No repartes papel: entregas un momento
Aventar volantes a los parabrisas o llenar la banqueta de papel parece eficiente, pero desperdicia material y ensucia la imagen de la campaña. La gente no recibe un volante: recibe a la persona que se lo da. Un papel entregado con contacto visual, una frase y una sonrisa se guarda; el que cae del cielo va a la basura.
Entregar bien es un pequeño acto de civismo: no interrumpir con prepotencia, no empapar a quien ya tiene las manos llenas, no dejar basura. El volante es una disculpa amable por robar cinco segundos, no una imposición.

Los tres gestos de la entrega correcta
- Contacto: mira a los ojos, saluda y sonríe antes de extender el papel.
- Frase: una línea clara (quién eres y qué ofreces), nunca un discurso completo.
- Entrega: da el volante en la mano, con respeto; si no lo toman, no lo insistas.
| Sí se hace | Nunca se hace | Por qué |
|---|---|---|
| Entregar en la mano, a la vista | Aventarlo al parabrisas o al buzón | Lo aventado se tira; lo entregado se considera |
| Ofrecer con una frase breve | Empapar a quien va ocupado o con niños | Insistir se vive como acoso, no como campaña |
| Recoger el papel que cae al suelo | Dejar la banqueta llena de volantes | La basura mancha a la campaña que la generó |
Clasifica cada acción de reparto como entrega cívica correcta o mal gesto:
Arrastra cada ficha a su categoría (o tócala y luego toca la categoría). También puedes usar el teclado.
Llegas a un semáforo con una pila de volantes y prisa por repartir. ¿Cuál es la forma correcta de entregarlos?
Mientras más volantes sueltes en la calle, más alcance tiene la campaña.
Casos: el reparto que ensució y el que se guardó
Caso 1 — la plaza amanecida de papeles. Una brigada vació su pila aventando volantes a parabrisas y banquetas para “terminar rápido”. Al día siguiente la plaza amaneció sucia y los vecinos lo mencionaron como molestia. Se gastó material y se ganó mala fama: la campaña quedó asociada a la basura que dejó. Lección: cada papel tirado es una pequeña mala noticia sobre ti.
Caso 2 — la frase de siete palabras. Otra brigada repartió la mitad, pero a cada persona la miró, la saludó y le dijo una línea breve entregándole el volante en la mano. Recogieron lo que cayó al suelo. Muchos lo guardaron en la cartera, y varios lo mencionaron después. Lección: menos volantes, bien dados, alcanzan más que mil aventados.
Practica con un compañero la entrega en tres gestos: saludo y contacto, una frase de máximo siete palabras, y el volante en la mano con un "gracias". Repítelo hasta que suene natural y cortés. ¿Qué frase breve usarás?
Si tu frase es más larga que el semáforo en verde, la gente no la alcanza a escuchar.
Tu texto se guarda sólo en este dispositivo.
Siguiente paso: Voluntarios: captar, motivar y cuidar — porque nadie reparte, ni toca puertas, ni cuida casillas sin gente con ganas.
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