←
El libro de los MediumsAllan Kardec

CAPÍTULO 30

El libro de los Mediums · continuación 4

Desengañáos; no estamos dispuestos a divertiros de ningún modo; por vuestra parte, estáis aun en la curiosidad que en vano disimuláis; nuestro objeto es haceros mejores. Además, cuando nosotros vemos que nuestras palabras no dan fruto, y que todo se reduce por vuestra parte a una estéril aprobación, vamos a buscar almas más dóciles; entonces dejamos venir a

nuestro puesto a los Espíritus que sólo quieren hablar, y de éstos no falta.

Vosotros os admiráis de que dejemos tomar nuestro nombre. ¿Qué os importa, puesto que para vosotros es lo mismo? Pero sabed bien que no lo permitiríamos delante de aquellos por quienes realmente nos interesamos, es decir, con aquellos con quienes no perdemos nuestro tiempo: aquellos son nuestros preferidos y les preservamos de la mentira. No déis, pues, la culpa a nadie sino a vosotros si sois engañados tan a menudo; para nosotros el hombre formal no es aquel que se abstiene de reír, sino aquel cuyo corazón se conmueve por nuestras palabras, que las medita y se aprovecha de ellas. (Véase núm. 268, preguntas 19 y 20). Massillon.

XXVI

El Espiritismo debería ser un escudo contra el Espíritu de discordia y desunión; pero este Espíritu en todo tiempo sacude su ponzoña sobre los humanos, porque está celoso de la felicidad que procura la paz y la unión.

¡Espiritistas! El podrá, pues, penetrar en vuestras asambleas y no lo dudéis, procurará sembrar en ellas la defección, pero será impotente contra los que están animados de la verdadera caridad. Estad preparados y velad sin cesar en la puerta de vuestro corazón, como en la de vuestras reuniones para no dejar penetrar al enemigo. Si vuestros esfuerzos son impotentes contra el de fuera, siempre dependerá de vosotros el impedirle el acceso de vuestra alma.

Si nacen disensiones entre vosotros, sólo pueden ser suscitadas por malos Espíritus; que los que tendrán pues, en más alto grado el sentimiento de los deberes que les impone la urbanidad, lo mismo que el Espiritismo verdadero, se manifiesten los más pacientes, los más dignos y los más cariñosos; algunas veces los buenos Espíritus pueden permitir estas luchas para proporcionar tanto a los buenos como a los malos sentimientos, la ocasión de descubrirse, a fin de separar el mal grano de la cizaña y estarán siempre del lado que habrá más humildad y verdadera caridad.

San Vicente de Paul.

XXVII

Rechazad enérgicamente a todos estos Espíritus que se ofrecen como consejeros exclusivos, predicando la división y el aislamiento. Estos son casi siempre Espíritus vanidosos y medianos, que procuran imponer a los hombres débiles y crédulos, prodigándoles alabanzas exageradas con el fin de fascinarles y tenerles bajo su dominio.

Estos Espíritus están generalmente hambrientos de poder, y déspotas públicos o privados cuando vivían, quieren aún tener víctimas para tiranizar después de su muerte. En general, desconfiad de las comunicaciones que llevan un carácter de misticismo y de extrañeza, o que prescriben ceremonias y actos ridículos; en tal caso hay siempre un motivo legítimo de sospecha.

145

Por otra parte, creed bien que cuando debe revelarse una verdad a la humanidad, se comunica

instantáneamente, por decirlo así, a todos los grupos formales que posean buenos médiums, y no a unos con exclusión de los demás. Nadie es médium perfecto si está obcecado, y hay obsesión manifiesta cuando un médium sólo es apto para recibir las comunicaciones de un Espíritu especial, por alto que procure colocarse él mismo. En consecuencia, todos los médiums, todos los grupos que se crean privilegiados por comunicaciones que sólo ellos pueden recibir, y que por otra parte están sujetos a prácticas que rayan en superstición, están indudablemente bajo la obsesión más caracterizada, sobre todo cuando el Espíritu que domina se adorna con el nombre que todos, Espíritus y encarnados, debemos honrar y respetar, y no permitir que se comprometa a cada paso.

Es incontestable que sometiendo al crisol de la razón y de la lógica todos los dones y todas las comunicaciones de los Espíritus, será fácil el rechazar lo absurdo y el error. Un médium puede estar fascinado, un grupo puede ser engañado; pero la comprobación severa de otros y además la ciencia adquirida y la alta autoridad moral de sus jefes, las comunicaciones de los principales médiums que reciben un sello de lógica y de autenticidad de nuestros mejores Espíritus, harán rápidamente justicia a estos dictados mentirosos y astutos, emanados de una turba de Espíritus engañosos o malos.

Erasto ("discípulo de San Pablo").

Observación. - Uno de los caracteres distintivos de estos Espíritus que quieren imponer y hacer aceptar ideas ridículas y sistemáticas, es el pretender, aun cuando sólo sean solos en su opinión, tener razón contra todo el mundo. Su táctica es evitar la discusión y cuando se ven combatidos victoriosamente por las armas irresistibles de la lógica, rehusan desdeñosamente el responder y prescriben a sus médiums el que se alejen de los centros en que sus ideas no son acogidas. Este aislamiento es lo más fatal que hay para los médiums, porque sufren sin contraposición, el yugo de los Espíritus obsesores, que les conducen como ciegos, y les llevan a menudo por caminos perniciosos.

XXVIII

Los falsos profetas no están sólo entre los encarnados, están también y en mucho mayor número entre los Espíritus orgullosos que bajo falsas

apariencias de amor y caridad, siembran la desunión y retardan la obra emancipadora de la humanidad, esparciendo sus sistemas absurdos que hacen aceptar por los médiums; y para fascinar mejor a los que quieren engañar, para dar más peso a sus teorías, toman sin escrúpulo los nombres que los hombres sólo pronuncian con respeto, los de los santos justamente venerados, de Jesús, de María y aun de Dios.

Estos son los que siembran las levaduras de antagonismo entre los grupos, que les conducen a aislarse los unos de los otros y mirarse con mal ojo. Esto sólo bastaría para descubrirles, porque obrando de este modo, ellos mismos dan el más formal mentís a lo que pretenden ser. Ciegos, pues, son los hombres que se dejan coger en una red tan grosera.

Pero hay muchos otros medios de reconocerles. Los Espíritus del orden al cual dicen ellos que pertenecen, deben ser no solamente muy buenos, sino que además eminentemente lógicos y racionales. Pues bien, pasad sus sistemas por el tamiz de la razón y del buen sentido y veréis lo que quedará.

Convenid, pues, conmigo que todas las veces que un Espíritu indica, como remedio a los males de la humanidad o como medio de llegar a su transformación, cosas utópicas e impracticables, medidas pueriles y ridículas; cuando formula un sistema contradicho por las más vulgares nociones de la ciencia, no puede ser sino un Espíritu ignorante y mentiroso.

Por otra parte, creed bien que si la verdad no es siempre apreciada por los individuos, los es siempre por el buen sentido de las masas, y también esto es un criterio. Si dos principios se contradicen tendréis la medida de su valor intrínseco, buscando aquel que tenga más eco y simpatía; sería ilógico en efecto, admitir que una doctrina que viese disminuir el número de sus partidarios fuese más verdadera que aquella que vea aumentar los suyos.

Dios, queriendo que la verdad llegue a todos no la señala un círculo estrecho y restringido, la hace brotar por diferentes puntos a fin de que en todas partes la luz esté al lado de las tinieblas. Erasto.

Observación. - La mejor garantía para que un principio sea la expresión de la verdad, es cuando está enseñado y revelado por diferentes Espíritus, por diferentes médiums extraños los unos a los otros y en diferentes lugares, y cuando además está confirmado por la razón y sancionado por la adhesión del mayor número. Sólo la verdad puede poner raíces a una doctrina; un sistema erróneo puede reclutar algunos adeptos, pero como le falta la primera condición de vitalidad, sólo tiene una existencia efímera; por esta

razón no es necesario inquietarse; él mismo se mata por sus propios errores y caerá inevitablemente ante el arma poderosa de la lógica.

Comunicaciones apócrifas

A menudo se reciben comunicaciones de tal modo absurdas, aunque firmadas por nombres los más respetables, que el buen sentido más vulgar, demuestra su falsedad; pero las hay que el error es disimulado bajo cosas buenas que ilusionan y algunas veces impiden el descubrirlas a primera vista, pero no podrían resistir a un examen serio.

146

Sólo citaremos algunas como muestra.

XXIX

La creación perpetua e incesante de los mundos es para Dios como un goce perpetuo, porque ve sin cesar que sus rayos dan todos los días más luz y felicidad. Para Dios no hay número, ni tiempo. Por esto las centenas o millares, para él son la misma cosa. Es un padre cuya felicidad está formada de la felicidad colectiva de sus hijos y a cada segundo de creación, ve una nueva felicidad venir a confundirse en la felicidad general. No hay alto, ni suspensión en este movimiento perpetuo, esta grande felicidad incesante que fecunda la tierra y el cielo. Del mundo no se conoce sino una pequeña fracción, y vosotros tenéis hermanos que viven bajo latitudes en las que el nombre no ha podido aun penetrar. ¿Qué significan esos calores terroríficos y esos fríos mortales que detienen los esfuerzos de los más atrevidos?

¿Creéis simplemente que allí está el fin de vuestro mundo, cuando no podéis adelantar más con vuestros pequeños medios? ¿Podríais acaso medir exactamente vuestro planeta? No creáis esto. Hay sobre vuestro planeta más lugares ignorados que lugares conocidos. Pero como es inútil propagar más todas vuestras malas instituciones, todas vuestras malas leyes, acciones y existencias, hay un límite que os detiene aquí y allá, y os detendrá hasta que tengáis que llevar las buenas semillas que ha hecho vuestro libre albedrío.

¡Ah, no!, vosotros no conocéis este mundo que llamáis Tierra. En vuestra existencia veréis un gran principio de pruebas de esta comunicación. Va a dar la hora en que habrá otro descubrimiento que el último que se ha hecho; mirar cómo va a ensancharse el círculo de vuestra tierra conocida, y cuando toda la prensa cantará este Hosanna en todas las lenguas, vosotros, pobres hijos, que amáis a Dios y que buscáis su camino, vosotros lo habréis sabido antes que aquellos mismos que darán su nombre a la nueva tierra.

San Vicente de Paul.

Observación - Al punto de vista de estilo, esta comunicación no puede resistir la crítica; las incorrecciones, los pleonasmos, las frases viciosas saltan a los ojos de cualquiera, por poco letrado que sea; pero esto nada probaría contra el nombre con el que va firmada, en atención a que estas imperfecciones podrían venir de la insuficiencia del médium, como lo hemos demostrado. Lo que es obra del Espíritu, es la idea: pues cuando dice que hay sobre nuestro planeta más lugares ignorados que lugares conocidos,

que va a descubrirse un nuevo continente es para un Espíritu que se llama superior, probar la más profunda ignorancia. Sin duda se pueden descubrir más allá de los hielos algunos rincones de tierra desconocidos, pero decir que estas tierras están pobladas y que Dios las ha ocultado a los hombres con el fin de que no llevaran a ellas sus malas instituciones, es tener demasiada fe en la confianza ciega de aquellos a quienes divulga semejantes absurdos.

XXX

Hijos míos, nuestro mundo material y el mundo espiritual que tan pocos conocen aun, forman como dos platos de la balanza perpetua. Hasta aquí nuestras religiones, nuestras leyes, nuestras costumbres, y nuestras pasiones han hecho de tal modo caer el plato del mal para levantar el bien, que se ha visto el mal reinar como soberano en la tierra. Desde muchos siglos es siempre la misma queja que se exhala de la boca del hombre, y la conclusión fatal, es la injusticia de Dios. Hay quien llega hasta negar la existencia de Dios. Vosotros los véis todo aquí y nada allá; vosotros véis lo superfluo que choca con la necesidad, el oro que brilla al lado del cieno; todos los contrastes más patentes que deberían probaros vuestra doble naturaleza. ¿De dónde viene esto? ¿Quién tiene la culpa? Aquí tenéis lo que debéis buscar con tranquilidad y con imparcialidad; cuando uno desea sinceramente encontrar un buen remedio, lo encuentra. Pues bien, sin embargo de este dominio del mal sobre el bien, por vuestra propia falta,

¿por qué no veis el resto marchar derecho por la línea trazada por Dios?

¿Véis desarreglarse las estaciones? ¿Los calores y los fríos chocar inconsideradamente? ¿La luz del Sol olvidarse de alumbrar la Tierra? ¿La tierra olvidar en su seno la simiente que el hombre ha depositado en ellas?

¿Veis que cesan los mil milagros perpetuos que se producen a vuestra vista, desde el nacimiento de la yerba, hasta el nacimiento del niño, hombre futuro? Pero todo va bien de parte de Dios, todo mal de parte del hombre.

¿Qué remedio hay? Es muy sencillo: acercarse a Dios, amarse, unirse, entenderse y seguir tranquilamente el camino cuyos mojones se ven con los ojos de la fe y de la conciencia. San Vicente de Paul.

Observación. - Esta comunicación fue obtenida en el mismo círculo; pero ¡qué diferencia con la precedente! No sólo por los pensamientos, sino por el estilo. Todo es justo en ella, profundo, sensato, y ciertamente San Vicente de Paul no la desconocería, por esto se le puede atribuir sin miedo.

XXXI

¡Vamos, muchachos, unid vuestras filas! es decir, que vuestra buena unión haga vuestra fuerza. ¡Vosotros que trabajáis en la fundación de un grande edificio, velad y trabajad siempre para consolidarlo por su base, y entonces podréis levantarlo bien alto, bien alto! El progreso es inmenso sobre todo nuestro globo; una cantidad

147

innumerable de prosélitos se forman bajo nuestra bandera; muchos escépticos y aun de los más incrédulos se

acercan, se acercan también.

¡Marchad, hijos, marchad con el corazón alto, lleno de fe, el camino que seguís es hermoso; no os paréis; seguid siempre la línea recta, servid de guías a aquellos que vienen después de vosotros, ellos serán felices, muy felices!

¡Marchad, hijos; vosotros no tenéis necesidad de la fuerza de tas bayonetas para sostener vuestra causa, sólo necesitáis la fe; la creencia, la fraternidad y la unión, estas son vuestras armas; con ellas sois fuertes, más poderosos que todos los grandes potentados del universo reunidos, a pesar de sus fuerzas vivientes, sus flotas, sus cañones y su metralla!

Vosotros que combatís por la libertad de los pueblos y la regeneración de la grande familia humana, marchad, hijos, ánimo y perseverancia. Dios os ayudará. Buenas noches, hasta más ver. Napoleón.

Observación. - Napoleón era, cuando vivía, un hombre grave y formal como el que más; todo el mundo conoce su estilo breve y conciso; hubiera singularmente degenerado, si después de su muerte se hubiese vuelto hablador y burlesco. Esta comunicación puede que sea del Espíritu de algún soldado que se llamaba Napoleón.

XXXII

No, no se puede cambiar de religión cuando no hay una que pueda a la vez satisfacer el sentido común y la inteligencia que se tiene y que sobre todo pueda dar al hombre los consuelos presentes. No, no se cambia de religión, se cae de la inepcia y de la dominación en la sabiduría y en la libertad. ¡Marchad, marchad, nuestro pequeño ejercito! Marchad y no temáis a las balas enemigas: las que os deben matar, aun no se han hecho, si estáis siempre del fondo del corazón en el camino de Dios, es decir, si queréis siempre combatir pacífica y victoriosamente por la felicidad y la libertad. San Vicente de Paul.

Observación - ¿Quién es el que conoce a San Vicente de Paul, por este lenguaje, por estos pensamientos disparatados y desprovistos de sentido?

¿Qué significan estas palabras: No, no se cambia de religión, uno cae de la inepcia y de la dominación en la sabido la y en la libertad, con sus balas que aun no están hechas? ; sospechamos mucho que este Espíritu no sea el mismo que ha firmado más arriba "Napoleón".

XXXIII

Hijos de mi fe, cristianos de mi doctrina olvidada por los intereses de los torrentes de la filosofía de los materialistas, seguidme por el camino de Judea, seguid la pasión de mi vida, contemplad ahora a mis enemigos, mirad mis sufrimientos, mis tormentos y mi sangre derramada por mi fe.

Hijos espiritualistas de mi nueva doctrina, estad prontos a soportar, a desafiar las olas de la adversidad, los sarcasmos de vuestros enemigos. La fe marchará sin cesar siguiendo vuestra estrella que os conducirá por el camino de la felicidad eterna, de la misma manera que la estrella condujo por la le a los magos del Oriente al pesebre, Cualesquiera que sean vuestras adversidades, cualesquiera que sean vuestras penas y lágrimas que habréis derramado sobre esta esfera de destierro, tened ánimo, estad persuadidos que la alegría que os inundará en el mundo de los Espíritus será mucho más grande que los tormentos de vuestra existencia pasajera. El valle de lágrimas es un valle que debe desaparecer para dejar puesto a la brillante morada de alegría, de fraternidad y de unión, en la que iréis a parar por vuestra buena obediencia a la santa revelación. La vida, queridos hermanos de esta esfera terrestre, todo preparatoria, sólo puede perdurar el tiempo necesario para vivir bien preparado para esta vida que nunca podrá acabar.

Amáos, amáos como yo os he amado y como os amo aun; hermanos, ánimo hermanos. Os bendigo; en el cielo os espero.

Jesús.

De estas brillantes y luminosas regiones, a donde el pensamiento humano apenas puede llegar, el eco de vuestras palabras y de las mías, han venido a conmover mi corazón. ¡Oh! ¡De qué alegría me siento inundado viéndoos, a vosotros, los que lleváis adelante mi doctrina! No, nada se iguala al testimonio de vuestros buenos pensamientos! Ya los veis, hijos, la idea regeneradora lanzada por mí en otro tiempo por el mundo, perseguida, detenida un momento bajo la presión de los tiranos, va a marchar para siempre sin obstáculos, iluminando los caminos a la humanidad tan largo tiempo sepultada en las tinieblas. Todo sacrificio grande y desinteresado, hijos míos, tarde o temprano lleva sus frutos. Mi martirio os lo ha probado; mi sangre derramada por mi doctrina salvará a la humanidad y borrará las faltas de los grandes culpables.

¡Seáis bendecidos, vosotros que tomáis puesto en la familia regeneradora!

¡Marchar, ánimo hijos! Jesús.

148

Observación. - Sin duda nada hay de malo en estas dos comunicaciones.

¿Pero Cristo tuvo nunca este

lenguaje pretencioso, enfático y pomposo? Compárense con la que hemos citado más arriba, y que lleva el mismo nombre, y se verá de qué parte está el sello de la autenticidad. Todas estas comunicaciones se han obtenido en el mismo círculo. Se observa en el estilo, un aire de familia, giros de frases idénticas, reproducidas a menudo las mismas expresiones, como por ejemplo, "marchar, marchar, hijos", etc. De donde se puede sacar en consecuencia que es el mismo Espíritu el que las ha dictado todas bajo nombres diferentes. En este centro, sin embargo, muy concienzudo por otra parte, pero un poquito demasiado crédulo, no se hacían ni evocaciones, ni preguntas; todo lo esperaban de las comunicaciones espontáneas, y se ve que ciertamente ésta no es una garantía de identidad. Con preguntas un poco precisas y de lógica cerrada, fácilmente se hubiese podido hacer que este Espíritu ocupara su puesto; pero él sabía que nada tenía que temer, puesto que nadie le pedía nada y que aceptaban sin comprobación y con los ojos cerrados, todo lo que él decía. (Véase núm. 269).

XXXIV

¡Qué hermosa es la naturaleza! ¡Qué prudente es la Providencia en su previsión! Pero vuestra ceguedad y vuestras pasiones humanas impiden el tomar paciencia en la prudencia y bondad de Dios. Os lamentáis de la más ligera nubecilla, del menor retardo en vuestras previsiones; sabed, pues, hombres impacientes que dudáis, que nada sucede sin un motivo siempre previsto, siempre premeditado en provecho de todos. La razón de lo que precede es para reducir a la nada, hombres timoratos e hipócritas, todas vuestras previsiones de mal año para vuestras cosechas.

Dios inspira a menudo la inquietud a los hombres por su porvenir para impulsarles a la previsión; y veis cuán grandes son los medios para hacer a vuestros temores sembrados con designio, y que lo más a menudo ocultan pensamientos ávidos más bien que una idea de una prudente previsión inspirada por un sentimiento de humanidad en provecho de los pequeños.

Mirad las relaciones que se harán entre las naciones. Mirad qué transacciones deberán realizarse; ¡qué medios concurrirán para detener vuestros temores! Porque vosotros los sabéis, todo se encadena; grandes y pequeños concurrirán también a la obra. ¿Acaso no veis ya en todo este movimiento un origen de cierto bienestar, para la clase más laboriosa de los

Estados, clase verdaderamente interesante que vosotros los grandes, vosotros, los omnipotentes de esta tierra, consideráis como gentes amoldadas a vuestro gusto, creadas para vuestras satisfacciones? Además,

¿qué sucede con todo este vaivén de un polo al otro? Es que una vez bien previsto, muchas veces este tiempo ha cambiado; el sol obedeciendo al pensamiento de su creador, ha sazonado en algunos días vuestras cosechas; Dios ha puesto la abundancia donde vuestra codicia meditaba la escasez, y a pesar vuestro los pequeños podrán vivir; y sin que lo dudéis habéis sido sin saberlo la causa de una abundancia. Sin embargo acontece - Dios lo permite algunas veces -, que los malos tengan suerte en sus proyectos de avaricia; pero entonces es una lección que Dios os da a todos; lo que quiere es estimular la previsión humana; es el orden infinito que reina en la naturaleza, es el valor que deben imitar y que deben soportar con resignación los hombres contra los acontecimientos. En cuanto a los que por cálculo se aprovechan de los desastres, creedlo, serán castigados. Dios quiere que todos sus seres vivan; el hombre no debe jugar con la necesidad, ni traficar con lo superfluo. Justo en sus buenas obras, grande en su clemencia, demasiado bueno para nuestra ingratitud, Dios, en sus designios, es impenetrable.

Bossuet. Alfredo de Marignac.

Observación. - Esta comunicación ciertamente no contiene nada malo; hay en ella ideas filosóficas profundas y consejos muy sabios que podrían engañar sobre la autenticidad del autor a las personas poco versadas en literatura. El médium que la obtuvo, habiéndola sometido al examen de la Sociedad Espiritista de París, sólo hubo una voz para declarar que no podía ser de Bossuet. Habiéndose consultado a San Luis contestó: "Esta comunicación en cuanto a ella es buena, pero no creáis que sea Bossuet el que la ha dictado. La ha escrito un Espíritu quizá poco o mucho bajo su inspiración, y ha puesto el nombre del gran Obispo para hacerla aceptar más fácilmente; pero debéis reconocer la substitución con el lenguaje. Es del Espíritu que ha puesto su nombre después del de Bossuet". Preguntado este Espíritu sobre el motivo que le hizo obrar de este modo dijo: Tenía deseos de escribir alguna cosa con el fin de que los hombres me recordaran; viendo que yo era débil, he querido poner en ella el prestigio de un gran nombre. -

¿Pero no veías que se reconocería que no era de Bossuet? - ¿Quién sabe lo que ha de suceder? Vosotros podríais engañaros. Otros menos lúcidos la

hubieran aceptado.

En efecto, la facilidad con que ciertas personas aceptan lo que viene del mundo invisible, bajo la firma de un gran nombre, es lo que anima a los espíritus mentirosos. Es menester poner toda la atención en descubrir las astucias de éstos y esto no puede conseguirse sino con la experiencia adquirida por un estudio formal. Así repetimos sin cesar: Estudiad antes de practicar. por que es el sólo medio para no adquirir la experiencia a vuestras expensas.

CAPÍTULO XXXII

VOCABULARIO ESPIRITISTA

149

Agènerè (del griego "à", privativo, y "geine, geinomal", engendrar; el que no ha sido engendrado). Variación de la aparición tangible; estado de ciertos Espíritus que puede revestir momentáneamente las formas de una persona viviente, a punto de hacer completa ilusión.

Erraticidad. Estado de los Espíritus errantes, es decir, no encarnados, durante los intervalos de sus existencias corporales.

Espíritu. En el sentido especial de la doctrina espiritista, "los Espíritus son los seres inteligentes de la creación, que pueblan el universo fuera del mundo material y que constituyen el mundo invisible". No son, pues, los seres de una creación particular, sino las almas de aquellos que han vivido sobre la Tierra o en otras esferas, y que han dejado su envoltura corporal.

Golpeador. Cualidad de ciertos Espíritus. Los Espíritus golpeadores son aquellos que revelan su presencia por golpes y ruidos de diferente naturaleza.

Medianímico. Cualidad del poder de los médiums. "Faculdad medianímica".

Medianimidad. Facultad de los médiums. Sinónimo de "mediumnidad".

Estas dos palabras se emplean a menudo indiferentemente; si se quisiera hacer una distinción se podría decir que "mediumnidad" tiene un sentido más general y "medianimidad" un sentido más concreto. Hay el don de

"mediumnidad". "La medianimidad mecánica".

Médium (del latin, "medium" medio, intermediario). Persona que puede servir de intermediario entre los Espíritus y los hombres.

Medianismo. Misión providencial de los médiums. Esta palabra ha sido creada por los Espíritus. (Véase capítulo 31; común. 12). "Mediumnidad".

(Véase Medianimidad).

Periespíritu (del griego, "perí", alrededor). Envoltura semimaterial del Espíritu. En los encarnados sirve de lazo o intermediario entre el Espíritu y la materia; en los Espíritus errantes, constituye el cuerpo fluídico del Espíritu.

Pneumatografía (del griego, "pneuma", aire, soplo, viento, espíritu y

"grapho", escribo). Escritura directa de los Espíritus sin el socorro de la mano del médium.

Pneumatofonía (del griego, "pneuma", y de "phone", sonido o voz).

Voces de los Espíritus; comunicación oral de los Espíritus sin el socorro de

la voz humana.

Psycógrafo (del griego, "psuké", mariposa, alma, y "grapho", escribo).

El que hace uso de la psycografía; médium escribiente.

Psycografía. Escritura de los Espíritus por la mano de un médium.

Psycofonía. Comunicación de los Espíritus por la voz de un médium parlante.

Reencarnación. Vuelta del Espíritu a la vida corporal; pluralidad de existencias.

Sematología (del griego, "semâ", señal, y "logos", discurso). Lenguaje de señales. Comunicación de los Espíritus por el movimiento de los cuerpos inertes.

Espírita. El que está en relación con el Espiritismo; partidario del espiritismo; el que cree en las manifestaciones de los Espíritus. "Un buen, un mal espírita, la doctrina espírita.

Espiritismo. Doctrina fundada sobre la creencia en la existencia de los Espíritus y en sus manifestaciones.

Espiritista. Esta palabra empleada en el principio para designar los adeptos del Espiritismo, no se ha consagrado por el uso; la palabra

"espírita" ha prevalecido.

Espiritualismo. Se dice en el sentido opuesto al materialismo (academ.); creencia en la existencia del alma espiritual e inmaterial. "El espiritualismo es la base de todas las religiones".

Espiritualista. Lo que tiene relación con el espiritualismo: partidario del espiritualismo. El que cree que todo en nosotros no es materia, es

"espiritualista", pero se puede ser "espiritualista" sin ser "espiritista", lo que no implica de ningún modo la creencia en las manifestaciones de los Espíritus. Todo "espírita", es necesariamente 150

✦

Un respiro entre páginas.

Volver al libro y comentar