa.4358.1.7) Figure
    Pseudoliparis swirei (10.11646-zootaxa.4358.1.7) Figure

    Gerringer, M.E., Linley, T.D., Jamieson, A.J., Goetze, E. & Drazen, J.C. 2017. Pseudoliparis swirei sp. nov.: A newly-discovered hadal snailfis… · Wikimedia Commons · CC-BY-3.0 · uso comercial · permite derivados

    Adaptados al aplastamiento

    Contra todo pronóstico, el fondo de las fosas está vivo. Un pez asombroso, el pez caracol hadal, ha sido filmado a más de ocho mil metros, con un cuerpo gelatinoso sin escamas que resiste la presión. Enjambres de pequeños crustáceos, las anfípodos, nadan en manadas de miles y algunas especies, como Ameira, son las animales más profundas jamás encontradas. Las bacterias del sedimento reciclan la materia orgánica que cae de arriba. Vivir ahí exige química corporal especial: proteínas y lípidos que no se deformen bajo toneladas de presión. La vida, una vez más, encontró la manera.

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    Continúa por: explora

  10. 10 / 11

    Pocas personas han bajado más lejos que al espacio

    Hasta hace poco, más humanos habían pisado la Luna que tocado el fondo de la fosa de las Marianas: la última frontera está debajo.

    Bathyscaphe Trieste
    Bathyscaphe Trieste

    Unknown authorUnknown author · Wikimedia Commons · PDM-1.0 · uso comercial · permite derivados

    Trieste, Cameron y Limiting Factor

    Bajar a la fosa exige sumergibles capaces de aguantar una presión que aplastaría un submarino corriente. El Trieste lo hizo en 1960 con Piccard y Walsh; después pasaron más de cincuenta años hasta que, en 2012, el Deepsea Challenger de James Cameron descendió solo. En 2019, Victor Vescovo y su batiscafo Limiting Factor batieron el récord de profundidad y comenzaron a visitar con regularidad los puntos más hondo de todos los océanos. Y aun así, la lista de personas que han bajado al Challenger Deep se cuenta con los dedos de unas pocas manos: menos gente que la que ha estado en la órbita de la Tierra.

    1. 1875
      El HMS Challenger

      La expedición que da nombre al punto más hondo sondea la fosa y descubre su profundidad récord.

    2. 1960
      Trieste

      Piccard y Walsh, primeros humanos en tocar el fondo del Challenger Deep.

    3. 2012
      Deepsea Challenger

      James Cameron desciende en solitario y filma el fondo hadal.

    4. 2019
      Limiting Factor

      Victor Vescovo bate récords y explora las fosas de los cinco océanos.

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  11. 11 / 11

    Un mundo amenazado que apenas empezamos a conocer

    El lugar más remoto del planeta ya recibe nuestra visita: plásticos hasta en el fondo de las fosas. Cuidar el océano empieza por conocerlo.

    Impact pathway of marine plastic pollution
    Impact pathway of marine plastic pollution

    F.Alpizar, F.Carlsson, G.Lanz, B.Carney, R. C.Daniel, M.Jaime, T.Ho, Z.Nie, C.Salazar, B.Tibesigwa and S.Wahder · Wikimedia Commons · CC-BY-SA-4.0 · sin uso comercial · permite derivados

    Lo que aún no sabemos

    El océano regula el clima, nos da oxígeno, comida y trabajo, y sigue siendo en gran parte un misterio: conocemos mejor la cara oculta de la Luna que su fondo. Pero la mano humana ya llegó hasta el punto más hondo: en las fosas abisales se han encontrado plásticos y contaminantes. Acidificación, calentamiento, sobrepesca y basuras ponen en riesgo ecosistemas que ni hemos descrito. Explorar y proteger el océano profundo es quizá la última gran aventura científica de nuestro tiempo, y apenas ha comenzado.

    Si te ha sorprendido cuánto queda por descubrir en lo más hondo del mar, hay un objeto de aprendizaje dedicado por completo a las fosas abisales: el siguiente paso es zambullirte en él.

    Explora: Investigación profunda: las fosas abisales, el lugar menos explorado del planeta está aquí abajo

Créditos y licencias del material
  • NASA / Kayla Barron · Public domain · via Wikimedia Commons
  • Deepdisco · CC BY-SA 4.0 · via Wikimedia Commons
  • Brocken Inaglory · CC BY-SA 3.0 · via Wikimedia Commons
  • Ank gsx · CC BY-SA 4.0 · via Wikimedia Commons
  • HulloThere · CC BY-SA 4.0 · via Wikimedia Commons
  • Lisa Tanet, Séverine Martini, Laurie Casalot and Christian Tamburini · CC BY-SA 4.0 · via Wikimedia Commons
  • “Susan Lang, U. of SC. / NSF / ROV Jason / 2018 © Woods Hole Oceanographic Institution.” · CC BY-SA 4.0 · via Wikimedia Commons
  • KAlder10 · CC BY-SA 4.0 · via Wikimedia Commons
  • Gerringer, M.E., Linley, T.D., Jamieson, A.J., Goetze, E. & Drazen, J.C. 2017. Pseudoliparis swirei sp. nov.: A newly-discovered hadal snailfish (Scorpaeniformes: Liparidae) from the Mariana Tr…
  • Unknown authorUnknown author · Public domain · via Wikimedia Commons
  • F.Alpizar, F.Carlsson, G.Lanz, B.Carney, R. C.Daniel, M.Jaime, T.Ho, Z.Nie, C.Salazar, B.Tibesigwa and S.Wahder · CC BY-SA 4.0 · via Wikimedia Commons
Autoría: Lumbre · Licencia: CC-BY-4.0 · Versión 1.0.1 · e93b0d57…
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