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El crac de 1929: la Gran Depresión y el mundo de rodillasRedacción Lumbre

CAPÍTULO 1

El crac de 1929: la Gran Depresión y el mundo de rodillas

El **24 y 29 de octubre de 1929** —el «jueves y martes negros»— las ventas masivas hundieron la Bolsa de Nueva York. Miles habían invertido con dinero prestado; al no poder pagar, la confianza se derrumbó. Lo que pareció «un problema de Wall Street» resultó una **trampilla** que abrió la peor crisis económica hasta entonces: la **Gran Depresión**.

De la bolsa a la calle

La crisis se propagó por hilos invisibles. Los bancos, llenos de deudas incobrables, **quebraron**; quienes ahorraban lo perdieron. Las fábricas, sin compradores, cerraron y **despidieron**. El comercio mundial se encogió cuando cada país, aterrado, levantó **aranceles** para protegerse, asfixiando las ventas ajenas. A comienzos de los años treinta, el desempleo en Estados Unidos rondaba el **25 %**; en Alemania, aún peor.

Un crac bursátil no sólo afecta a inversionistas: al quebrar bancos y fábricas, golpea al campesino, al obrero y al tendero.

El hambre en la abundancia

Lo más cruel: había excedentes, pero sin poder de compra. Se destruía alimento o se dejaba pudrir mientras la gente hacía **colass** y moría de hambre. En el campo, sequías y malas prácticas causaron el **«Dust Bowl»** (tormentas de polvo) que desplazó a miles de familias campesinas. La fotografía de familias hambrientas en un país rico quedó en la memoria.

Respuestas: del Estado que interviene al Estado total

Para salir, muchos países ampliaron el papel del **Estado** en la economía: obra pública, regulación, ayuda. En Estados Unidos, el presidente **Roosevelt** lanzó el **New Deal**, un conjunto de programas para reactivar y dar empleo. Pero la desesperación también empujó hacia **soluciones extremas**: en Italia ya mandaba **Mussolini** desde 1922; en Alemania, la humillación de Versalles más la depresión abrieron camino a Hitler. El hambre, se vería, es terreno fértil para quien prometa orden y grandeza.

La lección duradera

La Gran Depresión enseñó que un sistema económico puede «funcionar» para pocos y estallar sobre todos, y que una crisis social profunda puede **demoler democracias**. Por eso su sombra acompañó los años treinta: fue el laboratorio donde maduró la segunda gran guerra.

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Un respiro entre páginas.

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