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La gravedad y las mareasRedacción Lumbre

CAPÍTULO 1

La gravedad y las mareas

Si vas a la playa por la mañana, puede que el agua llegue hasta las rocas; seis horas después, la playa se ha convertido en un campo de arena mojada y el mar parece haberse ido. Luego vuelve. Ese subir y bajar del nivel del mar son las mareas, y suceden en todas las costas del planeta dos veces al día. Nadie empuja el agua con una pala gigante: la responsable es una fuerza que actúa a distancia, la gravedad.

La gravedad, la fuerza que atrae

La gravedad es la atracción que existe entre todos los cuerpos que tienen masa. Cuanta más masa tiene un cuerpo, más fuerte atrae. La Tierra es enorme y nos atrae hacia su centro; por eso las cosas caen al suelo y por eso nosotros no salimos flotando al espacio. Pero la Tierra no es el único cuerpo con gravedad. La Luna también atrae, y aunque es mucho más pequeña que la Tierra, está lo bastante cerca como para notarse. Esa atracción de la Luna sobre los océanos es el motor principal de las mareas.

Por qué el agua forma dos «bultos»

Imagina la Tierra cubierta de agua y la Luna tirando de ella. En el lado que mira a la Luna, la gravedad lunar atrae el agua hacia ella y se forma una especie de bulto o abultamiento: ahí el mar sube. Pero, curiosamente, también hay un segundo bulto en el lado opuesto de la Tierra, el que está de espaldas a la Luna. Esto ocurre porque la gravedad se nota con distinta intensidad según la distancia: atrae más al agua cercana que a la Tierra sólida, y menos al agua lejana. El resultado neto es que la Tierra se «estira» un poco y aparecen dos bultos de agua, uno hacia la Luna y otro en el lado contrario.

Por qué hay marea alta dos veces al día

Los dos bultos de agua se mantienen más o menos alineados con la Luna mientras esta gira alrededor de la Tierra. Pero lo que da vueltas deprisa es la propia Tierra: gira sobre sí misma una vez cada 24 horas. Así que un punto de la costa va pasando a lo largo del día por un bulto, luego por una zona baja, luego por el otro bulto y otra vez por la zona baja. Eso produce, en la mayoría de las costas, dos mareas altas y dos mareas bajas cada día, separadas unas seis horas.

El Sol también participa

La Luna manda, pero el Sol no se queda fuera. Aunque está muchísimo más lejos, es tan masivo que también tira de los océanos. Cuando la Luna, la Tierra y el Sol se alinean —en luna llena y luna nueva— sus fuerzas se suman y las mareas son más grandes de lo normal: se llaman mareas vivas. Cuando la Luna y el Sol forman un ángulo recto visto desde la Tierra —en los cuartos— sus efectos se contrarrestan en parte y las mareas son más flojas: las mareas muertas. Por eso la altura de la marea no es siempre igual: cambia a lo largo del mes.

Un efecto que va más allá de la playa

Las mareas no solo mueven el agua: también frenan, muy despacio, la rotación de la Tierra, y hacen que la Luna se aleje de nosotros unos centímetros cada año. Es una fuerza constante que ha estado moldeando el planeta desde hace miles de millones de años. La próxima vez que veas subir y bajar el mar, recuerda que estás viendo, en directo, el tirón de la Luna sobre toda el agua del mundo.

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Un respiro entre páginas.

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