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Fuente OvejunaLope de Vega

CAPÍTULO 3

ACTO PRIMERO · continuación 2

BARRILDO

Soy contento.

FRONDOSO

Pues lleguemos. Dios os guarde, hermosas damas.

LAURENCIA

¿Damas, Frondoso, nos llamas?

FRONDOSO

Andar al uso queremos: al bachiller, licenciado; al ciego, tuerto; al bisojo, bizco; resentido, al cojo, y buen hombre al descuidado. Al ignorante, sesudo; al mal galán, soldadesca; a la boca grande, fresca, y al ojo pequeño, agudo. Al pleitista, diligente; gracioso, al entremetido[9]; al hablador, entendido, y al insufrible, valiente. Al cobarde, para poco; al atrevido, bizarro; compañero, al que es un jarro, y desenfadado, al loco. Gravedad, al descontento; a la calva, autoridad; donaire, a la necedad, y al pie grande, buen cimiento. Al buboso, resfriado; comedido, al arrogante; al ingenioso, constante; al corcovado, cargado. Esto [al] llamaros imito, damas, sin pasar de aquí; porque fuera hablar así proceder en infinito.

[9] _El original_, al gracioso, entremetido.

LAURENCIA

Allá en la ciudad, Frondoso, llámase por cortesía de esa suerte; y a fe mía, que hay otro más riguroso y peor vocabulario en las lenguas descorteses.

FRONDOSO

Querría que lo dijeses.

LAURENCIA

Es todo a esotro contrario: al hombre grave, enfadoso; venturoso, al descompuesto[10]; melancólico, al compuesto, y al que reprehende, odioso. Importuno al que aconseja; al liberal, moscatel[11]; al justiciero, cruel, y al que es piadoso, madeja[12]. Al que es constante, villano; al que es cortés, lisonjero; hipócrita, al limosnero, y pretendiente, al cristiano. Al justo mérito, dicha; a la verdad, imprudencia; cobardía, a la paciencia, y culpa, a lo que es desdicha. Necia, a la mujer honesta; mal hecha, a la hermosa y casta, y a la honrada... Pero basta; que esto basta por respuesta.

[10] _Descompuesto_, audaz, atrevido.

[11] _Moscatel_, hombre pesado e importuno. _El original_, liberal, al moscatel.

[12] _Madeja_, hombre flojo y dejado.

MENGO

Digo que eres el dimuño.

BARRILDO

Soncas[13] que lo dice mal.

[13] _Soncas_, a fe, en verdad.

MENGO

Apostaré que la sal la echó el cura con el puño.

LAURENCIA

¿Qué contienda os ha traído si no es que mal lo entendí?

FRONDOSO

Oye, por tu vida.

LAURENCIA

Di.

FRONDOSO

Préstame, Laurencia, oído.

LAURENCIA

Como prestado, y aun dado. Desde agora os doy el mío.

FRONDOSO

En tu discreción confío.

LAURENCIA

¿Qué es lo que habéis apostado?

FRONDOSO

Yo y Barrildo contra Mengo.

LAURENCIA

¿Qué dice Mengo?

BARRILDO

Una cosa que, siendo cierta y forzosa, la niega.

MENGO

A negarla vengo, porque yo sé que es verdad.

LAURENCIA

¿Qué dice?

BARRILDO

Que no hay amor.

LAURENCIA

Generalmente, es rigor.

BARRILDO

Es rigor y es necedad. Sin amor, no se pudiera ni aun el mundo conservar.

MENGO

Yo no sé filosofar; leer, ¡ojalá supiera! Pero si los elementos en discordia eterna viven, y de los mismos reciben nuestros cuerpos alimentos, cólera y melancolía, flema y sangre, claro está.

BARRILDO

El mundo de acá y de allá, Mengo, todo es armonía. Armonía es puro amor, porque el amor es concierto.

MENGO

Del natural, os advierto que yo no niego el valor. Amor hay, y el que entre sí gobierna todas las cosas, correspondencias forzosas de cuanto se mira aquí; y yo jamás he negado que cada cual tiene amor correspondiente a su humor, que le conserva en su estado. Mi mano al golpe que viene mi cara defenderá; mi pie, huyendo, estorbará el daño que el cuerpo tiene. Cerraránse mis pestañas si al ojo le viene mal, porque es amor natural.

PASCUALA

Pues ¿de qué nos desengañas?

MENGO

De que nadie tiene amor mas que a su misma persona.

PASCUALA

Tú mientes, Mengo, y perdona; porque ¿es [mentira][14] el rigor con que un hombre a una mujer, o un animal quiere y ama su semejante?

[14] _El original_, materia.

MENGO

Eso llama amor propio, y no querer. ¿Qué es amor?

LAURENCIA

Es un deseo de hermosura.

MENGO

Esa hermosura ¿por qué el amor la procura?

LAURENCIA

Para gozarla.

MENGO

Eso creo. Pues ese gusto que intenta, ¿no es para él mismo?

LAURENCIA

Es así.

MENGO

Luego, ¿por quererse a sí busca el bien que le contenta?

LAURENCIA

Es verdad.

MENGO

Pues de ese modo no hay amor, sino el que digo, que por mi gusto le sigo, y quiero dármele en todo.

BARRILDO

Dijo el cura del lugar cierto día en el sermón que había cierto Platón que nos enseñaba a amar; que éste amaba el alma sola y la virtud de lo amado.

PASCUALA

En materia habéis entrado que, por ventura, acrisola los caletres de los sabios en sus academias y escuelas.

LAURENCIA

Muy bien dice, y no te muelas, en persuadir sus agravios. Da gracias, Mengo, a los cielos, que te hicieron sin amor.

MENGO

¿Amas tú?

LAURENCIA

Mi propio honor.

FRONDOSO

Dios te castigue con celos.

BARRILDO

¿Quién gana?

PASCUALA

Con la quistión podéis ir al sacristán, porque él o el cura os darán bastante satisfación. Laurencia no quiere bien, yo tengo poca experiencia. ¿Cómo daremos sentencia?

FRONDOSO

¿Qué mayor que ese desdén?

(_Sale_ FLORES.)

FLORES

Dios guarde a la buena gente.

PASCUALA

Este es del comendador criado.

LAURENCIA

¡Gentil azor! ¿De adónde bueno, pariente?

FLORES

¿No me veis a lo soldado?

LAURENCIA

¿Viene don Fernando acá?

FLORES

La guerra se acaba ya, puesto que[15] nos ha costado alguna sangre y amigos.

[15] _Puesto que_, aunque.

FRONDOSO

Contadnos cómo pasó.

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Un respiro entre páginas.

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