←
El Libro de los EspiritusAllan Kardec

CAPÍTULO 63

El Libro de los Espiritus

69

Puede compararse también la acción de la materia grosera del cuerpo sobre el espíritu, a la de un agua

cenagosa que priva de libertad en los movimientos al cuerpo, que en ella está sumergido.

369. El libre ejercicio de las facultades del alma, ¿está subordinado al desarrollo de los órganos? «Los órganos son los instrumentos de manifestación de las facultades del alma, y la manifestación está subordinada al desarrollo y al grado de perfección de los mismos órganos, como la excelencia de un trabajo, a la de la herramienta».

370. ¿De la influencia de los órganos puede inducirse una analogía entre el desarrollo de los órganos cerebrales y el de las facultades morales e intelectuales? «No confundáis el efecto con la causa. El espíritu tiene siempre las facultades que le son propias, y no son los órganos los que producen las facultades, sino que éstas determinan el desarrollo de los órganos». -Según esto, ¿la diversidad de aptitudes en el hombre depende únicamente del estado del espíritu? «Únicamente no es del todo exacto. Las cualidades del espíritu que puede ser más o menos adelantado, constituyen el principio; pero es preciso tener en cuenta la influencia de la materia, que dificulta el ejercicio de las facultades».

Al encarnarse, el espíritu trae consigo ciertas predisposiciones, y si para cada una de ellas se admite un

órgano correspondiente en el cerebro, el desarrollo de los órganos será un efecto y no una causa. Si las

facultades tuviesen su principio en los órganos, el hombre seria una máquina sin libre albedrío e

irresponsable de sus actos. Sería preciso admitir que los más grandes genios, los sabios, poetas,

artistas, no son tales genios sino porque la casualidad les ha dado órganos especiales; de donde se

sigue que, sin ellos, no hubieran sido genios, y que el mayor de los imbéciles hubiera podido ser un

Newton, un Virgilio o un Rafael, si hubiese estado dotado de ciertos órganos, suposición más absurda

aún, cuando se aplica a las cualidades morales. Según este sistema, San Vicente de Paúl, dotado por la

naturaleza de tal o cual órgano, hubiera podido ser un malvado, y al

mayor de los facinerosos no le faltaría más que un órgano para ser un San Vicente de Paúl. Admitid, por el contrario, que los órganos

especiales, si existen. Son consecutivos, que se desarrollan con el ejercicio de la facultad. como los

músculos con el movimiento, y nada irracional encontraréis. Tomemos una comparación trivial a fuerza

de ser exacta. Por ciertas señales fisiognomónicas se conoce el nombre dado a la bebida; pero ¿son

aquéllas las que le caracterizan de borracho, o la borrachera la que origina tales señales? Puede decirse

que los órganos reciben el sello de las facultades.

IDIOTISMO, LOCURA

371. ¿Es fundada la opinión según la cual los cretinos e idiotas tienen un alma de naturaleza inferior? «No, tienen un alma humana, con frecuencia más inteligente de lo que creéis, y que sufre por la insuficiencia de los medios que tiene para comunicarse, como sufre el mudo: porque no puede hablar». 372. ¿Qué objeto tiene la Providencia, creando seres desgraciados como los cretinos e idiotas? «Los espíritus que viven en los cuerpos de los idiotas sufren un castigo. Estos espíritus padecen a consecuencia de la contrariedad que experimentan, y por su impotencia en manifestarse por medio de órganos no desarrollados e imperfectos».

-¿No es, pues, exacto decir que los órganos no influyen en las facultades?

«Jamás hemos dicho que los órganos no influyen; influyen, y mucho, en la manifestación de las facultades: pero no las originan. He aquí la diferencia.

Un buen músico con un instrumento malo no ejecutará bien, lo cual, sin embargo, no le privará de ser un buen músico» Es preciso distinguir el estado normal del patológico. En estado normal, la parte moral se sobrepone al

obstáculo que le opone la materia; pero hay casos en que la materia ofrece tal resistencia, que las

manifestaciones se ven estorbadas o desnaturalizadas, como en el idiotismo y la locura. Estos son

casos patológicos, y disfrutando en este estado de toda su libertad el alma, hasta la ley humana releva

al hombre de la responsabilidad de sus actos.

373. ¿Qué mérito puede tener la existencia de seres que, no pudiendo hacer ni mal ni bien, como los idiotas y los cretinos, no pueden progresar?

«Es una expiación impuesta al abuso que hayan podido hacer de ciertas facultades; es un tiempo de espera». -Así, pues, el cuerpo de un idiota,

¿puede contener un espíritu que haya animado a un hombre de genio, en una existencia precedente?

«Sí, el genio se convierte a veces en calamidad. cuando de él se abusa». La superioridad moral no siempre está en proporción de la intelectual, y los más grandes genios pueden

tener mucho que expiar. De aquí procede a menudo que tengan que sobrellevar una existencia Inferior a

la que ya han vivido, y también la causa de sus sufrimientos. Las trabas que encuentra el espíritu para

sus manifestaciones son como cadenas, que dificultan los movimientos al hombre vigoroso.

Puede decirse que el cretino y el idiota están lisiados del cerebro, como el cojo de las piernas y el ciego

de los ojos.

374. ¿El idiota tiene en estado de espíritu conciencia de su estado mental?

«Sí, muy a menudo. Comprende que las cadenas que dificultan su vuelo son una prueba y una expiación». 375. ¿Cuál es la situación del espíritu en la locura?

✦

Un respiro entre páginas.

Volver al libro y comentar