El conflicto no es un pecado: es una situación (gestionable)
La LGRA define el conflicto de interés así, en esencia: cuando un servidor público tiene en un asunto un interés personal, familiar o empresarial —o un compromiso anterior— que puede afectar el desempeño imparcial e objetivo de su función (NORMA NACIONAL). Tres cosas se leen en esa frase que el sentido común no ve. 1) No hace falta estar comprando nada: basta con que tu tío sea el licitante. 2) La ley no te pide ser un santo: te pide abstenerte de conocer o resolver ese asunto y, en su caso, denunciarlo —el remedio es procedimiento, no pureza. 3) Es falta administrativa no atender la abstinencia, y también lo es no informar del conflicto cuando la norma lo exige: callarlo ya es la falta, aunque tu decisión después sea correcta. Por eso la cultura profesional seria es «declara y sal del cuarto», no «te juro que no me influirá».
El paquete completo de tentaciones reguladas incluye más de lo que la gente cree. Regalos: la LGRA tipifica como falta recibir regalos de mayor valor aprovechando el cargo —el «mayor valor» lo acotan las reglas internas, pero el principio es tuyo: si el obsequio huele a intención de influencia, declínalo o repórtalo (NORMA NACIONAL). Información: usar información pública obtenida por tu cargo para beneficio propio o de terceros es falta grave. Empleo: intervenir —directa o indirectamente— a favor de personas con las que tienes relación profesional o personal es la clásica puerta del nepotismo: poner «a los de confianza» sin concurso y en asunto donde tú decides. Y lo que no es: una acusación política de «conflicto de interés» contra el adversario requiere los tres ingredientes —asunto concreto, interés personal o familiar, capacidad de decisión—; si falta uno, es difamación con corbata. Aprende la palabra exacta para no usarla de balón ni dejar que la usen contra ti de balón.
Cómo se gestiona: los tres pasos
- Identificar el conflicto, declararlo por escrito y abstenerse de conocer el asunto: el procedimiento completo que la ley espera.
Un conflicto de interés se vuelve falta por omisión en alguno de estos tres pasos: no verlo, verlo y callarlo, o callarlo y decidir. Los tres pasos juntos te protegen aunque seas el interesado.
Eres síndico y votas el presupuesto de la dirección de obras... cuyo nuevo titular es tu cuñado. Según la lógica de la LGRA, tu conducta correcta es:
Según la LGRA, recibir un regalo de valor relevante aprovechándose del cargo es una falta administrativa aunque quien lo entregue no pida nada explicitamente a cambio.
Autocomprobación
Cuatro consejos que circulan en un equipo recién electo. En cuál se coló el error:
Marca la línea o las líneas con error y pulsa Comprobar.
Escribe tu propio protocolo de «tres pasos» para el día que tengas un cargo: qué situaciones declares, ante quién, por qué vía y con qué frase breve te retirarás de una decisión. Léelo en voz alta una vez: si te suena a burocracia, recuerda que ese texto será tu defensa en una junta de aclaraciones.
El protocolo escrito se activa incluso «cuando no pasa nada»: esa es justo la parte que te salvará cuando pase.
Tu texto se guarda sólo en este dispositivo.
Comentarios
Inicia sesión para comentar.
Todavía no hay comentarios. Sé la primera persona en opinar.