CAPÍTULO 15
Comienzo · continuación 15
Me falta tiempo.
LA LUNARES
Inténtalo para ver lo que sacas. Te advierto que me estás gustando.
MAX
Te advierto que soy un poeta sin dinero.
LA LUNARES
¿Serías tú, por un casual, el que sacó las coplas de Joselito?
MAX
¡Ese soy!
LA LUNARES
¿De verdad?
MAX
De verdad.
LA LUNARES
Dilas.
MAX
No las recuerdo.
LA LUNARES
Porque no las sacaste de tu sombrerera. Sin mentira, ¿cuáles son las tuyas?
MAX
Las del Espartero.
LA LUNARES
¿Y las recuerdas?
MAX
Y las canto como un flamenco.
LA LUNARES
¡Que no eres capaz!
MAX
¡Tuviera yo una guitarra!
LA LUNARES
¿La entiendes?
MAX
Para algo soy ciego.
LA LUNARES
¡Me estás gustando!
MAX
No tengo dinero.
LA LUNARES
Con pagar la cama concluyes. Si quedas contento y quieres convidarme a un café con churros, tampoco me niego.
_Máximo Estrella, con tacto de ciego, le pasa la mano por el óvalo del rostro, la garganta y los hombros. La pindonga ríe con dejo sensual de cosquillas. Quítase del moño un peinecillo gitano, y con él peinando los tufos, redobla la risa y se desmadeja._
LA LUNARES
¿Quieres saber cómo soy? ¡Soy muy negra y muy fea!
MAX
¡No lo pareces! Debes tener quince años.
LA LUNARES
Esos mismos tendré. Ya pasa de tres que me visita el nuncio. No lo pienses más y vamos. Aquí cerca hay una casa muy decente.
MAX
¿Y cumplirás tu palabra?
LA LUNARES
¿Cuála? ¿Dejar que te comas el pan de higos? ¡No me pareces bastante flamenco! ¡Qué mano tienes! No me palpes más la cara. Pálpame el cuerpo.
MAX
¿Eres pelinegra?
LA LUNARES
¡Lo soy!
MAX
Hueles a nardos.
LA LUNARES
Porque los he vendido.
MAX
¿Cómo tienes los ojos?
LA LUNARES
¿No lo adivinas?
MAX
¿Verdes?
LA LUNARES
Como la Pastora Imperio. Toda yo parezco una gitana.
_De la oscuridad surge la brasa de un cigarro y la tos asmática de Don Latino. Remotamente, sobre el asfalto sonoro, se acompasa el trote de una patrulla de caballería. Los focos de un auto. El farol de un sereno. El quicio de una verja. Una sombra clandestina. El rostro de albayalde de otra vieja peripatética. Diferentes sombras._
ESCENA UNDÉCIMA
_UNA CALLE DEL MADRID AUSTRIACO. Las tapias de un convento. Un casón de nobles. Las luces de una taberna. Un grupo consternado de vecinas, en la acera. Una mujer despechugada y ronca, tiene en los brazos a su niño muerto, la sien traspasada por el agujero de una bala. Max Estrella y Don Latino, hacen un alto._
MAX
También aquí se pisan cristales rotos.
DON LATINO
¡La zurra ha sido buena!
MAX
¡Canallas!... ¡Todos!... ¡Y los primeros nosotros, los poetas!...
DON LATINO
¡Se vive de milagro!
LA MADRE DEL NIÑO
¡Maricas, cobardes! ¡El fuego del Inferno os abrase las negras entrañas! ¡Maricas, cobardes!
MAX
¿Qué sucede, Latino? ¿Quién llora? ¿Quién grita con tal rabia?
DON LATINO
Una verdulera, que tiene a su chico muerto en los brazos.
MAX
¡Me ha estremecido esa voz trágica!
LA MADRE DEL NIÑO
¡Sicarios! ¡Asesinos de criaturas!
EL EMPEÑISTA
Está con algún trastorno, y no mide palabras.
EL GUARDIA
La Autoridad también se hace el cargo.
EL TABERNERO
Son desgracias inevitables para el restablecimiento del orden.
EL EMPEÑISTA
Las turbas anárquicas me han destrozado el escaparate.
LA PORTERA
¿Cómo no anduvo usted más vivo en echar los cierres?
EL EMPEÑISTA
Me tomó el tumulto fuera de casa. Supongo que se acordará el pago de daños a la propiedad privada.
EL TABERNERO
El pueblo que roba en los establecimientos públicos, donde se le abastece, es un pueblo sin ideales patrios.
LA MADRE DEL NIÑO
¡Verdugos del hijo de mis entrañas!
UN ALBAÑIL
El pueblo tiene hambre.
EL EMPEÑISTA
Y mucha soberbia.
LA MADRE DEL NIÑO
¡Maricas, cobardes!
UNA VIEJA
¡Ten prudencia, Romualda!
LA MADRE DEL NIÑO
¡Que me maten como a este rosal de mayo!
LA TRAPERA
¡Un inocente sin culpa! ¡Hay que considerarlo!
EL TABERNERO
Siempre saldréis diciendo que no hubo los toques de Ordenanza.
EL RETIRADO
Yo los he oído.
LA MADRE DEL NIÑO