CAPÍTULO 63
I
Don Juan de Andueza era todo lo que hay que ser de tarambana y mozo tigre. Para esto de chamuscar casadas y encender doncellas no tenía coteja.
Gran devoto de San Rorro, patrón de holgazanes y borrachos, vivía, como dicen los franceses, _au jour le jour_, y tanto se le daba de lo de arriba como de lo de abajo. Mientras encontrara sobre la tierra mozas, vino, naipes, pendencias y francachelas, no había que esperar reforma en su conducta.
Para gallo sin traba, todo terreno es _cancha_.
El 28 de octubre de 1746 hallábase en una taberna del Callao, reunido con otros como él y media docena de hembras de la _cuerda_, gente toda de no inspirar codicia ni al demonio. El _copeo_ era en regla, y al son de una guitarra con romadizo, una de las mozuelas bailaba con su respectivo galán una desenfrenada _sajuriana o cueca_, como hoy decimos, haciendo contorsiones de cintura, que envidiaría una culebra, para levantar del suelo, con la boca y sin auxilio de las manos, un cacharro de aguardiente. A la vez, y llevando el compás con palmadas, cantaban los circunstantes:
_Levántamelo, María;_ _levántamelo, José;_ _si tú no me lo levantas_ _yo me lo levantaré._ _¡Qué se quema el sango!_ _¡No se quemará,_ _pues vendrán las olas_ _y lo apagarán!_
Aquella bacanal no podía ser más inmunda, ni la bailarina más asquerosamente lúbrica en sus movimientos. Eso era para escandalizar hasta a un budinga. Con decir que la jarana era de las llamadas de cascabel gordo, ahorro gasto de tinta.
La _zamacueca_ o _mozamala_ es un bailecito de mi tierra y que, nacido en Lima, no ha podido aclimatarse en otros pueblos. Para bailarlo bien es indispensable una limeña con mucha sal y mucho rejo. Según la pareja que lo baila, puede tocar en los extremos: o fantásticamente espiritual o desvergonzadamente sensual; habla al alma o a los sentidos. Todo depende de la _almea_.
Refieren que un arzobispo vió de una manera casual bailar la mozamala, y volviéndose al familiar que lo acompañaba, preguntó:
--¿Cómo se llama este bailecito?
--La zamacueca, ilustrísimo señor.
--Mal puesto nombre. Esto debe llamarse _la resurrección de la carne_.