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Conectores: el pegamento del textoRedacción Lumbre

CAPÍTULO 1

Conectores: el pegamento del texto

Lee estas dos frases sueltas: «Estudié toda la noche. No aprobé el examen». Solas se entienden, pero juntas, sin más, quedan cortadas. Ahora prueba: «Estudié toda la noche, pero no aprobé el examen». La pequeña palabra «pero» hizo todo el trabajo: unió las ideas y les dio un sentido que antes no tenían. Esas palabras puente son los conectores.

Qué son y para qué sirven

Los conectores son palabras o expresiones que enlazan oraciones y párrafos, y le indican al lector qué relación hay entre las ideas: si se suman, si se oponen, si una causa la otra, si llega el turno de un ejemplo. Sin ellos, un texto es una montaña de piezas sueltas; con ellos, las piezas encajan y forman un argumento que se sigue sin esfuerzo.

Familias de conectores

Hay conectores para cada necesidad. Para sumar: «y», «además», «también», «asimismo». Para oponer: «pero», «sin embargo», «aunque», «no obstante». Para causar: «porque», «ya que», «debido a». Para concluir: «por lo tanto», «en consecuencia», «así que». Para ordenar o ejemplificar: «primero», «luego», «por ejemplo», «es decir». Elegir el correcto no es un adorno: cambia el significado. «Estudié y aprobé» no dice lo mismo que «Estudié, aunque no aprobé».

Cuidado con el abuso

Un error común es llenar cada frase de «entonces», «pero», «sin embargo» hasta que el texto suena pesado. Los conectores sirven cuando hay una relación real que mostrar; si dos ideas ya se entienden solas, no las ates con fuerza. La buena escritura dosifica: usa el conector justo, en el lugar justo.

Signos que acompañan a los conectores

Muchos conectores van entre comas o después de un punto y seguido. «Sin embargo, decidí intentarlo» lleva coma tras «sin embargo». «Por lo tanto, el resultado cambia» también. Esa coma no es capricho: marca la pausa natural y evita que el lector tropiece. Aprender a puntuar los conectores es parte de aprender a usarlos.

Ejercicio para el ojo

Toma un párrafo que hayas escrito y subraya los conectores. ¿Cada uno une dos ideas que de verdad se relacionan? Prueba a quitarlos uno por uno: si el texto se entiende peor, eran necesarios; si queda igual, quizá sobraban. Reescribir con conectores conscientes es una de las formas más rápidas de mejorar un escrito.

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Un respiro entre páginas.

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