CAPÍTULO 3
Comienzo · continuación 3
_Zaratustra entra y sale en la trastienda, con una vela encendida. La palmatoria pringosa tiembla en la mano del fantoche. Camina sin ruido, con andar entrapado. La mano, calzada con mitón negro, pasea la luz por los estantes de libros. Media cara en reflejo y media en sombra. Parece que la nariz se le dobla sobre una oreja. El loro ha puesto el pico bajo el ala. Un retén de polizontes pasa con un hombre maniatado. Sale alborotando el barrio un chico pelón montado en una caña, con una bandera._
EL PELÓN
¡Vi-va-Es-pa-ña!
EL CAN
¡Guau! ¡Guau!
ZARATUSTRA
¡Está buena España!
_Ante el mostrador, los tres visitantes, reunidos como tres pájaros en una rama, ilusionados y tristes, divierten sus penas en un coloquio de motivos literarios. Divagan ajenos al tropel de polizontes, al viva del pelón, al gañido del perro, y al comentario apesadumbrado del fantoche que los explota. Eran intelectuales sin dos pesetas._
DON GAY
Es preciso reconocerlo. No hay país comparable a Inglaterra. Allí el sentimiento religioso tiene tal decoro, tal dignidad, que indudablemente las más honorables familias son las más religiosas. Si España alcanzase un más alto concepto religioso, se salvaba.
MAX
¡Recémosle un Réquiem! Aquí los puritanos de conducta son los demagogos de la extrema izquierda. Acaso nuevos cristianos, pero todavía sin saberlo.
DON GAY
Señores míos, en Inglaterra me he convertido al dogma iconoclasta, al cristianismo de oraciones y cánticos, limpio de imágenes milagreras. ¡Y ver la idolatría de este pueblo!
MAX
España, en su concepción religiosa, es una tribu del centro de África.
DON GAY
Maestro, tenemos que rehacer el concepto religioso en el arquetipo del Hombre-Dios. Hacer la Revolución Cristiana, con todas las exageraciones del Evangelio.
DON LATINO
Son más que las del compañero Lenin.
ZARATUSTRA
Sin religión no puede haber buena fe en el comercio.
DON GAY
Maestro, hay que fundar la Iglesia Española Independiente.
MAX
Y la Sede Vaticana, El Escorial.
DON GAY
¡Magnífica Sede!
MAX
Berroqueña.
DON LATINO
Ustedes acabarán profesando en la Gran Secta Teosófica. Haciéndose iniciados de la sublime doctrina.
MAX
Hay que resucitar a Cristo.
DON GAY
He caminado por todos los caminos del mundo, y he aprendido que los pueblos más grandes no se constituyeron sin una Iglesia Nacional. La creación política es ineficaz si falta una conciencia religiosa con su ética superior a las leyes que escriben los hombres.
MAX
Ilustre Don Gay, de acuerdo. La miseria del pueblo español, la gran miseria moral, está en su chabacana sensibilidad ante los enigmas de la vida y de la muerte. La Vida, es un magro puchero: La Muerte, una carantoña ensabanada que enseña los dientes: El Infierno, un calderón de aceite albando donde los pecadores se achicharran como boquerones: El Cielo, una kermés sin obscenidades, a donde, con permiso del párroco, pueden asistir las Hijas de María. Este pueblo miserable transforma todos los grandes conceptos en un cuento de beatas costureras. Su religión es una chochez de viejas que disecan al gato cuando se les muere.
ZARATUSTRA
Don Gay, y qué nos cuenta usted de esos marimachos que llaman sufragistas.
DON GAY
Que no todas son marimachos. Ilustres amigos, ¿saben ustedes cuánto me costaba la vida en Londres? Tres peniques, una equivalencia de cuatro perras. Y estaba muy bien, mejor que aquí en una casa de tres pesetas.
DON LATINO
Max, vámonos a morir a Inglaterra. Apúnteme usted las señas de ese Gran Hotel, Don Gay.
DON GAY
Saint James Square. ¿No caen ustedes? El Asilo de Reina Elisabeth. Muy decente. Ya digo, mejor que aquí una casa de tres pesetas. Por la mañana té con leche, pan untado de mantequilla. El azúcar algo escaso. Después, en la comida, un potaje de carne. Alguna vez arenques. Queso, té... Yo solía pedir un boc de cerveza, y me costaba diez céntimos. Todo muy limpio. Jabón y agua caliente para lavatorios, sin tasa.
ZARATUSTRA
Es verdad que se lavan mucho los ingleses. Lo tengo advertido. Por aquí entran algunos, y se les ve muy refregados. Gente de otros países, que no siente el frío como nosotros, los naturales de España.
DON LATINO
Lo dicho. Me traslado a Inglaterra. Don Gay, ¿cómo no te has quedado tú en ese Paraíso?
DON GAY
Porque soy reumático, y me hace falta el sol de España.
ZARATUSTRA
Nuestro sol es la envidia de los extranjeros.
MAX
¿Qué sería de este corral nublado? ¿Qué seríamos los españoles? Acaso más tristes y menos coléricos... Quizá un poco más tontos... Aunque no lo creo.
_Asoma la chica de una portera. Trenza en perico, caídas calcetas, cara de hambre._
LA CHICA
¿Ha salido esta semana entrega d’_El Hijo de la Difunta_?
ZARATUSTRA
Se está repartiendo.
LA CHICA
¿Sabe usted si al fin se casa Alfredo?
DON GAY
¿Tú qué deseas, pimpollo?
LA CHICA
A mí plin. Es Doña Loreta la del coronel quien lo pregunta.
ZARATUSTRA
Niña, dile a esa señora que es un secreto lo que hacen los personajes de las novelas. Sobre todo en punto de muertes y casamientos.
MAX
Zaratustra, ándate con cuidado que te lo van a preguntar de Real Orden.
ZARATUSTRA
Estaría bueno que se divulgase el misterio. Pues no habría novela.
_Escapa la chica salvando los charcos con sus patas de caña. El Peregrino Ilusionado en un rincón conferencia con Zaratustra. Máximo Estrella y Don Latino se orientan a la taberna de Pica Lagartos, que tiene su clásico laurel en la calle de la Montera._
ESCENA TERCERA
_LA TABERNA DE PICA LAGARTOS: Luz de acetileno: Mostrador de cinc: Zaguán oscuro con mesas y banquillos: Jugadores de mus: Borrosos diálogos. Máximo Estrella y Don Latino de Hispalis, sombras en las sombras de un rincón, se regalan con sendos quinces de morapio._
EL CHICO DE LA TABERNA
Don Max, ha venido buscándole la Marquesa del Tango.
UN BORRACHO
¡Miau!
MAX
No conozco a esa dama.
EL CHICO DE LA TABERNA
Enriqueta la Pisa Bien.
DON LATINO
¿Y desde cuándo titula esa golfa?
EL CHICO DE LA TABERNA
Desque heredó del finado difunto de su papá, que entodavía vive.
DON LATINO
¡Mala sombra!
MAX
¿Ha dicho si volvería?
EL CHICO DE LA TABERNA
Entró, miró, preguntó y se fue rebotada, torciendo la gaita. ¡Ya la tiene usted en la puerta!
_Enriqueta la Pisa Bien, una mozuela golfa, revenida de un ojo, periodista y florista, levantaba el cortinilla de verde sarga, sobre su endrina cabeza, adornada de peines gitanos._
LA PISA BIEN
¡La vara de nardos! ¡La vara de nardos! Don Max, traigo para usted un memorial de mi mamá: Está enferma y necesita la luz del décimo que le ha fiado.
MAX
Le devuelves el décimo y le dices que se vaya al infierno.
LA PISA BIEN
De su parte, caballero. ¿Manda usted algo más?
_El ciego saca una vieja cartera, y tanteando los papeles con aire vago, extrae el décimo de la lotería y lo arroja sobre la mesa: Queda abierto entre los vasos de vino, mostrando el número bajo el parpadeo azul del acetileno. La Pisa Bien se apresura a echarle la zarpa._
DON LATINO
¡Ese número sale premiado!
LA PISA BIEN
Don Max desprecia el dinero.
EL CHICO DE LA TABERNA
No le deje usted irse, Don Max.
MAX
Niño, yo hago lo que me da la gana. Pídele para mí la petaca al amo.
EL CHICO DE LA TABERNA
Don Max, es un capicúa de sietes y cincos.
LA PISA BIEN
¡Que tiene premio, no falla! Pero es menester apoquinar tres melopeas, y este caballero está afónico. Caballero, me retiro saludándole. Si quiere usted un nardo, se lo regalo.
MAX
Estate ahí.
LA PISA BIEN
Me espera un cabrito viudo.
MAX
Que se aguante. Niño, ve a colgarme la capa.