←
El libro de los MediumsAllan Kardec

CAPÍTULO 29

El libro de los Mediums · continuación 3

"Hermanos, ánimo. Trabajad para vosotros y para el porvenir de los vuestros. Trabajad sobre todo por vuestro mejoramiento personal, y gozaréis en vuestra primera existencia de una felicidad de la que os es tan difícil el formaros una idea, como a mí el hacerla. Chateaubriand.

III

Yo pienso que el Espiritismo es un estudio enteramente filosófico de las causas secretas, de los movimientos interiores del alma, poco o de ninguna manera definidos hasta ahora. Explica aun más que no descubre nuevos horizontes.

La reencarnación y las pruebas sufridas antes de llegar al fin supremo, no son revelaciones sino una confirmación importante. Me quedo absorto de ver las verdades que "este medio" pone en evidencia. Digo "medio" con intención, porque a mi parecer, el Espiritismo es una palanca que separa las

barreras de la oscuridad. La preocupación de las cuestiones morales, está enteramente por crear; se discuten la política que remueve los intereses generales, se discuten los intereses privados, se toma pasión por el ataque o defensa de

138

las personalidades; los sistemas tienen sus partidarios y sus detractores; pero las verdades morales, las que

son el pan del alma, el pan de la vida, se han dejado en el polvo aumentado por los siglos. Todas las perfecciones son útiles a los ojos de la multitud, menos la del alma; su educación, su elevación son quimeras, buenas todo lo más para ocupar los ocios de los sacerdotes, de los poetas, de las mujeres, sea por seguir la moda, o como enseñanza.

Si el "Espiritismo" resucita al "espiritualismo", volverá a la sociedad el aliento que da a los unos la dignidad interior y a los otros la resignación; a todos la necesidad de elevarse hacia el Ser supremo, olvidado y desconocido por sus ingratas criaturas. J.J. Rousseau.

IV

Si Dios envía a los hombres Espíritus para instruirles, es con el fin de ilustrarles sobre sus deberes, enseñarles el camino que puede abreviar sus pruebas y por esto mismo activar su adelantamiento; además de la misma manera que el fruto llega a sazonarse, también el hombre llegará a la perfección. Pero al lado de los Espíritus buenos que quieren vuestro bien, hay también los Espíritus imperfectos que quieren vuestro mal; mientras los unos os conducen adelante, los otros os empujan hacia atrás; debéis poner toda vuestra atención para distinguirles; el medio es fácil: procurad sólo comprender que todo lo que viene de un Espíritu bueno no puede dañar a nadie, y que todo lo que es malo, no puede proceder sino de un Espíritu malo. Si vosotros no escucháis las prudentes amonestaciones de los Espíritus que os quieren bien, si os agraviáis de las verdades que pueden deciros, es evidente que os aconsejan los malos Espíritus; sólo el orgullo puede impediros el que os reconozcáis tales como sois; pero si no lo veis vosotros mismos, otros lo ven por vosotros; de manera que sois vituperados por los hombres que se ríen detrás de vosotros y por los Espíritus. Un Espíritu familiar.

V

Vuestra doctrina es santa y hermosa. El primer jalón está plantado y con mucha solidez. Ahora ya no tenéis otra cosa que hacer sino marchar; el camino que se os ha abierto es grande, majestuoso. Bienaventurado el que llegará al puerto; cuanto más prosélitos habrá hecho, más le se rá tomado en cuenta. Pero por esto no abracéis la doctrina fríamente; es menester hacerlo con ardor, y este ardor será doble porque Dios está siempre con vosotros

cuando hacéis el bien. Todos aquellos que conduciréis serán otras tantas ovejas que volverán a entrar en el redil; ¡pobres rebaños, medio descarriados! Creed bien que el más escéptico, el más ateo, el más incrédulo, en fin, tiene siempre un pequeño rincón en su corazón que quisiera ocultar a sí mismo. Pues bien, este es el pequeño rincón que debéis buscar, el que es preciso encontrar; este lado vulnerable es el que debe atacarse; es una pequeña brecha que se ha dejado abierta expresamente por Dios para facilitar a su criatura el medio de volver a entrar en su seno.

San Benito.

VI

No os asustéis por ciertos obstáculos y por ciertas controversias. No atormentéis a nadie con ninguna insistencia; la persuación no llegará a los incrédulos sino por vuestro desinterés, por vuestra tolerancia y vuestra caridad para todos sin excepción. Guardáos sobre todo de violentar la opinión, ni con palabras ni con demostraciones públicas. Cuanto más modestos seréis más conseguiréis haceros apreciar. Que no os haga obrar ningún móvil personal y encontraréis en vuestras conciencias una fuerza atractiva que sólo el bien procura. Los Espíritus trabajan por orden de Dios para el progreso de todos sin excepción; vosotros espiritistas haced lo mismo.

San Luis.

VII

¿Cuál es la institución humana, aun divina que no ha tenido obstáculos que vencer, chismes contra los cuales ha sido preciso luchar? Si no tuviesen sino una existencia triste y moribunda, no se dirigirían contra vosotros, sabiendo bien que deberíais sucumbir de un momento a otro; pero como vuestra vitalidad es fuerte y activa, como el árbol espiritista tiene fuertes raíces, suponen que puede vivir largo tiempo y ensayan la segur contra él.

¿Qué harán estos envidiosos? Todo lo más cortarán algunas ramas que rebrotaran con nueva savia y serán más fuertes que nunca.

Channing.

VIII

Voy a hablaros sobre la firmeza que debéis tener en vuestros trabajos espiritistas.

139

Se os ha hecho una cita con este objeto, os aconsejo que a estudiéis de corazón y que os apliquéis el espíritu

de ella; porque de la misma manera que San Pablo, vosotros seréis perseguidos no en carne y hueso, pero en espíritu; los incrédulos, los fariseos de la época, blasfemarán de vosotros y os abofetearán; pero no temáis, ésta será una prueba que os fortificará si sabéis sobrellevarla por amor a Dios y más tarde veréis coronados vuestros esfuerzos; éste será un gran triunfo para vosotros en el día de la eternidad, sin olvidar que, en este mundo, es ya un consuelo para las personas que han perdido parientes y amigos; sabed que son felices y que podéis comunicaros con ellos, es ya una dicha. Marchad, pues, adelante; cumplid la misión que Dios os ha dado, y os será tomada en cuenta en el día que compareceréis ante el Todopoderoso. Channing

IX

Vengo yo, tu Salvador y tu juez, vengo como en otro tiempo, entre los hijos descarriados de Israel; vengo a traer la verdad y a disipar las tinieblas.

Escuchadme. El Espiritismo, como otra vez mi palabra, debe recordar a los materialistas que sobre ellos reina la inmutable verdad: Dios bueno, el Dios grande que hace germinar la planta y que levanta las olas. Yo he revelado la doctrina divina; yo como un segador he atado en manojos el bien esparcido en la humanidad, y he dicho: ¡Venid a mí todos vosotros que sufrís! Pero los hombres ingratos se han separado del camino recto y ancho que conduce al reino de mi padre y se han separado en los ásperos senderos de la impiedad.

Mi padre no quiere aniquilar la raza humana; quiere no ya por los profetas, tampoco por los apóstoles, quiere que ayudándoos los unos a los otros, muertos y vivos, es decir, muertos según la carne, porque la muerte no existe, os socorráis, y que la voz de aquellos que ya no están se haga oír aun para gritaros: ¡Rogad y creed! porque la muerte es la resurrección, y la vida la prueba elegida durante la cual vuestras virtudes cultivadas deben engrandecer y desarrollarse como el cedro. Creed en las voces que os responde: éstas son las mismas almas de aquellos que evocáis. Yo me comunico rara vez; amigos míos, aquellos que asistieron en mi vida y en mi muerte son los intérpretes divinos de las voluntades de mi Padre.

Hombres débiles que creéis en el error de vuestras obscuras inteligencias, no apaguéis la antorcha que la clemencia divina coloca en vuestras manos para iluminar vuestro camino y conduciros, hijos perdidos, en el regazo de

vuestro Padre.

Yo os lo digo en verdad, creed en la diversidad, en la "multiplicidad" de los Espíritus que os rodean. Estoy demasiado conmovido por vuestras miserias, por vuestra inmensa debilidad, para no tender una mano protectora a los infelices descarriados que, viendo el cielo, caen en el abismo del error.

Creed, amaos, comprended las verdades que os son reveladas; no mezcléis la cizaña con el buen grano, los sistemas con las verdades.

¡Espiritistas! amaos, he aquí la primera enseñanza; instruíros, aquí tenéis la segunda. Todas las verdades se encuentran en el cristianismo; los errores que en él han echado raíces son de origen humano; y ved que de la otra parte de la tumba que vosotros creéis la nada, voces os llaman: ¡Hermanos!

nada perece; Jesucristo es el vencedor del mal, seáis vosotros los vencedores de la impiedad. Nota. - Esta comunicación, obtenida por uno de los mejores médiums de la Sociedad Espiritista de París, está firmada con un nombre que el respeto no nos permite reproducir sino bajo toda reserva, tan grande sería el insigne favor de su autenticidad y porque se ha abusado demasiado de él en las comunicaciones evidentemente apócrifas; este nombre es el de Jesús de Nazareth. No dudamos de ningún modo que pueda manifestarse; pero si los Espíritus verdaderamente superiores no lo hacen sino en circunstancias excepcionales, la razón nos impide creer que el Espíritu puro por excelencia responde al llamamiento de cualquiera; en todo caso habría profanación en atribuirle un lenguaje indigno de él. Por estas consideraciones nos hemos abstenido siempre de publicar nada que lleve este nombre; y creemos que no se podría ser bastante circunspecto en las publicaciones de esta clase, que sólo tienen autenticidad por el amor propio, y que el menor inconveniente es de proporcionar armas a los adversarios del Espiritismo. Como hemos dicho, cuanto más elevados están los Espíritus en la jerarquía, tanta más desconfianza debe haber en aceptar su nombre; sería menester estar dotado de una grande dosis de orgullo para vanagloriarse de tener el privilegio de sus comunicaciones y creerse digno de hablar con ellos como con sus iguales. En la comunicación antecedente, no hacemos constar sino una cosa: la superioridad incontestable del lenguaje y de los pensamientos, dejando a cada uno el cuidado de juzgar si aquel cuyo nombre lleva la desmentiría.

Sobre los médiums

X

Todos los hombres son médiums; todos tienen un Espíritu que les dirige hacia el bien cuando saben escucharle. Que unos se comuniquen directamente con él por una mediumnidad particular, que otros no le oigan sino por la voz del corazón y de la inteligencia, poco importa, no por esto deja de ser el Espíritu familiar que les aconseja.

Llamadle espíritu, razón, inteligencia, siempre es una voz que responde a vuestra alma y os dicta buenas palabras; sino que vosotros no las comprendéis siempre. No todos saben obrar según los consejos de la razón, 140

no de esta razón que se arrastra y humilla más bien que marcha, de esta razón que se pierde en medio de los

intereses materiales y groseros, sino de la razón que eleva al hombre sobre sí mismo, que le transporta hacia las regiones desconocidas; llama sagrada que inspira al artista y al poeta, pensamiento divino que eleva al filósofo, fervor que arrastra a los individuos y a los pueblos, razón que el vulgo no puede comprender, pero que eleva al hombre y le acerca a Dios, más que a ninguna otra criatura, entendimiento que sabe conducirle de lo conocido a lo desconocido y le hace ejecutar las cosas mas sublimes. Escuchad, pues, a esta voz interior a este buen genio que os habla sin cesar, y llegaréis progresivamente a oír vuestro ángel guardián que os tiende la mano desde lo alto de los cielos; lo repito, la voz íntima que habla al corazón es la de los buenos Espíritus, y bajo este punto de vista todos los hombres son médiums. Channing.

XI

El don de la mediumnidad es tan antiguo como el mundo; los profetas eran médiums; los misterios del Eleusis estaban fundados sobre la mediumnidad; los Caldeos, los Asirios, tenían médiums; Sócrates estaba dirigido por un Espíritu que le inspiraba los admirables principios de su filosofía; él oía su voz. Todos los pueblos han tenido sus médiums, y las inspiraciones de Juana de Arco no eran otra cosa que la voz de los Espíritus bienhechores que la dirigían. Este don que se esparce hoy día, era más raro en la edad media, pero jamás ha cesado. Swedenborg y sus adeptos tuvieron una numerosa escuela. La Francia de los últimos siglos, burlona y ocupada con una filosofía que queriendo destruir los abusos de la intolerancia religiosa, ofuscaba bajo el ridículo todo lo que era ideal, la Francia debía alejar al Espiritismo que no cesaba de progresar en el Norte. Dios había permitido esta lucha de ideas positivas contra las ideas espiritistas, porque el fanatismo se había hecho una arma de estas últimas; ahora que los progresos de la industria y de las ciencias han desarrollado el arte de vivir bien, a tal punto que las tendencias materiales han venido a ser dominantes, Dios quiere que los Espíritus vuelvan otra vez a conducir los intereses del alma; quiere que el perfeccionamiento del hombre moral sea lo que debe ser, es decir, el fin y el objeto de la vida. El Espíritu humano sigue una marcha necesaria, imagen de la gradación sufrida por todo lo que puebla el Universo visible e invisible; todo progreso llega a su hora: la de elevación

moral ha llegado para la humanidad; no se cumplirá en vuestros días; pero dad gracias a Dios de que asistáis a la aurora bendecida.

Pedro Jouty ("Padre del médium").

XII

Dios me ha encargado de una misión que debo cumplir con los creyentes a quienes favorece con la mediumnidad. Cuantas más gracias reciben del Altísimo, más peligros corren, y estos peligros son tanto más grandes porque toman origen en los mismos favores que Dios les concede.

Las facultades de que gozan los médiums les atraen los elogios de los hombres, las felicitaciones, las adulaciones: aquí está su escollo. Estos mismos médiums que deberían tener siempre presente en la memoria su incapacidad primitiva lo olvidan; hacen más: lo que sólo deben a Dios lo atribuyen a su propio mérito. ¿Qué sucede entonces? Los buen os Espíritus les abandonan, vienen a ser el juguete de los malos, y no tienen brújula para guiarse; cuanto más capaces se hacen, más inclinados están en atribuirse un mérito que no les pertenece, hasta que por fin Dios les castiga retirándoles una facultad que sólo pudo serles fatal. No sabría cómo recomendaros a vuestro ángel guardián, para que os ayude a estar siempre preparados contra vuestro más cruel enemigo que es el orgullo. Acordáos mucho los que tenéis la dicha de ser los intérpretes entre los Espíritus y los hombres, que sin el apoyo de nuestro divino maestro seréis castigados con más severidad, porque habréis sido más favorecidos. Espero que esta comunicación dará sus frutos y deseo que pueda ayudar a los médiums a mantenerse en guardia contra el escollo que les entrellaría; este escollo ya os lo he dicho, es el orgullo. Juana de Arco.

XIII

Cuando vosotros queráis recibir buenas comunicaciones de buenos Espíritus, conviene prepararos a este favor por el recogimiento, por sanas intenciones y por el deseo de hacer bien con respecto al progreso general; porque acordáos que el egoísmo es una causa de retraso para todo adelantamiento. Acordáos de que Dios permite a algunos de entre vosotros el que recibáis la inspiración de ciertos hijos suyos que por su conducta, han sabido merecer la felicidad de comprender su bondad infinita, es que quiere a solicitud nuestra y en vista de vuestras buenas intenciones, daros los medios de adelantar en su camino; así, pues, médiums sacad provecho de esta facultad que Dios quiere concederos. Tened fe en la mansedumbre de

nuestro maestro; tened la caridad siempre en práctica; no os canséis nunca de ejercer esta sublime virtud así como la tolerancia. Que vuestras acciones estén siempre en armonía con vuestra conciencia, es un medio cierto de centuplicar vuestra felicidad en esta vida pasajera y prepararos a una existencia mil veces más dulce aun.

141

El médium de entre vosotros que no se sienta con fuerzas de perseverar en la enseñanza de los Espíritus, que

abstenga; porque no sacando provecho de la luz que le ilumina, será menos excusable que otro, y deberá expiar su ceguedad.

Pascal.

XIV

Hoy os hablaré del desinterés que debe ser entre los médiums una de sus cualidades esenciales, de la misma manera que la modestia y la abnegación.

Dios les ha dado esta facultad con el fin de que ayuden a propagar la verdad, pero no para hacer de ella un tráfico; y por esto no sólo entiendo aquellos que quisieran explotarla como lo harían con un talento ordinario, que se harían médiums como uno se hace cantor o bailarín, sino todos aquellos que pretendiesen servirse de ella con cualquier mira de interés material. ¿Es racional el creer que los buenos Espíritus y menos aun Espíritus superiores, que condenan la avaricia, consientan a entregarse en espectáculo, y que como las comparsas, se pongan a disposición de un empresario de manifestaciones espiritistas?

No lo es tampoco el suponer que Espíritus buenos puedan favorecer miras de orgullo y de ambición. Dios les permite comunicarse con los hombres para sacarlos del cenegal terrestre y no para servir de instrumentos a las pasiones mundanas. No puede, pues, ver con placer a los que desvían de su verdadero objeto el don que les ha hecho y os aseguro que serán castigados, aun aquí abajo por las más amargas decepciones. Delfina de Girardin.

XV

Todos los médiums son incontestablemente llamados a servir la causa del Espiritismo según la medida de su facultad, pero hay muy pocos que no se dejan coger en el lazo del amor propio; es una piedra de toque que pocas veces deja de producir su efecto; así es que sobre cien médiums, apenas encontraréis uno por ínfimo que sea, que no se haya creído en los primeros tiempos de su mediumnidad, llamado a obtener resultados superiores y predestinado a grandes misiones. Los que sucumbem a esta vanidosa esperanza cuyo número es grande, vienen a ser la presa inevitable de los Espíritus obsesores que no tardan en subyugarles adulando su orgullo y tomándoles por la parte flaca; cuanto más se han querido elevar, más ridícula es su caída cuando no es desastrosa para ellos. Las grandes misiones sólo se confían a los hombres elegidos, y Dios mismo les coloca

sin que ellos los busquen en el centro y en la posición en que su concurso podrá ser eficaz. No sé cómo recomendar a los médiums inexpertos que desconfíen de lo que ciertos Espíritus puedan decirles, tocante al pretendido papel que están llamados a representar; porque si lo creen así no recogerán sino defecciones en este mundo y un severo castigo en el otro. Que se persuadan bien que en la esfera modesta y obscura en que están colocados pueden prestar grandes servicios, ayudando a la conversión de los incrédulos o dando consuelo a los afligidos; si deben salir de este círculo serán conducidos por una mano invisible que preparará los caminos puestos en evidencia, por decirlo así, a pesar suyo. Que se acuerde bien de aquellas palabras: "El que se eleva será abatido, el que se abatirá será elevado". El Espíritu de Verdad.

Sobre las sociedades espiritistas

Nota. - En el número de las comunicaciones siguientes algunas se han dado en la "Sociedad Parisiense de Estudios Espiritistas" o a su intención; otras que se nos han transmitido por diferentes médiums, contienen consejos generales sobre las reuniones, su formación y los escollos que pueden encontrar.

XVI

¿Por qué no empezáis vuestras sesiones por una invocación general, una especie de plegaria que prepararía al recogimiento? Porque es menester que sepáis que sin el recogimiento no obtendréis sino comunicaciones ligeras; los Espíritus buenos no van sino adonde se les llama con fervor y sinceridad. Esto es lo que no se comprende bastante; a vosotros, pues, toca el dar ejemplo; a vosotros que si lo queréis podéis llegar a ser una de las columnas del nuevo edificio.

Vemos vuestros trabajos con placer y los ayudamos, pero a condición de que secundaréis por vuestra parte y que os manifestaréis a la altura de la misión que estáis llamados a cumplir. Formad, pues, la unión y seréis fuertes y los Espíritus malos no prevalecerán contra vosotros. Dios ama a los sencillos de espíritu lo que no quiere decir a los necios, sino a aquellos que hacen abnegación de sí mismos y que vienen a él sin orgullo. Podéis llegar a ser un foco de luz para la humanidad; sabed, pues, distinguir el buen grano de la cizaña; sembrad sólo el buen grano y guardáos de esparcir la cizaña porque ésta impedirá al buen grano de crecer, y vosotros seríais responsables de todo el mal que haga, de la misma manera que seréis

responsables de las malas doctrinas que podríais propagar. Acordáos de que el mundo podrá tener un día la vista sobre vosotros; haced, pues, que nada obscurezca el resplandor de las cosas buenas que saldrán de vuestro seno, por esto os recomendamos el que roguéis a Dios para que os asista. San Agustín.

142

Rogado San Agustín para que diera una fórmula de invocación general, respondió:

"Ya sabéis que no hay fórmula absoluta. Dios es muy grande para dar más importancia a las palabras que al pensamiento. Además no creáis que baste el pronunciar algunas palabras para separar a los malos Espíritus; sobre todo guardáos de hacer una de esas fórmulas ligeras que se recitan para descargo de la conciencia; su eficacia está en la sinceridad del sentimiento que la dicta, está sobre todo en la unanimidad de la intención, porque ninguno de aquellos que no se asociasen a ella de corazón, no podría sacar beneficio ni hacer beneficiar a los demás. Redactarla vosotros mismos y sometedla a mi examen si queréis, yo os ayudaré." Nota. - La fórmula siguiente de evocación general ha sido redactada con asistencia del Espíritu, que la ha completado en muchos puntos.

"Rogamos a Dios Todopoderoso que nos envíe Espíritus buenos para asistirnos y aleje aquellos que podrían inducirnos en error; dadnos la luz necesaria para distinguir la verdad de la impostura. "Separad también a los Espíritus malévolos que podrían poner la desunión entre nosotros suscitando la envidia, el orgullo y los celos. Si algunos intentasen introducirse aquí en nombre de Dios, les conjuramos a que se retiren.

"Espíritus buenos que presidís nuestros trabajos, dignáos instruirnos y hacernos dóciles a vuestros consejos. Haced que todo sentimiento personal se borre en nosotros ante el pensamiento del bien general. "Rogamos particularmente a ..., nuestro protector especial, para que tenga a bien prestarnos hoy su asistencia."

XVII

Amigos míos, dejadme que os dé un consejo, porque vosotros marcháis sobre un terreno nuevo y si seguís la ruta que os indicamos no os perderéis.

Se os ha dicho una cosa que es mucha verdad y que queremos recordárosla; es que el Espiritismo sólo es una moral, y no debe salir de los límites de la filosofía ni un solo paso, si no quiere caer en el dominio de la curiosidad.

Dejad a un lado la cuestión de las ciencias: la misión de los Espíritus no es de resolverlas ahorrándoos el trabajo de la investigación, sino el procurar el haceros mejores porque de este modo es como avanzaréis realmente. San Luis.

XVIII

Se han burlado de las mesas giratorias, nunca se burlarán de la filosofía, de la sabiduría y de la caridad que brillan en las comunicaciones formales.

Este fue el vestíbulo de la ciencia; entrando en él deben dejarse las preocupaciones como uno deja la capa. Nunca os instaré bastante para que hagáis un centro formal de vuestras reuniones. Que en otra parte se hagan demostraciones físicas, "que allá se vea, que acullá se oiga, haced que entre vosotros se comprenda y se ame". ¿Qué creéis que sois vosotros a los ojos de los Espíritus superiores cuando habéis hecho girar o levantar una mesa?

Estudiantes; ¿acaso el sabio pasa el tiempo en repasar el a, b, c, de la ciencia?

Mientras que viéndoos buscar las comunicaciones formales se os considera como hombres también formales en busca de la verdad.

San Luis.

Habiendo preguntado a San Luis si entendía por esto vituperar las manifestaciones físicas, contestó: "Yo no podría vituperar las manifestaciones físicas, puesto que si tienen lugar, es con el permiso de Dios y con un fin útil; diciendo que fueron el vestíbulo de la ciencia, las coloco en su verdadero puesto y afirmo su utilidad. Yo sólo vitupero a aquellos que hacen de ellas un objeto de diversión y de curiosidad, sin aprovechar la enseñanza que es su consecuencia; son para la filosofía del Espiritismo lo que la gramática para la literatura, y el que ha llegado a cierto grado en una ciencia no pierde el tiempo en repasar los elementos".

XIX

Amigos míos y fieles creyentes, soy siempre feliz de poderos dirigir por el camino del bien; es una misión dulce que Dios me da, de la que estoy contentísimo, porque el ser útil es siempre una recompensa. Que el Espíritu de caridad os reúna, tanto la caridad que da como la caridad que ama.

Manifestáos pacientes contra las injurias de vuestros detractores; sed firmes en el bien, y sobre todo humildes ante Dios; sólo la humildad eleva; es la sola grandeza que Dios reconoce. Entonces sólo vendrán a vosotros los Espíritus buenos; sino el del mal se apoderaría de vuestra alma. Seáis bendecidos en nombre del Criador y os engrandeceréis a los ojos de los hombres, al mismo tiempo que a los ojos de Dios. San Luis.

XX

La unión es la fuerza; debéis estar unidos para ser fuertes. El Espiritismo ha germinado, echado sus profundas raíces; y va a extender

sobre la Tierra sus ramas bienhechoras. Es menester haceros invulnerables contra los tiros emponzoñados de la calumnia y de la negra falange de Espíritus ignorantes, egoístas e hipócritas. Para 143

conseguirlo, que una indulgencia y una benevolencia reciprocas presidan a vuestras relaciones; que vuestros

defectos pasen desapercibidos, que sólo vuestras cualidades sean notadas; que la antorcha de la amistad santa reúna, esclarezca y enardezca vuestros corazones, y resistiréis a los ataques impotentes del mal, como la inmóvil peña a la ola furiosa.

San Vicente de Paul.

XXI

Amigos míos, vosotros queréis formar una reunión espiritista y os lo apruebo, porque los Espíritus no pueden ver con placer que los médiums estén aislados Dios no les ha dado esta sublime facultad para ellos solos, sino para el bien general.

Comunicándose con otros, tienen mil ocasiones de ilustrarse sobre el mérito de las comunicaciones que reciben, mientras que solos, están mucho mejor bajo el imperio de los Espíritus mentirosos, maravillados de no tener comprobación. Esto es para vosotros, y si no estáis dominados por el orgullo, lo comprenderéis y de ello sacaréis provecho.

Vamos ahora para los demás.

¿Os habéis hecho bien cargo de lo que debe ser una reunión espiritista? No, porque en vuestro celo creéis que lo que puede hacerse mejor, es reunir el mayor número de personas, con el fin de convencerlas. Desengañáos; cuantos menos seréis más obtendréis. Es sobre todo por el ascendiente moral que vosotros ejerceréis, que os atraeréis a los incrédulos, mucho más que por los fenómenos que obtengáis; si sólo atraéis por los fenómenos, os vendrán a ver por curiosidad y encontraréis curiosos que no os creerán y que se reirán de vosotros; si no se encuentran entre vosotros sino personas dignas de estima, puede ser que no se os crea en seguida, pero se os respetará, y el respeto inspira siempre confianza. Estáis convencidos que el Espiritismo debe conducir a una reforma moral; que vuestra reunión sea, pues, la primera en dar ejemplo de virtudes cristianas, porque en este tiempo de egoísmo, en las sociedades espiritistas la verdadera caridad debe encontrar un refugio (*). Tal debe ser, amigos míos, una reunión de verdaderos espiritistas. Otra vez ya os daré otros consejos. Fenelón.

XXII

Me habéis preguntado si la multiplicidad de grupos en una misma localidad, podría engendrar rivalidades sensibles para la doctrina. A esto os

responderé que los que están imbuidos de los verdaderos principios de esta doctrina, miran como hermanos a todos los espiritistas y no como rivales; los que mirasen a las otras reuniones con celos, probarían que hay entre ellos una segunda intención de interés o de amor propio, y que están guiados por el amor de la verdad. Os aseguro que si estas personas estuviesen entre vosotros, pronto sembrarían la turbación y la desunión. El verdadero Espiritismo tiene por divisa "benevolencia y caridad" ; excluye toda rivalidad que no sea el bien que puede hacerse; todos los grupos que se inscribirán bajo su estandarte podrán darse la mano como buenos vecinos, que no son menos amigos aun cuando no habiten una misma casa. Los que pretendan tener los mejores Espíritus por guías, deberán probarlo enseñando los mejores sentimientos; que haya, pues, entre ellos lucha, pero lucha de grandeza de alma, de abnegación, de bondad y de humildad; el que echase al otro la piedra, sólo por esto probaría que está tentado por malos Espíritus. La naturaleza de los sentimientos que dos hombres manifiesten el uno con respecto al otro, es la piedra de toque que hace conocer la naturaleza de los Espíritus que les asisten. Fenelón.

XXIII

El silencio y el recogimiento son condiciones esenciales para todas las comunicaciones formales. Nunca obtendréis esto de aquellos que no sean atraídos a vuestras reuniones sino por la curiosidad; obligad, pues, a los curiosos que vayan a divertirse a otra parte, porque su distracción sería una causa de turbación. No debéis tolerar ninguna conversación cuando se pregunta a los Espíritus. Algunas veces tenéis comunicaciones que exigen réplicas formales por vuestra parte, y respuestas que no lo son menos de parte de los Espíritus evocados, que experimentan, creedlo bien, descontento por los cuchicheos continuos de ciertos asistentes; de aquí viene que nada hay completo ni verdaderamente formal; el médium que escribe, experimenta también distracciones muy perniciosas para su ministerio. San Luis.

XXIV

* Nosotros conocemos un sujeto que fue aceptado para un empleo de confianza en una casa importante, porque era espiritista sincero y se ha creído encontrar una garantía de moralidad en sus creencias.

144

Yo os hablaré de la necesidad de observar la más grande regularidad en vuestras sesiones, es decir, de evitar

toda confusión, toda divergencia en las ideas. La divergencia favorece la substitución de malos Espíritus a los buenos y casi siempre son los primeros los que se apoderan de las cuestiones que se proponen. Por otra parte, en una reunión compuesta de elementos diversos y desconocidos los unos de los otros, ¿cómo se evitan las ideas contradictorias, la distracción y aun peor: una vaga y satírica indiferencia? Este medio quisiera encontrarlo eficaz y cierto. Puede que esté en la concentración de los fluidos esparcidos alrededor de los médiums. Ellos solos, pero sobre todo aquellos que son estimados, retienen a los Espíritus buenos en la asamblea; pero su influencia apenas basta para disipar la turba de Espíritus ligeros. El trabajo del examen de las comunicaciones es excelente; no se sabrían profundizar bastante las cuestiones y sobre todo las respuestas; el error es fácil, aun para los Espíritus animados de las mejores intenciones; la lentitud de la escritura durante la cual el Espíritu se desvía del asunto que agota tan pronto como lo ha concebido, la movilidad y la indiferencia por ciertas formas convenidas, todas estas razones y muchas otras, os hacen un deber de no tener sino una confianza limitada y siempre subordinada al examen, aun cuando se trate de las comunicaciones más auténticas.

Georges ("Espíritu familiar")

XXV

La mayor parte de las veces, ¿con qué fin pedís comunicaciones a los Espíritus? Para obtener un buen escrito y enseñarlo a vuestros conocidos como muestra de nuestro talento, los conserváis preciosamente en vuestros álbums, pero en vuestros corazones no hay cabida. ¿Creéis que porque nos lisonjeáis venimos a tomar puesto en vuestras asambleas como en un concurso haciendo gala de elocuencia para que podáis decir que la sesión ha sido muy interesante? ¿Qué os queda cuando habéis encontrado una comunicación admirable? ¿Creéis que venimos buscando vuestros aplausos?

✦

Un respiro entre páginas.

Volver al libro y comentar