Para probar la sopa no hay que vaciar la olla
Una encuesta funciona como probar una sopa: no necesitas tomarte la olla entera para saber si está salada; necesitas revolver bien y tomar una cucharada representativa. La muestra es esa cucharada, y su virtud no es el tamaño sino la representatividad: que en sus 800 personas estén, en miniatura, las proporciones del universo —hombres y mujeres, jóvenes y adultos, urbano y rural, niveles socioeconóricos, regiones—. Por eso 800 bien elegidos leen a 8 millones: la estadística demuestra que para una foto nacional, pasado cierto tamaño, más encuestados agrega poquísimo. Lo que sí cambia todo es el sesgo de selección: una encuesta telefónica solo de fijos lee a los viejos y a los ricos; una de redes lee a los jóvenes conectados; una aplicada solo de día lee a quienes no trabajan. La pregunta profesional nunca es «¿cuántos?» sino «¿a quién dejaste fuera?»
El margen de error y la confianza, sin fórmulas. Si una encuesta dice 40% con margen ±3 a 95% de confianza, significa: lo que realmente piensa el universo está casi seguro (95 de cada 100 olas de encuestas) entre 37 y 43. Tres consecuencias prácticas. Una: dos candidatos con 41 y 38 no van «3 puntos arriba»; sus intervalos se solapan y el empate es estadísticamente posible —eso no es «empate técnico» como excusa: es el nombre honesto de la foto—. Dos: el margen se ensancha en los segmentos: la lectura nacional ±3 convierte el subgrupo de «jóvenes rurales» (60 encuestados) en un ±13; los cortes finos de una muestra gorda nacional son humo. Tres: el margen cubre el azar de la selección, no cubre los otros errores: pregunta sesgada, encuestador que intimida, tabulación tramposa. Una encuesta con ±2 mal hecha miente con más precisión que una con ±4 bien hecha. Por eso la ficha técnica se lee de atrás para adelante: marco y método de selección primero, tamaño al final.
Los tres números de la ficha técnica, en orden de lectura
- Marco muestral, margen con su confianza, y tamaño: leer en ese orden, no al revés.
El orden de lectura. Uno: marco y método —¿de dónde y cómo se eligieron?, ahí vive el sesgo. Dos: margen y confianza —40±3 significa entre 37 y 43, y el empate a 41-38 es posible. Tres: tamaño, el último: importa la calidad de la cucharada, no los litros.
Una encuesta por teléfono solo a números fijos, con 10 mil entrevistados y margen ±1, coloca al oficialismo 12 puntos arriba. ¿Cuál es la lectura profesional?
Si una encuesta con margen ±3 te da 38 y da 41 a tu rival, la diferencia real entre ambos todavía podría ser cero.
Autocomprobación
Cuatro frases sobre muestras y márgenes. En cuál se coló el error:
Marca la línea o las líneas con error y pulsa Comprobar.
Consigue la ficha técnica de la última encuesta publicada de tu estado (o inventa una verosímil). Responde en media cuartilla: cuál es el marco muestral y a qué segmentos deja fuera, qué margen y confianza declara, y qué le dirías a tu candidato si esa encuesta lo pone 2 puntos abajo con ±3. Cierra con las dos preguntas que harías a la casa encuestadora antes de dar por buena la foto.
Si en tu respuesta el tamaño de la muestra ocupa más párrafos que el marco muestral, todavía lees la ficha de adelante hacia atrás.
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