CAPÍTULO 1
1917: el año que cambió la guerra (y el mundo)
Tres años de trincheras habían dejado agotada a Europa. En 1917, dos hechos casi simultáneos voltearon el tablero y, de paso, sembraron el orden del siglo XX.
Rusia se levanta y se sale
Para 1917, Rusia zarista acumulaba derrotas, hambre y un millón tras otro de bajas. La **Revolución de febrero** obligó al zar a abdicar; un gobierno provisional, sin embargo, siguió en la guerra, y eso lo selló. En **octubre**, los bolcheviques de **Lenin**, con la consigna de «paz, tierra y pan», tomaron el poder. Rusia firmó la paz con Alemania (Brest-Litovsk, 1918) y **salió de la guerra**, entregando enormes territorios. La revolución inauguraba el primer Estado comunista: un desafío ideológico que dividiría al mundo por décadas.
Estados Unidos entra en la guerra
Al otro lado, Estados Unidos —que había vendido a los Aliados— se decidió a entrar. Dos golpes convencieron a la opinión y al presidente **Wilson**: la **guerra submarina** alemana, que hundía barcos mercantes y viajeros (como el Lusitania, antes), y el **telegrama Zimmermann**, un mensaje alemán interceptado que proponía a México una alianza contra EU. En abril de 1917, Estados Unidos declaró la guerra.
En un mismo año, el mayor imperio terrestre se retiró revolucionario y la mayor potencia industrial entró fresquísima.
¿Por qué importa tanto 1917?
La salida de Rusia liberó tropas alemanas para el frente oeste, y la entrada de Estados Unidos dio a los Aliados recursos, créditos y **soldados jóvenes** apenas desgastados. El resultado combinado decantó la balanza hacia 1918. Pero el alcance fue mayor: 1917 planta las dos fuerzas —Estados Unidos y la Unión Soviética— que dominarían el siglo.