La corrección viaja por la relación
Corregir el trabajo de alguien es hablar de el trabajo, no de la persona. Las correcciones que ofenden suelen cometer tres excesos: juzgan la intención («esto está hecho con prisa»), generalizan («siempre», «nunca»), y no dejan salida (señalan el error sin camino).
La forma que sobrevive a la lectura: hecho observable → efecto en el proyecto → opción concreta. «En este párrafo no aparece el costo» es un hecho; «esto está incompleto» es un veredicto.

¿Cuál de estas correcciones se recibe como ayuda y no como ataque?
En una revisión de código, decir «noté que esta función crece en cada sprint y ya tiene tres responsabilidades» en lugar de «tu código es un desorden» sirve porque…
La retroalimentación con «sándwich» (elogio + corrección + elogio) suele fallar porque…
Al corregir por escrito a alguien de otra cultura de trabajo, conviene especialmente…
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