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De El Alamein a Normandía: cómo se abrió Europa por el oesteRedacción Lumbre

CAPÍTULO 1

De El Alamein a Normandía: cómo se abrió Europa por el oeste

Para vencer a Alemania hacía falta golpearla desde el oeste. Pero las democracias no podían lanzarse al continente sin una base, un plan y una acumulación de fuerzas que tardó años. El camino hacia Normandía pasó por el desierto de Egipto y por las montañas de Italia.

El desierto: dos veces El Alamein

En el norte de África, alemanes e italianes amenazaban el canal de Suez, la ruta imperial británica. En **El Alamein** (octubre-noviembre de 1942) el general Montgomery detuvo y derrotó al «Zorro del desierto», Rommel. Al mismo tiempo, estadounidenses y británicos desembarcaban en Marruecos y Argelia. En mayo de 1943, 250 000 soldados del Eje se rindieron en Túnez: fue la primera gran rendición alemana, y abrió la puerta a Europa «por abajo».

Italia: la «puerta blanda» que no fue blanda

Churchill llamaba a Italia «la puerta blanda del imperio». En julio de 1943 los aliados desembarcaron en Sicilia; en septiembre, el propio Mussolini fue arrestado por sus colegas y Italia cambió de bando. Pero los alemanes ocuparon la península y defendieron cada montaña: el costo de subir hacia Nápoles, Monte Cassino y Roma fue enorme. En abril de 1945 aún no había terminado. La puerta resultó de piedra.

El Día D: la noche antes y la mañana después

Mientras, en Gran Bretaña se acumulaba un ejército de tres millones de hombres y una flota de casi 7 000 barcos bajo el general **Eisenhower**. El desembarco exigió el mayor engaño de la guerra: un ejército «fantasma» de tanques inflables y señales falsas convenció a Hitler de que el golpe iría en otro lado. El 6 de junio de 1944 —**Día D**— paracaidistas cayeron tras las líneas y, al amanecer, infantería canadiense, británica y estadounidense subió las playas de Normandía bajo fuego. Costó miles de bajas, sobre todo en Omaha. En una semana había un frente consolidado; en agosto, el intento de cerco alemán en Falaise destruyó a su ejército en Occidente.

El Día D no ganó solo la guerra: abrió el frente que Stalin pedía desde 1941 y aseguró que el oeste de Europa no fuera liberado únicamente por el Ejército Rojo.

París y la frontera

El 25 de agosto de 1944 París se levantó y fue liberada; la imagen de De Gaulle bajando los Campos Elíseos selló la recuperación del orgullo francés. Para el otoño los aliados estaban ante la línea Sigfrido alemana, empantanados (Mercado, Operación Market-Garden) y con un problema logístico: abastecer a ejércitos rápidos a través de países destruidos. La guerra entraría en su invierno más duro —las Ardenas, diciembre de 1944— antes del asalto final a Berlín.

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Un respiro entre páginas.

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