CAPÍTULO 1
¿Por qué estalló la Gran Guerra? La pólvora y la chispa
El 28 de junio de **1914**, en Sarajevo, el nacionalista serbobosnio Gavrilo Princip asesinó al archiduque **Francisco Fernando**, heredero del imperio austrohúngaro. Ese crimen, en una ciudad lejana, desató en semanas una guerra que se tragó al mundo. ¿Cómo pudo una chispa tan pequeña causar un incendio tan grande? Porque el terreno ya estaba lleno de pólvora.
Cuatro barriles de pólvora
Los historiadores suelen resumir las causas profundas en cuatro «M» o fuerzas que llevaban décadas acumulándose:
1. **Imperialismo.** Las potencias europeas competían por colonias, mercados y recursos en África y Asia. Rozarse en el mapa generaba roces constantes.
2. **Nacionalismo.** Cada pueblo se creía superior y con derecho a tener su propio Estado; en los Balcanes —el «polvorín de Europa»— esa idea era explosiva.
3. **Sistema de alianzas.** Europa se dividía en dos bloques militares: la **Triple Alianza** (Alemania, Austria-Hungría, Italia) y la **Triple Entente** (Francia, Gran Bretaña, Rusia). Un conflicto entre dos arrastraba a todos.
4. **Carrera armamentista.** Las potencias, sobre todo Alemania y Gran Bretaña, construían ejércitos y flotas enormes. Estar armados no impidió la guerra: la hizo más probable y más mortal.
El efecto dominó
Tras Sarajevo, Austria-Hungría culpó a Serbia y, respaldada por Alemania, le declaró la guerra. Por las alianzas, Rusia defendió a Serbia, Alemania declaró la guerra a Rusia y a Francia, y la invasión alemana de Bélgica arrastró a Gran Bretaña. En cuestión de **semanas**, un ajuste de cuentas local se volvió una conflagración continental.
Ninguna causa sola explica la guerra; la chispa fue Sarajevo, pero sin la pólvora del nacionalismo y las alianzas no habría habido incendio.
Una guerra que nadie quería así
Muchos gobiernos creen que será un conflicto corto y glorioso: «los chicos estarán en casa antes de la Navidad». Nadie imagina aún las trincheras, el gas y millones de muertos. Esa ignorancia del futuro es parte de la tragedia: se entró en la guerra por cálculo, y se quedó en ella por inercia.