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Primeros auxilios básicos: qué hacer (y qué no) en una emergenciaRedacción Lumbre

CAPÍTULO 1

Primeros auxilios básicos: qué hacer (y qué no) en una emergencia

Ante un accidente, el corazón se acelera y muchos se bloquean. Pero unos pocos pasos correctos, hechos con calma, pueden evitar que algo malo empeore. La clave no es saberlo todo: es seguir un orden y pedir ayuda a tiempo.

El protocolo universal: proteger, avisar, socorrer

1. **Protege:** antes de nada, asegúrate de que tú no te vas a convertir en otra víctima (tráfico, fuego, electricidad). El aire y el entorno primero.

2. **Avisa:** llama al número de **emergencias** local. Di dónde estás, qué pasó y cuántos heridos. No cuelgues hasta que te lo digan.

3. **Socorre:** sólo haz lo que sepas hacer; si no tienes formación, la persona al teléfono te guiará.

Cortes y sangrado

Presiona directamente sobre la herida con un paño limpio, sin levantarlo para «mirar». Si puedes, eleva la zona. No retires objetos clavados (pueden estar taponando): sujétalos alrededor. Si empapa el trapo, pon otro encima sin quitar el primero.

Quemaduras

Enfría con **agua corriente** (no helada) al menos 10-20 minutos. Nada de pasta de dientes, hielo ni mantequilla: retienen el calor y dañan más. Quita anillos o ropa pegada si no está adherida. Una quemadura grande, en cara/manos/genitales o con aspecto serio, precisa atención médica.

Atragantamiento

Si tose fuerte, déjale toser. Si no puede respirar, hablar ni toser: da golpes secos entre los omóplatos y, si sigue, maniobras de compresión abdominal (de espaldas). En bebés y situaciones graves, la persona de emergencias te indicará. Un curso te enseña estas maniobras con precisión: valen oro.

Desmayo y persona inconsciente

Comprueba si responde y respira. Si respira bien, colócala de lado (posición de recuperación) y llama a emergencias. **No** le des de beber ni la «despiertes» a cachetadas. Si no respira, empieza compresiones si sabes y sigue las instrucciones por teléfono.

Tu mejor herramienta no es ser valiente: es mantener la calma, llamar pronto y hacer sólo lo que sepas hacer.

Lo que no debes hacer

No mover a un lesionado de cuello o espalda salvo peligro inminente. No poner «remedios de casa» en heridas graves. No asumir «esto se cura solo». Ante la duda, proteger, avisar y esperar ayuda experta: a veces lo correcto es no improvisar.

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Un respiro entre páginas.

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