CAPÍTULO 7
Comienzo · continuación 7
DON LATINO
¿No te queda nada?
MAX
¡Ni una perra!
EL SERENO
Camine usted.
MAX
Soy ciego.
EL SERENO
¿Quiere usted que un servidor le vuelva la vista?
MAX
¿Eres Santa Lucía?
EL SERENO
¡Soy autoridad!
MAX
No es lo mismo.
EL SERENO
Pudiera serlo. Camine usted.
MAX
Ya he dicho que soy ciego.
EL SERENO
Usted es un anárquico, y estos sujetos de las melenas: ¡Viento! ¡Viento! ¡Viento! ¡Mucho viento!
DON LATINO
¡Una galerna!
EL SERENO
¡Atrás!
VOCES DE LOS MODERNISTAS
¡Acompañamos al Maestro! ¡Acompañamos al Maestro!
UN VECINO
¡Pepeee! ¡Pepeee!
EL SERENO
¡Vaaa! Retírense ustedes sin manifestación.
_Golpea con el chuzo en la puerta de la Buñolería. Asoma el buñolero, un hombre gordo con delantal blanco: Se informa, se retira musitando, y a poco salen adormilados, ciñéndose el correaje, dos Guardias Municipales._
UN GUARDIA
¿Qué hay?
EL SERENO
Este punto para la Delega.
EL OTRO GUARDIA
Nosotros vamos al relevo. Lo entregaremos en Gobernación.
EL SERENO
Donde la duerma.
EL VECINO
¡Pepeee! ¡Pepeee!
EL SERENO
¡Otro curda! ¡Vaaa! Sus lo entrego.
LOS DOS GUARDIAS
Ustedes, caballeros, retírense.
DORIO DE GÁDEX
Acompañamos al Maestro.
UN GUARDIA
¡Ni que se llamase este curda Don Mariano de Cavia! ¡Ese sí que es cabeza! ¡Y cuanto más curda, mejor lo saca!
EL OTRO GUARDIA
¡Por veces también se pone pelma!
DON LATINO
¡Y faltón!
UN GUARDIA
¿Usted por lo que habla, le conoce?
DON LATINO
Y le tuteo.
EL OTRO GUARDIA
¿Son ustedes periodistas?
DORIO DE GÁDEX
¡Lagarto! ¡Lagarto!
LA PISA BIEN
Son banqueros.
UN GUARDIA
Si quieren acompañar a su amigo, no se oponen las leyes y hasta lo permiten, pero deberán guardar moderación ustedes. Yo respeto mucho el talento.
EL OTRO GUARDIA
Caminemos.
MAX
Latino, dame la mano. ¡Señores guardias, ustedes me perdonarán que sea ciego!
UN GUARDIA
Sobra tanta política.
DON LATINO
¿Qué ruta consagramos?
UN GUARDIA
Al Ministerio de la Gobernación.
EL OTRO GUARDIA
¡Vivo! ¡Vivo!
MAX
¡Muera Maura! ¡Muera el Gran Fariseo!
CORO DE MODERNISTAS
¡Muera! ¡Muera! ¡Muera!
MAX
Muera el judío y toda su execrable parentela.
UN GUARDIA
¡Basta de voces! ¡Cuidado con el poeta curda! ¡Se la está ganando, me caso en Sevilla!
EL OTRO GUARDIA
A este habrá que darle para el pelo. Lo cual que sería lástima, porque debe ser hombre de mérito.
ESCENA QUINTA
_ZAGUÁN EN EL MINISTERIO DE LA GOBERNACIÓN. Estantería con legajos. Bancos al filo de la pared. Mesa con carpetas de badana mugrienta. Aire de cueva, y olor frío de tabaco rancio. Guardias soñolientos. Policías de la Secreta. Hongos, garrotes, cuellos de celuloide, grandes sortijas, lunares rizosos y flamencos. Hay un viejo chabacano --bisoñé y manguitos de percalina--, que escribe, y un pollo chulapón de peinado reluciente, con brisas de perfumería, que se pasea y dicta humeando un veguero. Don Serafín, le dicen sus obligados, y la voz de la calle, Serafín el Bonito. Leve tumulto. Dando voces, la cabeza desnuda, humorista y lunático, irrumpe Max Estrella. Don Latino le guía por la manga, implorante y suspirante. Detrás asoman los cascos de los Guardias. Y en el corredor, se agrupan bajo la luz de una candileja, pipas, chalinas y melenas del modernismo._
MAX
¡Traigo detenida una pareja de guindillas! Estaban emborrachándose en una tasca, y los hice salir a darme escolta.
SERAFÍN EL BONITO
Corrección, señor mío.
MAX
No falto a ella, señor Delegado.
SERAFÍN EL BONITO
Inspector.
MAX
Todo es uno y lo mismo.
SERAFÍN EL BONITO
¿Cómo se llama usted?
MAX
Mi nombre es Máximo Estrella. Mi seudónimo Mala Estrella. Tengo el honor de no ser Académico.
SERAFÍN EL BONITO
Está usted propasándose. ¿Guardias, por qué viene detenido?
UN GUARDIA
Por escándalo en la vía pública, y gritos internacionales. ¡Está algo briago!
SERAFÍN EL BONITO
¿Su profesión?
MAX
Cesante.
SERAFÍN EL BONITO
¿En qué oficina ha servido usted?
MAX
En ninguna.
SERAFÍN EL BONITO
¿No ha dicho usted que cesante?
MAX