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Luces de bohemiaRamón del Valle-Inclán

CAPÍTULO 18

Comienzo · continuación 18

¡Que no me lo lleven todavía! ¡Que no me lo lleven!

PÉREZ

No puede ser la Funeraria.

DORIO DE GÁDEX

¡Ninguno tiene reloj! ¡No hay duda que somos unos potentados!

_Claudinita, con andar cansado, trompicando, ha salido para abrir la puerta. Se oye rumor de voces, y la tos de Don Latino de Hispalis. La tos clásica del tabaco y del aguardiente._

DON LATINO

¡Ha muerto el Genio! ¡No llores, hija mía! ¡Ha muerto, y no ha muerto!... ¡El Genio es inmortal!... ¡Consuélate, Claudinita, porque eres la hija del primer poeta español! ¡Que te sirva de consuelo saber que eres la hija de Víctor Hugo! ¡Una huérfana ilustre! ¡Déjame que te abrace!

CLAUDINITA

¡Usted está borracho!

DON LATINO

Lo parezco. Sin duda lo parezco. ¡Es el dolor!

CLAUDINITA

¡Si tumba el vaho de aguardiente!

DON LATINO

¡Es el dolor! ¡Un efecto del dolor, estudiado científicamente por los alemanes!

_Don Latino tambaléase en la puerta, con el cartapacio de las revistas en bandolera, y el perrillo sin rabo y sin orejas, entre las cañotas. Trae los espejuelos alzados sobre la frente, y se limpia los ojos chispones con un pañuelo mugriento._

CLAUDINITA

Viene a dos velas.

DORIO DE GÁDEX

Para el funeral. ¡Siempre correcto!

DON LATINO

Max, hermano mío, si menor en años...

DORIO DE GÁDEX

Mayor en prez. Nos adivinamos.

DON LATINO

¡Justamente! Tú lo has dicho, bellaco.

DORIO DE GÁDEX

Antes lo había dicho el maestro.

DON LATINO

¡Madama Collet, es usted una viuda ilustre, y en medio de su intenso dolor debe usted sentirse orgullosa de haber sido la compañera del primer poeta español! ¡Murió pobre como debe morir el Genio! ¡Max, ya no tienes una palabra para tu perro fiel! Max, hermano mío, si menor en años, mayor en...

DORIO DE GÁDEX

Prez.

DON LATINO

¡Ya podías haberme dejado terminar, majadero! ¡Jóvenes modernistas, ha muerto el maestro, y os llamáis todos de tú en el Parnaso Hispano-Americano! ¡Yo tenía apostado con este cadáver frío, sobre cuál de los dos emprendería primero el viaje, y me ha vencido en esto, como en todo! ¡Cuántas veces cruzamos la misma apuesta! ¿Te acuerdas, hermano? ¡Te has muerto de hambre, como yo voy a morir, como moriremos todos los españoles dignos! ¡Te habían cerrado todas las puertas, y te has vengado muriéndote de hambre! ¡Bien hecho! ¡Que caiga esa vergüenza sobre los cabrones de la Academia! ¡En España es un delito el talento!

_Don Latino se dobla, y besa la frente del muerto. El perrillo, a los pies de la caja, entre el reflejo inquietante de las velas, agita el muñón del rabo. Madama Collet levanta la cabeza con un gesto doloroso dirigido a los tres fantoches en hilera._

MADAMA COLLET

¡Por Dios, llévenselo ustedes al pasillo!

DORIO DE GÁDEX

Habrá que darle amoniaco. ¡La trae de alivio!

CLAUDINITA

¡Pues que la duerma! ¡Le tengo una hincha!

DON LATINO

¡Claudinita! ¡Flor temprana!

CLAUDINITA

¡Si papá no sale ayer tarde, está vivo!

DON LATINO

¡Claudinita, me acusas injustamente! ¡Estás ofuscada por el dolor!

CLAUDINITA

¡Golfo! ¡Siempre estorbando!

DON LATINO

¡Yo sé que tú me quieres!

DORIO DE GÁDEX

Vamos a damos unas vueltas en el corredor, Don Latino.

DON LATINO

¡Vamos! ¡Esta escena es demasiado dolorosa!

DORIO DE GÁDEX

Pues no la prolonguemos.

_Dorio de Gádex empuja al encurdado vejete, y le va llevando hacia la puerta. El perrillo salta por encima de la caja, y los sigue, dejando en el salto torcida una vela. En la fila de fantoches pegados a la pared, queda un hueco lleno de sugestiones._

DON LATINO

Te convido a unas tintas. ¿Qué dices?

DORIO DE GÁDEX

Ya sabe usted que soy un hombre complaciente, Don Latino.

_Desaparecen en la rojiza penumbra del corredor, largo y triste, con el gato al pie del botijo, y el reflejo almagreño de los baldosines. Claudinita los ve salir encendidos de ira los ojos. Después se hinca a llorar con una crisis nerviosa, y muerde el pañuelo que estruja entre las manos._

CLAUDINITA

¡Me crispa! ¡No puedo verlo! ¡Ese hombre es el asesino de papá!

MADAMA COLLET

¡Por Dios, hija, no digas demencias!

CLAUDINITA

El único asesino. ¡Le aborrezco!

MADAMA COLLET

Era fatal que llegase este momento, y sabes que lo esperábamos... Le mató la tristeza de verse ciego... No podía trabajar y descansa.

CLARINITO

Verá usted cómo ahora todos reconocen su talento.

PÉREZ

Ya no proyecta sombra.

MADAMA COLLET

Sin el aplauso de ustedes, los jóvenes que luchan pasando mil miserias, hubiera estado solo, estos últimos tiempos.

CLAUDINITA

¡Más solo que estaba!

PÉREZ

El maestro era un rebelde como nosotros.

MADAMA COLLET

¡Max, pobre amigo, tú solo te mataste! ¡Tú, solamente, sin acordar de estas pobres mujeres! ¡Y toda la vida has trabajado para matarte!

CLAUDINITA

¡Papá era muy bueno!

MADAMA COLLET

¡Solo fue malo para sí!

_Aparece en la puerta un hombre alto, abotonado, escueto, grandes barbas rojas de judío anarquista, y ojos envidiosos, bajo el testuz de bisonte obstinado. Es un fripón periodista alemán, fichado en los registros policíacos como anarquista ruso, y conocido por el falso nombre de Basilio Soulinake._

BASILIO SOULINAKE

¡Paz a todos!

MADAMA COLLET

¡Perdone usted, Basilio! ¡No tenemos siquiera una silla que ofrecerle!

BASILIO SOULINAKE

¡Oh! No se preocupe usted de mi persona. De ninguna manera. No lo consiento, Madama Collet. Y me dispense usted a mí si llego con algún retraso, como la guardia valona, que dicen ustedes siempre los españoles. En la taberna donde comemos algunos emigrados eslavos, acabo de tener la referencia de que había muerto mi amigo Máximo Estrella. Me ha dado el periódico el chico de Pica Lagartos. ¿La muerte vino de improviso?

MADAMA COLLET

¡Un colapso! No se cuidaba.

BASILIO SOULINAKE

¿Quién certificó la defunción? En España son muy buenos los médicos, y como los mejores de otros países. Sin embargo, una autoridad completamente mundial les falta a los españoles. No es como sucede en Alemania. Yo tengo estudiado durante diez años medicina, y no soy doctor. Mi primera impresión al entrar aquí ha sido la de hallarme en presencia de un hombre dormido, nunca de un muerto. Y en esa primera impresión me empecino, como dicen los españoles. Madama Collet, tiene usted una gran responsabilidad. ¡Mi amigo Max Estrella no está muerto! Presenta todos los caracteres de un interesante caso de catalepsia.

_Madama Collet y Claudinita se abrazan con un gran grito, repentinamente aguzados los ojos, manos crispadas, revolantes sobre la frente las sortijillas del pelo. Señá Flora, la portera, llega acezando: La pregonan el resuello y sus chancletas._

LA PORTERA

¡Ahí está la carroza! ¿Son ustedes suficientes para bajar el cuerpo del finado difunto? Si no lo son, subirá mi esposo.

CLARINITO

Gracias, nosotros nos bastamos.

BASILIO SOULINAKE

Señora portera, usted debe comunicarle al conductor del coche fúnebre, que se aplaza el sepelio. Y que se vaya con viento fresco. ¿No es así como dicen ustedes los españoles?

MADAMA COLLET

¡Que espere!... Puede usted equivocarse, Basilio.

LA PORTERA

¡Hay bombines y javiques en la calle, y si no me engaño, un coche de galones! ¡Cuidado lo que es el mundo, parece el entierro de un concejal! ¡No me pensaba yo que tanto representaba el finado! Madama Collet, ¿qué razón le doy al gachó de la carroza? ¡Porque ese tío no se espera! Dice que tiene otro viaje en la calle de Carlos Rubio.

MADAMA COLLET

¡Válgame Dios! Yo estoy incierta.

LA PORTERA

¡Cuatro Caminos! ¡Hay que ver, más de una legua, y no le queda tarde!

CLAUDINITA

¡Que se vaya! ¡Que no vuelva!

MADAMA COLLET

Si no puede esperar... Sin duda...

LA PORTERA

Le cuesta a usted el doble, total por tener el fiambre unas horas más en casa. ¡Deje usted que se lo lleven, Madama Collet!

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Un respiro entre páginas.

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