←
La historia de los derechos humanosRedacción Lumbre

CAPÍTULO 1

La historia de los derechos humanos

Hoy damos por hecho que todas las personas tienen derechos por el simple hecho de serlo: a la vida, a la libertad, a no ser torturadas, a la educación. Pero esa idea, que ahora parece obvia, es bastante reciente en la historia y costó siglos de luchas, guerras y horrores para que el mundo se pusiera de acuerdo en escribirla. Esta es la historia de cómo nació un documento clave: la **Declaración Universal de los Derechos Humanos**.

Antes de 1948

Durante buena parte de la historia, los derechos no pertenecían a todos. En muchas sociedades existía la esclavitud legal, las mujeres tenían menos derechos que los hombres y los reyes gobernaban sin que nadie pudiera cuestionarlos. Hubo avances importantes: la Carta Magna de Inglaterra en 1215 limitó por primera vez el poder del rey, y las revoluciones de Estados Unidos (1776) y Francia (1789) proclamaron que las personas nacen libres e iguales. Pero esas declaraciones seguían dejando fuera a mucha gente.

El impulso definitivo llegó después de una tragedia. La **Segunda Guerra Mundial** (1939-1945) dejó decenas de millones de muertos y sacó a la luz el Holocausto, el exterminio sistemático de seis millones de judíos y de otros grupos por parte de la Alemania nazi. El mundo quedó conmocionado. Muchos se preguntaron cómo pudo ocurrir algo así y concluyeron que hacía falta un acuerdo global que protegiera a todas las personas, en todas partes, sin importar su país.

El nacimiento de la ONU y la Declaración

En 1945 se creó la **Organización de las Naciones Unidas (ONU)**, con el propósito de evitar otra guerra mundial. Poco después, la ONU encargó a un comité redactar un documento que enumerara los derechos básicos de toda persona. El comité fue presidido por **Eleanor Roosevelt**, viuda del presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, y contó con representantes de distintas culturas y países, para que no fuera la visión de una sola región del mundo.

El **10 de diciembre de 1948**, en París, la Asamblea General de la ONU aprobó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. De los 58 países miembros, 48 votaron a favor y ninguno en contra; ocho se abstuvieron. El documento tiene 30 artículos que van desde el derecho a la vida y a la libertad hasta la educación, el trabajo y un nivel de vida digno. Su primer artículo resume el espíritu: «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos».

Qué es y qué no es

Hay que ser precisos. La Declaración **no es una ley** que se pueda hacer cumplir con un tribunal o una policía internacional. Es una declaración de principios: una meta que los países se comprometen a respetar. Su fuerza no está en castigar, sino en establecer un estándar moral y jurídico que inspiró después muchos tratados obligatorios y las constituciones de decenas de países.

Por eso a veces la realidad no cumple lo que la Declaración promete. En muchos lugares del mundo siguen existiendo la tortura, la discriminación, la censura y la pobreza extrema. Eso no significa que el documento sea inútil: significa que los derechos humanos no se conquistan de una vez y para siempre. Se defienden todos los días, y tenerlos escritos da una herramienta para exigir cuando no se respetan.

Un legado vivo

El 10 de diciembre se celebra cada año el Día de los Derechos Humanos en recuerdo de aquella votación de 1948. La Declaración ha sido traducida a más de quinientos idiomas, lo que la convierte en uno de los documentos más difundidos de la historia. Nació de las cenizas de la peor guerra que ha conocido la humanidad, como una promesa: que nunca más se trataría a las personas como si no tuvieran valor. Cumplir esa promesa sigue siendo tarea de cada generación, incluida la tuya.

✦

Un respiro entre páginas.

Volver al libro y comentar