← Lumbre

Gestión de operaciones Los siete ladrones de tu empresa (y no son los empleados)

← Volver a todos los contenidos
Portada de Los siete ladrones de tu empresa (y no son los empleados)

Los siete ladrones de tu empresa (y no son los empleados)

✦ La filosofía Lean dice que casi todo lo que pasa en tu operación no agrega valor: lo roban siete desperdicios con nombre propio · Gestión de operaciones · y te lleva 11 minutos

Roadwise Consulting

Firmado y verificado · Biblioteca Lumbre

Objetivo: Clasificar desperdicios en un caso de PyME y estimar su costo aproximado.

11 min Gestión de operaciones 20–99 años
Más
Los siete ladrones de tu empresa (y no son los empleados)

Herramientas de la lección

◉ Entrar a La Matrix Sorpréndeme

Sobre este contenido

Ir a

Volver a Objetos Cursos Explorar Mi cuenta Salir del modo estudio

El inventario «por si acaso» que valía más que la nómina

Un almacén de taller con pilas de madera y herrajes cubiertos de polvo esperando ser usados
El desperdicio no siempre grita: a veces se disfraza de «por si acaso» y se queda dormido.

Cecilia llevaba semanas sintiendo que «algo se comía el dinero» sin poder nombrarlo. Hasta que leyó una idea simple del Lean: solo hay dos tipos de actividades en una empresa —las que el cliente pagaría con gusto y las que no—. A las segundas las llamaron desperdicio (en japonés, muda: lo que gasta y no aporta).

Hicieron el ejercicio de recorrer el taller con esa pregunta: «¿esto agrega valor o lo roba?» Y encontraron los siete ladrones, uno tras otro. Herrajes comprados «por si acaso» que llevaban tres años en un cajón (inventario). Madera movida de un rincón a otro porque no había lugar fijo (transporte). Un operario que tardaba diez minutos en buscar la lija adecuada (movimiento). Muebles hechos a prisa que después había que pulir de nuevo (defectos). Y el más doloroso: Don Rigoberto, el maestro lacador, pasado de turno esperando material mientras tres jóvenes aprendices barrían sin saber qué hacer (talento sin usar).

Ninguno de esos ladrones era un empleado flojo. Eran decisiones de diseño. Por eso el título no es casualidad: «y no son los empleados».

Aquí viene la parte que a los dueños no les gusta oír: el desperdicio casi siempre está pagado. Cada mueble que se rehace ya gastó su material y sus horas; cada herraje «por si acaso» es dinero tuyo durmiendo en un cajón; cada hora que Rigoberto espera es un sueldo comprando problemas en lugar de resolverlos.

La tentación es atacar primero al personal («aquí sobra gente»). Pero los siete ladrones enseñan lo contrario: muchas veces sobra trabajo mal hecho, no sobran personas. En el taller, el desperdicio más caro no eran los aprendices que barrían: eran las horas de Rigoberto esperando, porque era el recurso más calificado y mejor pagado. Atacar esperas y defectos rinde más, y más rápido, que recortar sueldos.

Cómo reconocer y cuánto cuesta cada desperdicio
DesperdicioCómo se ve en tu negocioSu costo oculto
DefectosReproceso, devoluciones, «otra vez salió mal»Doble trabajo y doble material, más cliente molesto
SobreproducciónProducir antes de tiempo o de más por si acasoDinero inmovilizado y riesgo de que nadie lo compre
EsperasGente o material detenido aguardandoSueldos pagados sin avance; fecha que se corre
InventarioPilas de material o producto paradoCapital dormido, espacio, obsolescencia, polvo
Talento no usadoGente capacitada haciendo de menos o esperandoPagar la hora más cara a que no produzca

¿Por dónde empezar? No por los siete a la vez —eso paraliza—. El Lean manda un principio: empieza por lo que se ve y se repite. Los defectos y las esperas son los más visibles y, casi siempre, los más caros para una PyME. En el taller de Gustavo, Cecilia y Gustavo eligieron dos: la espera de Rigoberto (talento no usado, encima) y el inventario de herrajes durmientes.

Después vino lo que casi nadie hace: ponerles número. No hace falta un contador público. Estimaron que las dos horas diarias que Rigoberto esperaba costaban, multiplicando su hora de trabajo, una cantidad que les dolió escribir en el papel; y que los herrajes parados sumaban un capital inmovilizado que, bien administrado, daba para una máquina nueva. El objetivo no es la cifra exacta: es dejar de decir «se pierde algo» y empezar a decir «se pierde más o menos tanto».

Clasifica cada situación del taller según el desperdicio que representa:

Arrastra cada ficha a su categoría (o tócala y luego toca la categoría). También puedes usar el teclado.

Un dueño afirma: «Mi mayor desperdicio son los empleados que se la pasan chismeando». El Lean corregiría:

Comprar inventario «por si acaso» para no fallar nunca reduce desperdicio.

El cliente no paga por tus esperas, tus rehaces ni tu inventario dormido. Todo eso te lo pagas tú.

— Lumbre · Empresa

Recorre tu negocio con los siete ladrones en la mano y apunta tres desperdicios que reconozcas con nombre y ejemplo. Elige el más caro y, aunque sea a ojo, ponle un número aproximado: ¿cuánto dinero o cuánto tiempo se va en él cada semana? Ese número, feo e imperfecto, es tu nueva obsesión.

Pregunta «¿qué espera siempre aquí?» y «¿qué rehacemos una y otra vez?»: ahí están casi siempre los dos ladrones mayores.

Tu texto se guarda sólo en este dispositivo.

Para dominar este tema

Lo esencial que debes saber

  • Solo hay actividades que agregan valor y las que no: a las últimas les llaman desperdicio.
  • Los siete ladrones: defectos, sobreproducción, esperas, inventario, transportes, movimientos y talento sin usar.
  • El desperdicio casi siempre es de diseño del proceso, no una falla moral de la gente.
  • El inventario «por si acaso» inmoviliza dinero y esconde problemas.

Cómo cazarlos en tu negocio

  1. Recorre tu operación con la lista de los siete a la vista.
  2. Nombra cada cosa que ves con el desperdicio que es.
  3. Empieza por los dos más visibles: esperas y defectos.
  4. Ponle un número aproximado a lo que cuesta cada semana.

Errores que cuestan dinero

  • Atacar a los empleados en lugar de al diseño del proceso.
  • Intentar eliminar los siete desperdicios a la vez y no resolver ninguno.
  • Dejar el inventario alto «por seguridad» y con eso tapar los problemas.

Chequeo: los siete desperdicios

Aquí se mira lo que ya fuiste acertando. Pulsa «Comprobar» para saber si puedes seguir.

Siguiente: 5S: el método que funciona si dejas de confundirlo con aseo — viste los ladrones; ahora instalarás las cinco condiciones para que el trabajo fluya sin que tengas que estar encima.

Las respuestas y tu progreso se guardan sólo en este dispositivo. Contenido firmado por su autoría mediante Lumbre.
Más sobre esta lección

Conecta con

✦ Explorar el universo completo
Explora temas relacionados

Conceptos

Comentarios

Inicia sesión para comentar.

Todavía no hay comentarios. Sé la primera persona en opinar.