CAPÍTULO 1
Guerra relámpago: cómo cayó Europa en un año
El 1 de septiembre de 1939 Alemania invadió Polonia. Dos días después, Francia y Gran Bretaña le declararon la guerra, cumpliendo sus alianzas. Pero la ayuda prometida no llegó a tiempo: Polonia cayó en **semanas**. Lo que el mundo vio entonces no fue la guerra de trincheras de 1914, sino algo completamente nuevo.
La blitzkrieg: tanques, aviones y radio
La «guerra relámpago» no era un arma secreta, sino una manera nueva de **combinar** armas viejas. Divisiones **tanques** concentradas en un punto estrecho del frente abrían una brecha; **aviones** (los Stuka, que graznaban al picar) destruían comunicaciones y aeródromos; y la **radio**, instalada en cada tanque, permitía coordinar el avance a una velocidad imposible para ejércitos que daban órdenes por teléfono y mensajeros. El objetivo no era matar soldados uno por uno, sino **desorganizar** al enemigo hasta que se rindiera.
La blitzkrieg ganaba antes del combate: cuando el cuartel enemigo ya no sabía dónde estaba su propio frente, la derrota era sólo cuestión de horas.
«Drôle de guerre» y el golpe inesperado
Tras Polonia siguió un invierno de inactividad en el oeste que los franceses llamaron **«drôle de guerre»** (guerra cómica): los ejércitos se miraban tras la línea Maginot sin pelear. Hitler, en cambio, planeaba. En abril de 1940 ocupó Dinamarca y Noruega (por sus puertos y su hierro), y el 10 de mayo atacó Francia… **a través de Bélgica y de las Ardenas**, un bosque que los franceses consideraban «intransitable» para tanques. Los atravesó. El grueso del ejército aliado quedó atrapado contra el mar en **Dunkerque**, de donde 330 000 soldados fueron evacuados por barcos de todo tamaño en un milagro que salvó al ejército británico. Seis semanas después, Francia firmó el armisticio: el país que había aguantado cuatro años en 1914 se derrumbó en seis semanas.
La batalla de Inglaterra
Hitler esperaba que Gran Bretaña negociara. No lo hizo: **Churchill**, primer ministro desde mayo de 1940, convirtió la resistencia en palabra mayor —«lucharemos en las playas»—. Entre julio y octubre de 1940 la *Luftwaffe* alemana bombardeó Londres y otras ciudades para destruir la aviación británica (RAF) y preparar una invasión. Pero los cazas británicos, guiados por un invento decisivo —el **radar**—, resistieron. Fue la primera gran derrota de Hitler: sin dominio del aire ni del mar, la invasión se canceló. La guerra, que parecía decidida, se alargó.
Un mapa cambiado
A mediados de 1940 Europa continental estaba bajo dominación o amenaza alemana: Italia de Mussolini se había sumado a la guerra; los Balcanes fueron ocupándose uno a uno. Gran Bretaña resistía sola, apoyada por sus imperio y, cada vez más, por una Estados Unidos que no entraba en la guerra pero enviaba suministros. El mundo libre se había reducido a una isla y a un océano.