CAPÍTULO 42
El Libro de los Espiritus
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«La duración de la vida del niño para el espíritu que en él está encarnado, puede ser complemento de una
existencia interrumpida antes del término deseado, y su muerte es con frecuencia una prueba o una expiación para sus padres».
-¿Qué hace el espíritu de un niño que muere en edad temprana? «Vuelve a empezar una nueva existencia». Si sólo una existencia tuviese el hombre, y si después de ella quedase decidida para siempre su suerte futura, ¿cuál sería el mérito de la mitad de la especie humana, que muere en edad tierna, para disfrutar,
sin haber luchado, de la dicha eterna, y con qué derecho sería eximida de las condiciones, tan duras a
veces, impuestas a la otra mitad? Semejante orden de cosas no podría estar conforme con la justicia de
Dios, Dada la reencarnación, todos son iguales, a todos pertenece el porvenir sin excepción y sin
favoritismo, y los últimos que llegan sólo a si mismos pueden culparse.
El hombre debe tener el mérito
de sus actos, como tiene la responsabilidad de ellos.
Por otra parte, no es racional considerar la infancia como un estado normal de inocencia. ¿No vemos
niños dotados de los peores instintos en edad en que no ha podido la educación ejercer aún su
influencia?
¿No los vemos que parecen haber traído, al nacer, la astucia, la falsedad, Ja perfidia y hasta los
instintos del robo y del asesinato, no obstante los buenos ejemplos que les rodean? La ley civil
absuelve sus crímenes; porque, según dice obran sin discernimiento, y tienen razón, porque, en efecto,
obran más por instinto que deliberadamente. Pero, ¿de dónde pueden provenir esos tan diferentes
instintos en niños de una misma edad, educados con las mismas condiciones y sometidos a las
mismas influencias? ¿De dónde, si no de la inferioridad del espíritu, procede esa perversidad precoz,
puesto que ninguna parte toma en ella la educación? Los que son
viciosos, lo son porque sus espíritus han progresado menos, y sufren entonces las consecuencias, no de sus actos de niño, sino de los de
sus existencias anteriores, y así una misma es la ley para todos y a todos alcanza la justicia de Dios.
SEXOS EN LOS ESPÍRITUS
200. ¿Tienen sexos los espíritus?
«Como lo comprendéis vosotros, no; porque los sexos dependen del organismo. Existe entre ellos amor y simpatía; pero fundados en la semejanza de sentimientos». 201. El espíritu que animó el cuerpo de un hombre, ¿puede en una nueva existencia, animar el de una mujer, y viceversa?
«Sí; unos mismos espíritus animan a los hombres y a las mujeres». 202.
Cuando somos espíritus, ¿preferimos encarnarnos en el cuerpo de un hombre o de una mujer? «Poco le importa al espíritu; porque depende de las pruebas que ha de sufrir». Los espíritus renacen hombres o mujeres; porque carecen de sexo. Como deben progresar en todo, cada sexo, lo mismo que cada posición social, les ofrece pruebas y deberes especiales y ocasión de
adquirir experiencia. El que fuese siempre hombre, no sabría más que lo que saben los hombres.
PARENTESCO, FILIACIÓN
203. ¿Los padres transmiten a sus hijos una parte de su alma, o se limitan a darles la vida animal, a ra cual viene después una nueva alma a añadir la vida moral? «Solamente la vida animal, porque el alma es indivisible. Un padre estúpido puede tener hijos de talento y viceversa».
204. Puesto que tenemos muchas existencias, ¿el parentesco se remonta a otras distintas de la actual? «No puede suceder de otro modo. La sucesión de las existencias corporales establece entre los espíritus lazos que se remontan a vuestras anteriores existencias, y de aquí proceden con frecuencia las causas de simpatía entre vosotros y ciertos espíritus que os parecen extraños». 205. ¿Según ciertas personas, parece que la doctrina de
la reencarnación destruye los lazos de familia, haciéndolos remontar a otras existencias además de la actual? «Los extiende; pero no los destruye.
Estando fundado el parentesco en afectos anteriores, los lazos que unen a los miembros de una misma familia son menos precarios. La reencarnación aumenta los deberes de fraternidad; porque en vuestro vecino o criado puede vivir un espíritu que ha estado ligado a vosotros por los lazos de la sangre».
-¿Disminuye, sin embargo, la importancia que algunos dan a su filiación, puesto que puede haberse tenido por padre a un espíritu que perteneció a otra raza, o que vivió en muy distinta condición? «Es verdad; pero esa importancia se funda en el orgullo, pues lo que la mayor parte honra en sus antepasados son los títulos, la jerarquía y la fortuna. Tal hay que se avergonzaría de descender de una zapatero honrado y que se vanagloria de derivar de un gentilhombre calavera. Pero por más que digan o hagan, no evitarán que las cosas sean lo que son; porque Dios no ha dispuesto las leyes de la naturaleza con arreglo a su vanidad». 206. ¿Es ridículo el culto de los antepasados, porque no existe filiación entre los espíritus de los descendientes de una misma familia?