CAPÍTULO 11
ACTO TERCERO DE FUENTE OVEJUNA
(_Salen_ ESTEBAN, ALONSO _y_ BARRILDO.)
ESTEBAN
¿No han venido a la junta?
BARRILDO
No han venido.
ESTEBAN
Pues más apriesa nuestro daño corre.
BARRILDO
Ya está lo más del pueblo prevenido.
ESTEBAN
Frondoso con prisiones en la torre, y mi hija Laurencia en tanto aprieto, si la piedad de Dios no los socorre...
(_Salen_ JUAN ROJO _y el_ REGIDOR.)
JUAN
¿De qué dais voces, cuando importa tanto a nuestro bien, Esteban, el secreto?
ESTEBAN
Que doy tan pocas es mayor espanto.
(_Sale_ MENGO.)
MENGO
También vengo yo a hallarme en esta junta.
ESTEBAN
Un hombre cuyas canas baña el llanto, labradores honrados, os pregunta qué obsequias[38] debe hacer toda esa gente a su patria sin honra, ya perdida. Y si se llaman honras justamente, ¿cómo se harán, si no hay entre nosotros hombre a quien este bárbaro no afrente? Respondedme: ¿hay alguno de vosotros que no esté lastimado en honra y vida? ¿No os lamentáis los unos de los otros? Pues si ya la tenéis todos perdida, ¿a qué aguardáis? ¿Qué desventura es ésta?
[38] _Obsequias_, funerales.
JUAN
La mayor que en el mundo fué sufrida. Mas pues ya se publica y manifiesta que en paz tienen los reyes a Castilla y su venida a Córdoba se apresta, vayan dos regidores a la villa, y echándose a sus pies pidan remedio.
BARRILDO
En tanto que Fernando, aquel que humilla a tantos enemigos, otro medio será mejor[39], pues no podrá, ocupado, hacemos bien, con tanta guerra en medio.
[39] La frase está construída como si hubiese escrito el autor: «En tanto que Fernando humilla a tantos enemigos.»
REGIDOR
Si mi voto de vos fuera escuchado, desamparar la villa doy por voto.
JUAN
¿Cómo es posible en tiempo limitado?
MENGO
A la fe, que si entiendo el alboroto, que ha de costar la junta alguna vida.
REGIDOR
Ya, todo el árbol de paciencia roto, corre la nave de temor perdida. La hija quitan con tan gran fiereza a un hombre honrado, de quien es regida la patria en que vivís, y en la cabeza la vara quiebran tan injustamente. ¿Qué esclavo se trató con más bajeza?
JUAN
¿Qué es lo que quieres tú que el pueblo intente?
REGIDOR
Morir, o dar la muerte a los tiranos, pues somos muchos, y ellos poca gente.
BARRILDO
¡Contra el señor las armas en las manos!
ESTEBAN
El rey solo es señor después del cielo, y no bárbaros hombres inhumanos. Si Dios ayuda nuestro justo celo, ¿qué nos ha de costar?
MENGO
Mirad, señores que vais en estas cosas con recelo. Puesto que[40] por los simples labradores estoy aquí, que más injurias pasan, más cuerdo represento sus temores.
[40] Aunque.
JUAN
Si nuestras desventuras se compasan, para perder las vidas, qué aguardamos Las casas y las viñas nos abrasan: tiranos son; a la venganza vamos.
(_Sale_ LAURENCIA, _desmelenada._)
LAURENCIA
Dejadme entrar, que bien puedo en consejo de los hombres; que bien puede una mujer, si no a dar voto a dar voces. ¿Conocéisme?
ESTEBAN
¡Santo cielo! ¿No es mi hija?
JUAN
¿No conoces A Laurencia?
LAURENCIA
Vengo tal, que mi diferencia os pone en contingencia quién soy.
ESTEBAN
¡Hija mía!
LAURENCIA
No me nombres tu hija.
ESTEBAN
¿Por qué, mis ojos? ¿Por qué?
LAURENCIA
Por muchas razones, y sean las principales, porque dejas que me roben tiranos sin que me vengues, traidores sin que me cobres. Aun no era yo de Frondoso, para que digas que tome, como marido, venganza; que aquí por tu cuenta corre; que en tanto que de las bodas no haya llegado la noche, del padre, y no del marido, la obligación presupone; que en tanto que no me entregan una joya, aunque la compren, no ha de correr por mi cuenta las guardas ni los ladrones. Llevóme de vuestros ojos a su casa Fernán Gómez: la oveja al lobo dejáis, como cobardes pastores. ¿Qué dagas no vi en mi pecho? ¡Qué desatinos enormes, qué palabras, qué amenazas, y qué delitos atroces, por rendir mi castidad a sus apetitos torpes! Mis cabellos, ¿no lo dicen? ¿No se ven aquí los golpes, de la sangre y las señales? ¿Vosotros sois hombres nobles? ¿Vosotros padres y deudos? ¿Vosotros, que no se os rompen las entrañas de dolor, de verme en tantos dolores? Ovejas sois, bien lo dice de Fuente Ovejuna el nombre. Dadme unas armas a mí, pues sois piedras, pues sois bronces, pues sois jaspes, pues sois tigres... --Tigres no, porque feroces siguen quien roba sus hijos, matando los cazadores antes que entren por el mar y por sus ondas se arrojen. Liebres cobardes nacistes; bárbaros sois, no españoles. Gallinas, ¡vuestras mujeres sufrís que otros hombres gocen! Poneos ruecas en la cinta. ¿Para qué os ceñís estoques? ¡Vive Dios, que he de trazar que solas mujeres cobren la honra de estos tiranos, la sangre de estos traidores, y que os han de tirar piedras, hilanderas, maricones, amujerados, cobardes, y que mañana os adornen nuestras tocas y basquiñas, solimanes y colores! A Frondoso quiere ya, sin sentencia, sin pregones, colgar el comendador del almena de una torre; de todos hará lo mismo; y yo me huelgo, medio-hombres, por que quede sin mujeres esta villa honrada, y torne aquel siglo de amazonas, eterno espanto del orbe.
ESTEBAN
Yo, hija, no soy de aquellos que permiten que los nombres con esos títulos viles. Iré solo, si se pone todo el mundo contra mí.
JUAN
Y yo, por más que me asombre la grandeza del contrario.
REGIDOR
Muramos todos.
BARRILDO
Descoge un lienzo al viento en un palo, y mueran estos inormes[41].
[41] _Inorme_, forma anticuada de «enorme».
JUAN
¿Qué orden pensáis tener?
MENGO
Ir a matarle sin orden. Juntad el pueblo a una voz; que todos están conformes en que los tiranos mueran.
ESTEBAN
Tomad espadas, lanzones, ballestas, chuzos y palos.
MENGO
¡Los reyes nuestros señores vivan!
TODOS
¡Vivan muchos años!
MENGO
¡Mueran tiranos traidores!
TODOS
¡Traidores tiranos mueran!
(_Vanse todos._)
LAURENCIA
Caminad, que el cielo os oye. --¡Ah mujeres de la villa! ¡Acudid, por que se cobre vuestro honor, acudid todas!
(_Salen_ PASCUALA, JACINTA _y otras mujeres_)
PASCUALA
¿Qué es esto? ¿De qué das voces?
LAURENCIA
¿No veis cómo todos van a matar a Fernán Gómez, y hombres, mozos y muchachos, furiosos, al hecho corren? ¿Será bien que solos ellos de esta hazaña el honor gocen, pues no son de las mujeres sus agravios los menores?
JACINTA
Di, pues, ¿qué es lo que pretendes?
LAURENCIA
Que puestas todas en orden, acometamos a un hecho que dé espanto a todo el orbe. Jacinta, tu grande agravio, que sea cabo[42]; responde de una escuadra de mujeres.
[42] _Cabo_, el jefe.
JACINTA
No son los tuyos menores.
LAURENCIA
Pascuala, alférez serás.
PASCUALA
Pues déjame que enarbole en un asta la bandera: verás si merezco el nombre.
LAURENCIA
No hay espacio para eso, pues la dicha nos socorre: bien nos basta que llevemos nuestras tocas por pendones.
PASCUALA
Nombremos un capitán.
LAURENCIA
Eso no.
PASCUALA
¿Por qué?
LAURENCIA
Que adonde asiste mi gran valor, no hay Cides ni Rodamontes.
(_Vanse._)
(_Sale_ FRONDOSO, _atadas las manos_; FLORES, ORTUÑO, CIMBRANOS _y el_ COMENDADOR.)
COMENDADOR