CAPÍTULO 5
ACTO PRIMERO · continuación 4
LAURENCIA
Pues salúdate[20], Frondoso.
[20] _Saludar_, usar de ciertas fórmulas (hacer cruces con saliva, etcétera), pretendiendo curar la rabia y otros males.
FRONDOSO
Ya te pido yo salud, y que ambos, como palomos, estemos, juntos los picos, con arrullos sonorosos, después de damos la Iglesia...
LAURENCIA
Dilo a mi tío Juan Rojo; que aunque no te quiero bien, ya tengo algunos asomos.
FRONDOSO
¡Ay de mí! El señor es éste.
LAURENCIA
Tirando viene a algún corzo. Escóndete en esas ramas.
FRONDOSO
Y ¡con qué celos me escondo!
(_Sale el_ COMENDADOR.)
COMENDADOR
No es malo venir siguiendo un corcillo temeroso, y topar tan bella gama.
LAURENCIA
Aquí descansaba un poco de haber lavado unos paños; y así, al arroyo me tomo, si manda su señoría.
COMENDADOR
Aquesos desdenes toscos afrentan, bella Laurencia, las gracias que el poderoso cielo te dió, de tal suerte, que vienes a ser un monstruo. Mas si otras veces pudiste huir mi ruego amoroso, agora no quiere el campo, amigo secreto y solo; que tú sola no has de ser tan soberbia, que tu rostro huyas al señor que tienes, teniéndome a mí en tan poco. ¿No se rindió Sebastiana, mujer de Pedro Redondo, con ser casadas entrambas, y la de Martín del Pozo, habiendo apenas pasado dos días del desposorio?
LAURENCIA
Esas, señor, ya tenían, de haber andado con otros, el camino de agradaros; porque también muchos mozos merecieron sus favores. Id con Dios, tras vueso corzo; que a no veros con la cruz, os tuviera por demonio, pues tanto me perseguís.
COMENDADOR
¡Qué estilo tan enfadoso! Pongo la ballesta en tierra, ...[21] y a la práctica de manos reduzgo melindres.
[21] Falta un verso para el romance, pero no para el sentido.
LAURENCIA
¡Cómo! ¿Eso hacéis? ¿Estáis en vos?
(_Sale_ FRONDOSO _y toma la ballesta._)
COMENDADOR
No te defiendas.
FRONDOSO [_Aparte._]
Si tomo la ballesta, ¡vive el cielo que no la ponga en el hombro!
COMENDADOR
Acaba, ríndete.
LAURENCIA
¡Cielos, ayudadme agora!
COMENDADOR
Solos estamos; no tengas miedo.
FRONDOSO
Comendador generoso, dejad la moza, o creed que de mi agravio y enojo será blanco vuestro pecho, aunque la cruz me da asombro.
COMENDADOR
¡Perro, villano!...
FRONDOSO
No hay perro. Huye, Laurencia.
LAURENCIA
Frondoso, mira lo que haces.
FRONDOSO
Vete.
(_Vase._)
COMENDADOR
¡Oh, mal haya el hombre loco, que se desciñe la espada! Que, de no espantar medroso la caza, me la quité.
FRONDOSO
Pues, pardiez, señor, si toco la nuez[22], que os he de apiolar.
[22] Botón con que se disparaba la ballesta.
COMENDADOR
Ya es ida. Infame, alevoso, suelta la ballesta luego. Suéltala, villano.
FRONDOSO
¿Cómo? Que me quitaréis la vida. Y advertid que amor es sordo, y que no escucha palabras el día que está en su trono.
COMENDADOR
Pues ¿la espa[l]da ha de volver un hombre tan valeroso a un villano? Tira, infame, tira, y guárdate; que rompo las leyes de caballero.
FRONDOSO
Eso no. Yo me conformo con mi estado, y pues me es guardar la vida forzoso, con la ballesta me voy.
COMENDADOR
¡Peligro extraño y notorio! Mas yo tomaré venganza del agravio y del estorbo. ¡Que no cerrara con él! ¡Vive el cielo, que me corro!