CAPÍTULO 13
El libro de los Mediums · continuación 2
MANIFESTACIONES FÍSICAS - MESAS GIRATORIAS
60. Se da el nombre de manifestaciones físicas a las que se traducen por efectos sensibles, tales como los ruidos, el movimiento y la traslación de los cuerpos sólidos. Los unos son espontáneos, esto es, independientes de toda voluntad; los otros pueden ser provocados. Primero hablaremos de estos últimos.
21
El efecto más sencillo, y uno de los primeros que se han observado, consiste en el movimiento circular impreso
a una mesa. Este efecto se produce igualmente con todos los objetos; pero habiéndose practicado más con la mesa esta clase de ejercicios, porque era el más cómodo, el nombre de "mesas giratorias" ha prevalecido para designar esta clase de fenómenos.
Cuando decimos que este efecto es uno de los primeros que se han observado, nos referimos a estos últimos tiempos, porque se sabe que todos los géneros de manifestaciones han sido conocidos desde los tiempos más remotos, y no puede ser de otra manera; pues que siendo efectos naturales, han debido producirse en todas épocas.
Tertuliano habla en términos explícitos de las mesas giratorias y parlantes.
Este fenómeno, durante algún tiempo, ha alimentado la curiosidad de los salones; después se ha dejado por otras distracciones porque no era más que un objeto de distracción. Dos causa han contribuido al abandono de las mesas giratorias: la moda para las gentes frívolas que raramente consagran dos inviernos a la misma diversión, siendo prodigioso el que hayan empleado en este tres o cuatro. Para las gentes graves y observadoras ha salido de ella alguna cosa seria que ha prevalecido; si abandonaron las mesas giratorias fue para ocuparse de las consecuencias mucho más importantes en sus resultados: han dejado el alfabeto por la ciencia; he aquí todo el secreto de este abandono aparente que tanta algazara ha movido entre los burlones. Sea de ello lo que quiera, las mesas giratorias no dejan de ser el punto de partida de la Doctrina Espiritista, y bajo este título les debemos algún desarrollo, tanto más que presentando los fenómenos en su mayor sencillez, el estudio de las causas será mucho más fácil, y una vez establecida la teoría, nos dará la llave de los efectos más complicados.
61. Para la producción del fenómeno es necesaria la intervención de una o muchas personas dotadas de una aptitud especial que se designan bajo el nombre de "médiums." El número de los que cooperan es indiferente, no ser que en la cantidad puedan encontrarse algunos médiums desconocidos. En cuanto a aquellos cuya mediumnidad es nula, su presencia es de ningún resultado y aún más dañosa que útil, por la disposición de espíritu que traen muchas veces.
Los médiums poseen, bajo este aspecto, un poder más o menos grande, y producen, por consecuencia, efectos más o menos pronunciados; muchas
veces una persona, médium poderoso, producirá por si sola mucho más que otras veinte reunidas; le bastará colocar las manos sobre la mesa para que al instante se mueva, se levante, se caiga, dé saltitos o gire con violencia. 62.
No hay ningún indicio de la facultad medianímica; la experiencia sólo puede hacerla conocer. Cuando en una reunión se quiere ensayar, es preciso sentarse simplemente alrededor de una mesa y colocar las manos extendidas encima, sin presión ni contracción muscular. Al principio, como se ignoraban las causas del fenómeno, se indicaron muchas precauciones, reconocidas después absolutamente inútiles; tal es, por ejemplo, la alternativa de los sexos, y también el contacto de los dedos pequeños de las diferentes personas, formando una especie de cadena no interrumpida. Esta última precaución había parecido necesaria cuando se creía en la acción de una especie de corriente eléctrica; después la experiencia ha demostrado su inutilidad. La sola prescripción rigurosamente obligatoria es el recogimiento, un silencio absoluto, y sobre todo la paciencia, si el efecto se hace esperar. Puede ser que se produzca en algunos minutos, como puede tardar media hora o una; esto depende de la potencia medianímica de los cooperantes.
63. Decimos, además, que la forma de la mesa, la sustancia de que está hecha, la presencia de los metales, de la seda, de los vestidos, de los asistentes, los días, las horas, la oscuridad o la luz, etc., son tan indiferentes como la lluvia o el buen tiempo. Solo el volumen de la mesa es de alguna importancia, pero únicamente en el caso de que la potencia medianímica fuese insuficiente para vencer la resistencia; en caso contrario una sola persona aun un niño puede hacer levantar una mesa de cien kilogramos, mientras que con condiciones menos favorables, doce personas no harían mover el más pequeño velador. En este estado, cuando el efecto empieza a manifestarse, generalmente se oye un pequeño crujido en la mesa se siente como un estremecimiento que es el preludio del movimiento; parece que hace esfuerzos para destacarse; después se pronuncia el movimiento de rotación y se acelera hasta el punto de adquirir una rapidez tal que los asistentes casi no pueden seguirla. Una vez establecido el movimiento, pueden también separarse de la mesa, la que continúa moviéndose en diversos sentidos, sin contacto. En otras circunstancias la mesa se levanta y se endereza, tan pronto sobre un solo pie como sobre otro; después vuelve a tomar con suavidad su posición natural. Otras, veces se balancea imitando
el movimiento de ondulación de un buque; otras, en fin, pero para esto es preciso una potencia medianímica considerable, se destaca enteramente del suelo y se mantiene en equilibrio en el espacio, sin punto de apoyo, levantándose también algunas veces hasta el techo, de modo que puede pasarse por debajo; después vuelve a descender lentamente, meciéndose como lo haría una hoja de papel, o bien cae violentamente y se rompe, lo que prueba de una manera patente, que uno no es juguete de una ilusión óptica.
64. Otro fenómeno que se produce muy a menudo, según la naturaleza del médium, es el de los golpes dados en el mismo tejido de la madera, sin ningún movimiento de la mesa; estos golpes, algunas veces muy débiles, otras veces bastante fuertes, se hacen oír igualmente en los otros muebles de la habitación, contra las puertas,
22
las paredes y el techo. Luego volveremos a tratar de esto. Cuando han tenido lugar en la mesa, producen en
ésta una vibración muy sensible para los dedos, y sobre todo muy clara cuando se aplica el oído.
CAPÍTULO III
MANIFESTACIONES INTELIGENTES
65. En lo que acabamos de ver, nada revela, seguramente, la intervención de una potencia oculta, y estos efectos podrían perfectamente explicarse por la acción de una corriente magnética o eléctrica, o la de un fluido cualquiera. Tal ha sido en verdad la primera solución dada a estos fenómenos, y que podía con razón, pasar por muy lógica.
Hubiera, sin duda, prevalecido si otros hechos no hubiesen venido a demostrar su insuficiencia; estos hechos son las pruebas de inteligencia que ellos han dado; pues como todo efecto inteligente debe tener una causa inteligente, es evidente que aun admitiendo que la electricidad o cualquiera otro fluido juegue en ello algún papel, se mezcla alguna otra causa. ¿Qué causa es esta? ¿Qué inteligencia? Las continuadas observaciones nos lo han hecho conocer.
66. Para que una manifestación sea inteligente, no es necesario que sea elocuente, ni de genio privilegiado o sabio: basta que pruebe un acto libre y voluntario, expresando una intención o respondiendo a un pensamiento.
Cuando se ve una veleta agitada por el viento, se tiene la seguridad de que sólo obedece a una impulsión mecánica; pero si se reconoce en sus movimientos señales intencionales, si gira de derecha a izquierda, pronto o con lentitud, obedeciendo a una voluntad, nos veremos obligados a admitir no que la veleta sea inteligente sino que obedece a una inteligencia.
Esto mismo sucede respecto de la mesa.
67. Hemos visto moverse la mesa, levantarse y dar golpes bajo la influencia de uno o muchos médiums. El primer efecto inteligente que se notó fue el ver que estos movimientos obedecían a un mandato y, sin mudar de sitio, la mesa se levantaba alternativamente sobre el pie designado; después, volviendo a caer, daba un número determinado de golpes, respondiendo a una pregunta. Otras veces la mesa, sin el contacto de nadie, se paseaba sola por la habitación, yendo de derecha a izquierda, adelante o atrás, ejecutando diversos movimientos según la orden de los asistentes. Es muy evidente que, lejos de toda suposición de fraude, admitimos la
completa lealtad de los asistentes, atestiguada por su honradez y su perfecto desinterés. Más tarde hablaremos de las supercherías contra las cuales es prudente estar preparado.
68. Por medio de los golpes, y, sobre todo, por los golpes íntimos que acabamos de hablar, se obtienen efectos aún más inteligentes, como la imitación de los diversos redobles del tambor, fuegos de fila o pelotón, cañonazos, como en un simulacro de guerra, el rechino de la sierra, los golpes del martillo, la cadencia de diferentes melodías, etc. Esto fue, como se comprende, un vasto campo abierto a la explotación. Se dijo que, puesto que allí había una inteligencia oculta, podía responder a las preguntas, y respondió, en efecto, por un "sí" o por un "no", mediante un número de golpes de convención. Estas respuestas fueron muy insignificantes; así es que se tuvo la idea de hacer que se designaran las letras del alfabeto, y componer de este modo palabras y frases.
69. Estos hechos, repetidos a voluntad por millares de personas y en todos los países, no podían dejar duda sobre la naturaleza inteligente de las manifestaciones. Entonces fue cuando surgió un nuevo sistema, según el cual esta inteligencia debía ser la del médium, la del interrogador o la de los mismos asistentes. La dificultad estaba en explicar cómo esta inteligencia podía reflejarse en la mesa e interpretarse por los golpes; una vez constatado que los golpes, no los daba el médium, lo serían por el pensamiento; pero, el pensamiento dando golpes, era un fenómeno aún más prodigioso que todos aquellos que se habían visto. La experiencia no tardó en demostrar lo inadmisible de esta opinión. En efecto, las respuestas se encontraban muy a menudo diametralmente opuestas con el pensamiento de los asistentes, fuera del alcance intelectual del médium, y aun en idiomas que no conocía, o relatando hechos ignorados de todos. Estos ejemplos son tan numerosos, que es casi imposible que el que se haya ocupado algo de comunicaciones espiritistas no lo haya visto diferentes veces. Sólo citaremos uno que se nos ha referido por un testigo ocular.
70. A bordo de un buque de la marina imperial francesa, en estación en los mares de la China, toda la tripulación, desde los marineros hasta el estado mayor, se ocupaba en hacer hablar a las mesas. Se tuvo la idea de evocar al Espíritu de un teniente de este mismo buque, muerto hacía dos años. Vino, y después de diversas comunicaciones que llenaron a todos de asombro, dijo lo que sigue, por medio de golpes. "Os suplico
encarecidamente que paguéis al capitán la suma de... (indicaba la cantidad) que le debo, y que siento no haberle podido reembolsar antes de mi muerte." Nadie conocía el hecho; el mismo capitán había olvidado este crédito, por cierto muy insignificante; pero examinando sus cuentas, encontró el asiento de la deuda del teniente, y cuya cantidad era exactamente la indicada. Dígasenos de qué pensamiento provenía el reflejo de esta indicación.
23
71. Se perfeccionó el arte de comunicar por los golpes alfabéticos, pero el medio era siempre muy largo. Sin embargo se obtienen comunicaciones de cierta extensión así como interesantes revelaciones sobre el mundo de los Espíritus. Estos indicaron otros medios, y a ellos debemos el de las comunicaciones escritas. Las primeras comunicaciones de este género tuvieron lugar adaptando un lápiz al pie de una mesita ligera colocada sobre una hoja de papel. La mesita, puesta en movimiento por la influencia del médium, se puso a trazar caracteres, luego palabras y frases. Se simplificó sucesivamente este medio sirviéndose de mesitas tan grandes como la mano, hechas expresamente; después de cestitas, de cajas de cartón y, en fin, de simples tablitas. La escritura era tan corriente, tan rápida y tan fácil como con la mano; pero se reconoció más tarde que todos estos objetos no eran más, en definitiva, que apéndices, verdaderos lapiceros de los cuales no había necesidad, teniendo por si mismo el lápiz; la mano, arrastrada por un movimiento voluntario, escribía bajo la impulsión dada por el Espíritu y sin el concurso de la voluntad, ni del pensamiento del médium. Desde entonces las comunicaciones de ultratumba no tuvieron más límites que la correspondencia habitual entre vivos. Volveremos sobre estos diferentes medios que explicaremos en detalle; los hemos bosquejado rápidamente para demostrar la sucesión de los hechos que han conducido a acreditar en estos fenómenos la intervención de inteligencias ocultas, o de otro modo, de los Espíritus.
CAPÍTULO IV
TEORÍA DE LAS MANIFESTACIONES FÍSICAS
Movimientos y suspensiones. - Ruidos. – Aumento y disminución del peso de los cuerpos
72. Estando demostrada por el razonamiento y por los hechos la existencia de los Espíritus, así como la posibilidad para ellos de obrar sobre la materia, se trata ahora de conocer cómo se opera esta acción y cómo se arreglan para hacer mover las mesas y los otros cuerpos inertes. Una idea se presenta naturalmente y es la que hemos tenido ya; como fue combatida por los Espíritus, que han dado otra explicación de la que esperábamos, es una prueba evidente que su teoría no era nuestra opinión. Pero este primer pensamiento cada uno podrá tenerlo como nosotros; en cuando a la teoría de los Espíritus no creemos que haya venido jamás a la idea de alguien. Se
reconocerá sin trabajo cuán superior es a la nuestra, aunque menos sencilla, porque da la solución a una porción de hechos que no encontraban en aquélla una explicación satisfactoria.
73. Desde el momento que se conoce la naturaleza de los Espíritus, su forma humana, las propiedades semimateriales del periespíritu, la acción mecánica que puede tener sobre la materia, que en los hechos de aparición, se han visto manos fluídicas y aun tangibles asir objetos y transportarlos, era natural el creer que el Espíritu se servía simplemente de sus manos para hacer girar la mesa y que la levantaba en el espacio a fuerza de brazos. Pero en este caso, ¿qué necesidad hay de tener un médium? ¿El Espíritu no puede obrar solo? Porque el médium, que coloca las más de las veces sus manos en sentido contrario del movimiento, o casi que no las coloca del todo, evidentemente no puede secundar al Espíritu con ninguna acción muscular. Dejemos, desde luego, hablar a los Espíritus que hemos interrogado con este objeto.
74. Las respuestas siguientes se nos dieron por el Espíritu de San Luis; después se han confirmado por muchos otros.
1. ¿El fluido universal es una emanación de la divinidad? "No." 2. ¿Es una creación de la divinidad? "Todo es creado excepto Dios." 3.¿El fluido universal es al mismo tiempo el elemento universal? "Sí, es el principio elemental de todas las cosas."
4. ¿Tiene alguna relación con el fluido eléctrico del cual conocemos los efectos? "Es su elemento." 5. ¿Cuál es el estado en que el fluido universal se presenta a nosotros en su más grande simplicidad? "Para encontrarlo en su simplicidad absoluta sería preciso remontarse hasta los Espíritus puros; en vuestro mundo está siempre más o menos modificado para formar la materia compacta que os rodea; sin embargo podéis decir que el estado que se acerca más a esta simplicidad, es el del fluido que vosotros llamáis
'fluido magnético animal'."
6. Se ha dicho que el fluido universal es la fuente de la vida; ¿es el mismo tiempo la fuente de la inteligencia? "No; este fluido sólo anima la materia."
7. Puesto que es este fluido el que compone el periespíritu, parece que está en un estado de condensación ¿qué le acerca, hasta cierto punto, a la materia propiamente dicha? "Hasta cierto punto, como vosotros lo decís, porque no tiene todas sus propiedades; es más o menos condensado según los mundos."
8. ¿Cómo un Espíritu puede operar el movimiento de un cuerpo sólido?
"Combina una parte de fluido universal con el fluido que despide el médium propio a este efecto." 9. ¿Los Espíritus levantan la mesa con ayuda de sus miembros solidificados de cierto modo? "Esta respuesta no conducirá todavía a lo que deseáis. Cuando una mesa se mueve balo vuestras manos, el Espíritu evocado va a tomar en el fluido universal de qué animarla de una vida ficticia. La mesa preparada de este modo el Espíritu la atrae y la mueve balo la influencia de su propio fluido desprendido por su voluntad.
24
Cuando la mesa que quiere poner en movimiento es demasiado pesada para él, llama en su ayuda a los
Espíritus que se encuentran en las mismas condiciones que él. En razón de su naturaleza etérea, el Espíritu propiamente dicho no puede obrar sobre la materia grosera sin intermediario, esto es, sin el lazo que le une a la materia; este lazo, que constituye lo que vosotros llamáis el periespíritu, os da la llave de todos los fenómenos espiritistas materiales. Creo haberme explicado bastan te claro para hacerme comprender." Observación. -
Llamamos la atención sobre esta primera frase: "Esta respuesta no conducirá todavía a lo que deseáis." El Espíritu había comprendido perfectamente que todas las preguntas precedentes no se hacían sino para llegar a ésta; e hizo alusión a nuestro pensamiento que esperaba en efecto, otra respuesta, esa es la confirmación de nuestra idea sobre la manera con que el Espíritu hace mover las mesas. 10. Los Espíritus que él llama en su ayuda, ¿le son inferiores? ¿están bajo sus órdenes? "Iguales casi siempre; muchas veces vienen por sí mismos."
11. ¿Todos los Espíritus son aptos para producir los fenómenos de este género? "Los Espíritus que producen esta clase de efectos son siempre Espíritus inferiores que no están aún enteramente desprendidos de toda influencia material." 12. Nosotros comprendemos que los Espíritus superiores no se ocupen de cosas inferiores a su esfera; pero preguntamos si en razón de estar más desmaterializados, tendrían la potencia de hacerlo, si lo quisieran hacer. "Tienen la fuerza moral, como los otros tienen la fuerza física; cuando tienen necesidad de ésta fuerza, se sirven de los que la poseen. ¿No se os ha dicho que se sirven de Espíritus inferiores, como lo hacéis vosotros con los cargadores"?
Observación. Se ha dicho que la densidad del periespíritu si puede expresarse así, varía según el estado de los mundos, parece que varía también, del mismo modo según los individuos. En los Espíritus avanzados
"moralmente", es más sutil y se acerca al de los Espíritus elevados: en los Espíritus inferiores al contrario, se aproxima a la materia, y es la que hace que estos Espíritus de baja clase, conserven tan largo tiempo las ilusiones de la vida terrestre; piensan y obran como si aún estuvieran vivos; tienen los mismos deseos, y se podría casi decir, la misma sensualidad. Esta grosería del periespíritu dándole más "afinidad" con la materia hace a los Espíritus inferiores más propios para las manifestaciones físicas. Por la misma razón
un hombre de mundo acostumbrado a los trabajos de la inteligencia, cuyo cuerpo es débil y delicado, no puede levantar un bulto pesado como un mozo de cordel. La materia en él es de cierto modo menos compacta, los órganos menos resistentes; tiene menos fluido nervicio. El periespíritu siendo al Espíritu lo que el cuerpo es al hombre, y su densidad estando en razón de la inferioridad del Espíritu, reemplaza en él la fuerza muscular, esto es, le da sobre los fluidos necesarios para las manifestaciones, una potencia mayor que la que podrían tener aquellos cuya naturaleza es más etérea. Si un Espíritu elevado quiere producir tales efectos, hace lo que hacen entre nosotros las gentes delicadas: lo hace hacer por un "Espíritu del oficio." 13. Si nosotros hemos comprendido bien lo que habéis dicho, el principio vital reside en el fluido universal; el Espíritu toma en ese fluido la envoltura semimaterial que constituye su periespíritu, y por medio de este fluido obra sobre la materia inerte.
"Sí esto es, que él anima la materia de una especie de vida ficticia: la materia se anima de la vida animal. La mesa que se mueve balo vuestras manos vive, como el animal; obedece por si misma al ser inteligente. No es éste el que la empuja como el hombre hace con un fardo; cuando la mesa se levanta, no es que el Espíritu la levan te a fuerza de brazos es la mesa animada que obedece a la impulsión dada por el Espíritu." 14. ¿Cuál es el papel del médium en este fenómeno? "Lo he dicho: el fluido propio del médium se combina con el fluido universal acumulado por el Espíritu; es menester la unión de estos dos fluidos, esto es, del fluido animalizado con el fluido universal, para dar vida a la mesa. Pero observad bien que esta vida es sólo momentánea; se extingue con la acción, y muchas veces antes del fin de la acción, tan pronto como la cantidad del fluido no es suficiente para animarla." 15. ¿El Espíritu puede obrar sin el concurso de un médium?
"Puede obrar sin saberlo el médium; es decir, que muchas personas sirven de auxiliares a los Espíritus para ciertos fenómenos, sin pensar en ello. El Espíritu toma de ellas, como de una fuente, el fluido animalizado que necesita; así es que el concurso de un médium tal como lo entendéis, no es siempre necesario, lo que tiene lugar, sobre todo, en los fenómenos espontáneos." 16. La mesa animada, ¿obra con inteligencia? ¿piensa?
"Piensa tanto como el bastón con el cual hacéis un signo inteligente; pero la vitalidad de que está animada le permite obedecer a la impulsión de una inteligencia. Sabed, pues, bien, que la mesa que se mueve no viene a ser
'Espíritu', y que no tiene por sí misma ni pensamiento ni voluntad."
Observación. - Muchas veces se sirve de una expresión análoga en el lenguaje usual se dice de una rueda que gira con velocidad que está
"animada" de un movimiento rápido. 17. ¿Cuál es la causa preponderante en la producción de este fenómeno: el Espíritu o el fluido? "El Espíritu es la causa; el fluido es el instrumento; las dos cosas son necesarias." 18. ¿Qué papel hace la voluntad del médium en este caso? "Llamar a los Espíritus y secun darles en la impulsión dada al fluido."
- ¿La acción de la voluntad es siempre indispensable? "Ayuda a la potencia pero no es siempre necesaria, puesto que el movimiento puede tener lugar contra y a pesar de esta voluntad, y eso es una prueba de que hay una causa independiente del médium."
25
Observación. - El contacto de las manos no es siempre necesario para hacer mover un objeto. Las más de las
veces lo es para dar el primer impulso, pero una vez que el objeto está animado, puede obedecer a la voluntad sin el contacto material; esto depende, ya de la potencia del médium, ya de la naturaleza de los Espíritus.
El primer contacto ni siquiera es siempre indispensable; tenemos la prueba en los movimientos y mudanzas espontáneas que nadie piensa en provocar.
19. ¿Por qué todo el mundo no puede producir el mismo efecto, y por qué todos los médiums no tienen la misma potencia?
"Esto depende del organismo y de la mayor o menor facilidad con la cual la combinación de los fluidos puede operarse después, porque el Espíritu del médium simpatiza más o menos con los Espíritus extraños que encuentran en él la potencia fluídica necesaria. Sucede con esta potencia como con la de los magnetizadores, que es más o menos grande. Bajo este aspecto hay personas que son del todo refractarias; otras en las que la combinación no se opera por un esfuerzo de su voluntad; otras, en fin, entre las cuales tiene lugar tan natural y fácilmente que ni aun se lo conocen, y sirven de instrumento sin saberlo, como ya hemos dicho." (Véase más adelante el capítulo de las manifestaciones espontáneas). Observación. - El magnetismo es sin ninguna duda el principio de estos fenómenos, pero no tal como se entiende generalmente; la prueba es que hay magnetizadores muy poderosos, que no harían mover un velador, y personas que no pueden magnetizar, y también niños, a quienes basta colocar los dedos sobre una pesada mesa para hacerla mover; luego, si la potencia medianímica no está en razón de la potencia magnética, es que hay otra causa.
20. Las personas llamadas eléctricas, ¿pueden ser consideradas como médiums? "Estas personas toman en sí mismas el fluido necesario para producir el fenómeno, y pueden obrar sin el socorro de Espíritus extraños.
No son entonces médiums en el sentido que se da a esta palabra; pero puede ser también que un Espíritu les asista y aproveche sus disposiciones naturales." Observación. Será respecto de estas personas como de las de los sonámbulos que pueden obrar con o sin el concurso de un Espíritu extraño, (véase el cap. de los médiums, artículo relativo a los médiums sonámbulos).
21. El Espíritu que obra sobre los cuerpos sólidos para moverlos, ¿está en la sustancia misma de los cuerpos, o bien fuera de esta sustancia?
"Lo uno y lo otro; hemos dicho que la materia no es un obstáculo para los
Espíritus; penetran por todo; una porción del periespíritu se identifica, por decirlo así con el objeto que penetra." 22. ¿Cómo se arregla el Espíritu para golpear? ¿se sirve de un objeto material? "No, así como no se sirve de sus brazos para levantar la mesa. Bien sabéis que no tiene martillo a su disposición. Su martillo es el fluido combinado puesto en acción por su voluntad para mover o para golpear. Cuando mueve, la luz os trae la vista de sus movimientos; cuando golpea, el aire os trae el sonido." 23. Nosotros concebimos esto cuando golpea sobre un cuerpo duro; pero, ¿cómo puede hacer oír ruido o sonidos articulados en el espacio? "Puesto que obra sobre la materia, puede obrar sobre el aire lo mismo que sobre la mesa. En cuanto a los sonidos articulados puede imitarlos como los demás ruidos." 24. Decís que el Espíritu no se sirve de sus manos para remover la mesa; sin embargo se ha visto en ciertas manifestaciones visuales aparecer manos cuyos dedos se paseaban sobre un teclado, agitaban las teclas y hacían oír sonidos. ¿No parecería que el movimiento de las teclas se producía por la presión de los dedos? ¿Esta presión no es también directa y real, cuando se hace sentir sobre nosotros mismos y cuando estas manos dejan señales sobre la piel?
"Vosotros no podéis comprender la naturaleza de los Espíritus y su manera de obrar sino por comparaciones que sólo os dan una idea incompleta, y es un mal el querer asimilar siempre sus procedimientos a los vuestros. Sus procedimientos deben estar en relación con su organismo. ¿No os he dicho que el fluido del periespíritu penetra la materia y se identifica con ella, a la que anima con una vida ficticia? ¡Pues bien! cuando el Espíntu pone los dedos sobre las teclas, los pone realmente y también las mueve; pero no es por la fuerza muscular que comprime la tecla; lo que hace es animarla lo mismo que anima la mesa, y la tecla, obedeciendo a su voluntad, se mueve y toca la cuerda. En esto sucede también una cosa que os será difícil comprender, y es que ciertos Espíritus están tan poco adelantados y de tal modo materializados comparativamente con los Espíritus elevados, que tienen todavía las ilusiones de la vida terrestre y creen obrar como cuando tenían su cuerpo; no se dan más cuenta de la verdadera causa de los efectos que producen, lo mismo que un hombre del campo tampoco comprende la teoría de los sonidos que articula; preguntadles cómo tocan el piano: os dirán que golpean encima con sus dedos, porque creen golpear; el efecto se produce instintivamente en ellos sin que sepan cómo, y, sin embargo, por su voluntad. Lo mismo sucede cuando se hacen oír por palabras."
Observación. Resulta de estas explicaciones, que los Espíritus pueden producir todos los efectos que producimos nosotros mismos, pero por medios apropiados a su organismo; ciertas fuerzas que les son propias reemplazan los músculos que nos son necesarios para obrar; de la misma manera que el gesto reemplaza en el mudo, la palabra que le falta.
25. Entre los fenómenos que se citan como prueba de la acción de una potencia oculta, los hay que son evidentemente contrarios a todas las leyes conocidas de la Naturaleza; entonces ¿no parece que debe permitirse la duda? "Es que el hombre está lejos de conocer todas las leyes de la Naturaleza; si las conociese todas sería Espíritu superior. Todos los días, por tanto, da en desmentido a aquellos que, creyendo saberlo todo, pretenden poner límites a la Naturaleza, y por eso no son menos orgullosos.
Descorriendo el velo sin cesar de los nuevos misterios, Dios advierte al hombre para que desconfíe de sus propias luces, porque vendrá 26
un día en que 'la ciencia del más sabio será confundida' ¿No tenéis todos los días ejemplos de cuerpos
animados de un movimiento capaz de vencer la fuerza de gravitación? La bala lanzada en el aire ¿no vence momentáneamente esta fuerza? Pobres hombres que creéis ser muy sabios, y cuya tonta vanidad es a cada instante derrotada, sabed, pues, que aún sois muy pequeños."
75. Estas explicaciones son claras, categóricas y sin ambigüedad; resalta de ellas este punto capital que el fluido universal, en el cual reside el principio de la vida, es el agente principal de las manifestaciones y recibe su impulsión del Espíritu, ya sea encarnado o errante. Este fluido condensado constituye el periespíritu o envoltura semimaterial del Espíritu.
En el estado de encarnación, el penespíritu está unido a la materia del cuerpo; en el estado errante, es libre; cuando el Espíritu está encarnado, la sustancia del periespíritu esta más o menos adherente, si se puede expresar así. Entre ciertas personas hay alguna especie de emanación de este fluido por consecuencia de su organismo, y esto es lo que, propiamente hablando, constituye los médiums de influencias físicas. La emisión del fluido animalizado puede ser más o menos abundante, su combinación más o menos fácil; de ahí los médiums más o menos potentes; tampoco es permanente, y así se explica la intermitencia de esta potencia.
76. Pongamos una comparación. Cuando se tiene la voluntad de obrar materialmente sobre un punto cualquiera colocado a distancia, el pensamiento es el que quiere, pero el pensamiento solo no va a tocar este punto; le es preciso un intermediario que el mismo dirige: un bastón, un proyectil, una corriente de aire, etc. Observad, también, que el pensamiento no obra directamente sobre el bastón, porque si no se le toca no obrará por sí solo. El pensamiento, que no es otro que el Espíritu encarnado en nosotros, está unido al cuerpo por el periespíritu; así, pues, no puede obrar sobre el cuerpo sin el periespíritu, como no puede obrar sobre el bastón sin el cuerpo; obra sobre el periespíritu porque es la sustancia con la cual tiene más afinidad; el periespíritu obra sobre los músculos, los músculos cogen el bastón y el bastón toca el objeto. Cuando el Espíritu no es encarnado, le es preciso un auxiliar extraño; este auxiliar es el fluido con cuya ayuda hace que el objeto sea propio para seguir la impulsión de su voluntad. 77. De este modo, cuando se da movimiento a un objeto levantándolo o lanzándolo al aire, no es el Espíritu quien lo coge, lo empuja o levanta, como nosotros lo
haríamos con la mano; él lo "satura", por decirlo así, con su fluido combinado con el del médium, y el objeto, vivificado así momentáneamente, obra como lo haría un ser viviente con la diferencia de que no teniendo voluntad propia, sigue el impulso de la voluntad del Espíritu. Puesto que el fluido vital tomado en cierto modo por el Espíritu, da una vida ficticia y momentánea a los cuerpos inertes, pues el periespíritu no es otra cosa sino este mismo fluido vital, se sigue que cuando el Espíritu está encarnado, él es quien da la vida a su cuerpo por medio de su periespíritu, al que permanece unido tanto como el organismo lo permite; cuando se retira, el cuerpo muere. Ahora, si en lugar de una mesa se hace una estatua de madera, y se obra sobre esta estatua como sobre una mesa, se tendrá una estatua que se moverá, que golpeará, que responderá por sus movimientos y por sus golpes; se tendrá, en una palabra, una estatua momentáneamente animada por una vida artificial; se han llamado mesas parlantes, se podrían llamar estatuas parlantes.
¡Qué luz no no arroja esta teoría sobre una porción de fenómenos hasta ahora sin solución! ¡Qué alegorías y efectos misteriosos no explica!
78. Los incrédulos objetan también que el hecho de la suspensión de las mesas sin punto de apoyo, es imposible porque es contrario a la ley de gravitación. Nosotros les responderemos, desde luego, que su negación no es una prueba; en segundo lugar, que si el hecho existe, por más que fuese contrario a todas las leyes conocidas, probaría una cosa, y es que se apoya sobre una ley desconocida y que los que niegan no pueden tener la pretensión de conocer todas las leyes de la Naturaleza. Acabamos de explicar esta ley, pero esto no es una razón para que sea aceptada por ellos, precisamente, porque se ha dado por Espíritus que han dejado su vestido terrestre, en lugar de serlo por Espíritus que lo tienen todavía y que se sientan en la Academia. De tal suerte que si el Espíritu de Arago vivo hubiese presentado esta ley, la hubiesen aceptado a ojos cerrados; pero presentaba por el Espíritu de Arago muerto, es una utopía; ¿y por qué?
porque creen que Arago, siendo muerto, todo ha muerto en él. No tenemos la pretensión de disuadirles: sin embargo, como esta objeción podría embarazar a ciertas personas, vamos a ensayar en contestarla poniéndonos desde su punto de vista, esto es, haciendo abstracción por un instante de la teoría de la animación ficticia.
79. Cuando se hace el vacío bajo la campana de la máquina neumática, esta campana se adhiere con tal fuerza que es imposible levantarla por causa del peso de la columna de aire que pesa sobre ella. Que se haga entrar el aire y la campana se levanta con la mayor facilitad, porque el aire de debajo hace contrapeso con el aire de encima; sin embargo, abandonada a si misma, permanecerá sobre el platillo en virtud de la ley de gravitación.
Ahora, que el aire de debajo esté comprimido, que tenga una densidad más grande que el de encima, la campana se levantará a pesar de la gravitación; si la corriente de aire es rápida y violenta, podrá sostenerse en el espacio sin ningún apoyo "visible", lo mismo que se hace con ciertos muñecos que, puestos en un surtidor de agua, dan volteretas. ¿Por qué, pues, el fluido universal, "que es el elemento de toda materia", estando acumulado alrededor de la mesa, no tendría la propiedad de disminuir o aumentar el peso específico relativo, como el aire lo hace con la campana de la máquina neumática, como el gas hidrógeno lo hace con los globos, 27
sin que por esto se deroguen las leyes de la gravitación? ¿Conocéis todas las propiedades y todo el poder de
este fluido? No; ¡pues bien! no neguéis un hecho porque no podáis explicarlo. 80. Volvamos a la teoría del movimiento de las mesas. Si por el medio indicado el Espíritu puede levantar una mesa, puede levantar cualquier otra cosa: un sillón por ejemplo. Si puede levantar un sillón, puede también, con una fuerza suficiente, levantar al mismo tiempo una persona sentada en él. He aquí, pues, la explicación de este fenómeno, que ha producido cien veces M. Home, en sí mismo y sobre otras personas; lo ha repetido durante un viaje a Londres, y a fin de probar que los espectadores no eran juguete de una ilusión óptica, hizo en el techo una señal con un lápiz, pasándole por debajo. Se sabe que M. Home es un poderoso médium para los efectos físicos; él era, en este caso, la causa eficiente y el objeto.
81. Acabamos de hablar del aumento posible del peso; en efecto, es un fenómeno que se produce algunas veces y sólo tiene de anómalo la misma resistencia prodigiosa de la campana, bajo la presión de la columna atmosférica. Se ha visto bajo la influencia de ciertos médiums que, objetos bastante ligeros, ofrecían la misma resistencia, y después ceder de repente al menor esfuerzo. En la referida experiencia, la campana no pesa en realidad ni más ni menos por sí misma, pero parece más pesada por efecto de la causa exterior que obra sobre ella; probablemente en esto sucede lo mismo. La mesa tiene siempre el mismo peso intrínseco, porque su masa no ha aumentado, pero una fuerza extraña se opone a su movimiento, y esta causa puede estar en los fluidos ambientes que la penetran, como la que aumenta o disminuye el peso aparente de la campana, esta en el aire. Haced la experiencia de la campana neumática delante de un campesino ignorante, y no comprendiendo que es el aire que no ve él que obra, no será difícil persuadirle de que es el diablo. Puede que se diga que, siendo este fluido imponderable, su acumulación no puede aumentar el peso de un objeto: conformes, pero observad que si nos hemos servido de la palabra
"acumulación" es por comparación y no por asimilación absoluta con el aire; este es imponderable, convenido; pero nada lo prueba; su naturaleza íntima no es desconocida, y estamos lejos de conocer todas sus propiedades.
Antes que se hubiera experimentado el peso del aire, no se sospechaban los efectos de este mismo peso. La electricidad está también colocada entre los
fluidos imponderables; sin embargo, un cuerpo puede ser detenido por una corriente eléctrica y ofrecer una resistencia grande al que quiera levantarlo; es, pues, que se ha vuelto más pesado en apariencia. Porque no se vea lo que le sostiene, sería ilógico decir que no existe. El Espíritu puede, pues, tener palancas que nos son desconocidas; la Naturaleza nos prueba todos los días que su potencia no se detiene en el testimonio de los sentidos.
No puede explicarse sino por una causa semejante el fenómeno singular, del que se han visto muchos ejemplos, de una joven débil y delicada, levantando con dos dedos, sin refuerzo y como una pluma, a un hombre fuerte y robusto, con el asiento en que estaba. Lo que prueba una causa extraña a la persona, son las intermitencias de la facuItad.
CAPÍTULO V
MANIFESTACIONES FÍSICAS ESPONTÁNEAS
Ruidos, barahúndas, alborotos y perturbaciones - Objetos lanzados. -
Fenómeno de los aportes
82. Los fenómenos, de los cuales acabamos de hablar, son provocados; pero algunas veces son, también, espontáneos, sin que participe para nada la voluntad; todo lo contrario, puesto que a menudo son muy importunos. Lo que excluye, por otra parte, el pensamiento de que puedan ser efecto de la imaginación sobrexcitada por las ideas espiritistas, es que tienen lugar entre personas que no han oído jamás hablar de ellas en el momento que menos lo esperaban. Estos fenómenos, que se podrían llamar Espiritismo práctico natural, son muy importantes, porque no pueden haber sospechas de connivencia; por esto invitamos a las personas que se ocupan de los fenómenos espiritistas a que recojan todos los hechos de este género que viniesen a su conocimiento, y sobre todo a hacer constatar con cuidado su realidad por un estudio minucioso de las circunstancias, a fin de asegurarse que uno no es juguete de una ilusión o de una mixtificación.
83. De todas las manifestaciones espiritistas, las más sencillas y las más frecuentes son los ruidos y los golpes; aquí es, sobre todo, donde es preciso temer a la ilusión, porque una porción de causas naturales pueden producirlos: el viento que silba o que agita un objeto, un cuerpo que se mueve por si mismo sin apercibirse, un efecto acústico, un animal oculto, un insecto, etc. y también las bromas de mal gusto de algunas personas. Los ruidos espiritistas tienen, por otra parte, un carácter particular, afectando una intensidad y un timbre muy variados que les distinguen fácilmente, y
que no permiten confundirlos con el crujido de la madera, el chisporroteo del fuego o el monótono tic-tac de un péndulo; esto son golpes secos, tan pronto sordos, débiles y ligeros, como claros distintos, algunas veces estrepitosos, que cambian de sitio y se repiten sin tener una regularidad mecánica. De todos los medios de comprobación, el más eficaz, el que no puede dejar duda sobre su origen, es la obediencia a la voluntad. Si los golpes se oyen en el paraje designado, si responden al pensamiento por su número y su intensidad, no se puede desconocer en ellos una causa inteligente; pero la falta de obediencia no es siempre una prueba contraria.
84. Admitamos ahora que por una indagación minuciosa se adquiere la certeza que los ruidos o todos los demás efectos son manifestaciones reales.
¿Es racional el asustarse? Seguramente que no; porque en ningún 28
caso podría haber el menor peligro; las personas a quienes se persuade que es el diablo, son las únicas que se
afectan de un modo molesto, como los niños a quienes se hace miedo con las brujas. Es preciso convenir que estas manifestaciones adquieren en ciertas circunstancias proporciones de una persistencia desagradable y es muy natural que se desee desembarazarse de ellas. Con este motivo es necesario que hagamos una explicación.
85. Hemos dicho que las manifestaciones físicas tienen por objeto llamar nuestra atención sobre alguna cosa y convencernos de la presencia de una potencia superior al hombre. Hemos dicho también que los Espíritus elevados no se ocupan de esta clase de manifestaciones; se sirven de los Espíritus inferiores para producirlas, como nosotros nos servimos de los criados para los trabajos groseros, y con el fin que acabamos de indicar.
Conseguido el objeto, la manifestación material cesa, porque ya no es necesaria. Uno o dos ejemplos harán que este se comprenda mejor. Hace algunos años, al principio de mis estudios sobre el Espiritismo, estando una tarde ocupado en un trabajo sobre esta materia, oí golpes alrededor de mí durante cuatro horas consecutivas. Era la vez primera que semejante cosa me acontecía, averigüé que no tenía ninguna causa accidental, pero por el momento no pude saber más. En esta época tenía yo ocasión de ver frecuentemente a un excelente médium escribiente. Desde el día siguiente interrogué al Espíritu que se comunicaba por su mediación, sobre la causa de estos golpes. Me contestaron: "Es tu espíritu familiar que quiere hablarte." ¿Qué quería decirme? - Replicó: "Tú mismo puedes preguntárselo porque él está aquí. - Habiendo, pues, interrogado a este Espíritu, se dio a conocer bajo un nombre alegórico (supe después por otros Espíritus que pertenece a un orden muy elevado, y que hizo sobre la Tierra un papel importante); me señaló errores en mí trabajo, indicándome las líneas en que se encontraban; me dio útiles y sabios consejos y añadió que estaría siempre conmigo y vendría a mí llamamiento todas las veces que quisiera preguntarle. En efecto, desde entonces no me ha dejado nunca. Me ha dado diferentes pruebas de gran superioridad, y su intervención
"benéfica y eficaz" se me ha manifestado en los asuntos de la vida material, y en lo que concierne a las cosas metafísicas. Pero desde nuestra primera conversación los golpes han cesado. ¿Qué quería, pues? Entrar en comunicación regular conmigo; para esto le era preciso advertirme. Hecha
la advertencia, puestos en inteligencia y establecidas las relaciones regulares, los golpes se hicieron inútiles; por lo tanto cesaron. Cuando los soldados están formados ya no se toca diana para despertarlos.
Un hecho casi parecido ha acontecido a uno de mis amigos. Desde algún tiempo en su habitación resonaban ruidos diversos que se hacían muy incómodos. Habiéndose presentado la ocasión de preguntar al Espíritu de su padre, por un médium escribiente supo lo que se le quería; hizo lo que le fue recomendado y desde entonces nada más ha oído. Es de notar que las personas que tienen en los Espíritus un medio regular y fácil de comunicación, rara vez tienen manifestaciones de este género, y esto se concibe.
87. Las manifestaciones espontáneas no se limitan siempre a ruidos y golpes; degeneran a veces en verdadera barahúnda yen perturbaciones; los muebles y objetos diversos son derribados; proyectiles de todas clases son lanzados desde fuera; se abren puertas y ventanas; y cerradas por manos invisibles, se ven romperse cristales, lo que no puede tomarse por ilusión.