No son adorno: son la vara con la que te miden
El artículo 6 de la LGRA fija los principios a los que debe sujetarse toda persona servidora pública: legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad, eficiencia, disciplina, profesionalismo, objetividad, rectitud, responsabilidad e integridad. Parecen palabras amplias, pero son la vara con la que un órgano de control leerá tus decisiones. «Legalidad» significa que actuaste con fundamento; «imparcialidad», que no favoreciste a nadie por razones ajenas; «eficiencia», que no desperdiciaste recursos ni tiempo; «integridad», que no usaste el cargo para provecho propio.
Piensa en ellos como el motor del catálogo de faltas: muchas conductas sancionables son, en el fondo, la ruptura de un principio. Usar un recurso para lo personal rompe honradez e integridad; resolver un trámite por amistad rompe imparcialidad y objetividad; incumplir funciones por desorden rompe eficiencia y disciplina. No tienes que memorizar los once en orden; te sirve mucho más poder decir, ante un acto difícil: «¿qué principio sostiene o traicionaría esta decisión?». Esa pregunta, hecha antes de firmar, te ha de ahorrar más de un expediente.
Los once principios
- Once principios del art. 6 orientan cada acto y se vuelven criterio para calificar una falta.
Agrupa los once en tres familias para recordarlos. La primera mira a la norma y el resultado. La segunda al trato imparcial. La tercera a tu conducta personal con lo público.
Te piden agilizar el trámite de un conocido «para echárselo porras», saltándote un requisito que a los demás sí les exiges. ¿A qué principios afecta directamente si accedes?
Los once principios del artículo 6 son solo una declaración ética simbólica: no tienen consecuencias porque de ellos no se derivan obligaciones ni faltas concretas.
Autocomprobación
Cuatro frases sobre los principios del servidor público. En cuál se coló el error:
Marca la línea o las líneas con error y pulsa Comprobar.
Recuerda una decisión difícil de tu trabajo (o una que anticipes). Escribe qué principio o principios estaban en juego y qué habrías hecho distinto para no romperlos. Termina con una frase ancla: «antes de firmar me preguntaré…».
Elige UN principio como tu pregunta guardián durante una semana (por ejemplo imparcialidad). Anota cuántas veces te tentó un atajo que lo rompía: descubrirás en qué parte de tu puesto vive tu mayor riesgo.
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