←
El Libro de los EspiritusAllan Kardec

CAPÍTULO 38

El Libro de los Espiritus

43

Todos los espíritus tienden a la perfección, y Dios les proporciona medios de conseguirla por las

pruebas de la vida corporal; pero en su justicia les permite que cumplan en nuevas existencias lo que

no pudieron hacer o terminar en la prueba anterior.

No estaría conforme nl con la equidad, ni con la hondad de Dios el castigar eternamente a los que han

podido encontrar obstáculos ajenos de su voluntad, y en el mismo medio en que viven, que retarden su

perfeccionamiento. Si la suerte del hombre quedase irrevocablemente decidida después de la muerte,

Dios no habría pesado las acciones de todos con la misma balanza, ni los habría tratado con

imparcialidad.

La doctrina de la reencarnación, que admite muchas existencias sucesivas, es la única conforme con la

idea que nos formamos de la justicia de Dios, respecto de los hombres que ocupaban una condición

moral inferior, la única que puede explicarnos el porvenir y basar nuestras esperanzas, puesto que nos

proporciona medios de enmendar nuestras faltas por nuevas pruebas.

La razón así lo índica y así nos lo

enseñan los espíritus.

El hombre que tiene conciencia de su inferioridad halla en la doctrina de la reencarnación una

consoladora esperanza. Si cree en la justicia de Dios, no puede esperar que será eternamente igual a los

que han obrado mejor que él. La idea de que su inferioridad no le deshereda para siempre del bien

supremo, y de que podrá lograrlo con nuevos esfuerzos, le sostiene, alentando su ánimo. ¿Quién es el

que al terminar su vida, no se conduele de haber adquirido demasiado tarde la experiencia de que no

puede aprovecharse? Pues esta experiencia tardía no se pierde, y será empleada con provecho en una

nueva vida.

ENCARNACIÓN EN DIFERENTES MUNDOS

172. ¿Se realizan en la Tierra todas nuestras diferentes existencias corporales? «No, sino en los diferentes mundos. La terrestre no es la primera, ni la última; pero si, una de las más materiales y lejanas de la perfección». 173. A cada nueva existencia corporal, ¿pasa el alma de un mundo a otro, o bien puede vivir varias veces en el mismo mundo?

«Puede revivir muchas veces en el mismo mundo, si no está bastante adelantada para pasar al inmediato». -Según eso, ¿podemos reaparecer muchas veces en la Tierra? «Ciertamente».

-¿Podemos volver a ella después de haber vivido en otros mundos?

«Seguramente; pues habéis podido vivir ya en otra parte y en la Tierra».

174. ¿Es una necesidad volver a vivir en la Tierra? «No; pero si no adelantáis, podéis ir a otro mundo que no sea mejor o que puede ser peor».

175. ¿Es ventajoso volver a habitar en la Tierra? «Ninguna ventaja particular tiene, a menos de que se desempeñe una misión, pues entonces se progresa en ella como en cualquiera otra parte».

-¿No sería mejor continuar siendo espíritu? «¡No, no! Permaneceríamos estacionarios, y queremos caminar hacia Dios». 176. Los espíritus, después de haber estado encarnados en otros mundos, ¿pueden estarlo en éste, sin haber vivido nunca en él?

«Sí, como vosotros en otros. Todos los mundos son solidarios, y lo qué no se hace en uno se hace en otro». -¿Luego hay hombres que están por primera vez en la Tierra? «Hay muchos y en diversos grados».

-¿Existe algún signo para conocer al espíritu que aparece por primera vez en la Tierra? «Eso no tendría ninguna utilidad».

177. Para llegar a la perfección y a la dicha suprema, objeto final de todos los hombres, ¿debe pasar el espíritu por la serie de todos los mundos que existen en el universo? «No, porque hay muchos mundos que ocupan el mismo grado, y en los que nada nuevo aprendería el espíritu». -¿Cómo se explica, pues, la pluralidad de existencias en el mismo globo? «Porque puede encontrarse cada vez en posiciones muy diferentes, que son para él otras tantas ocasiones de adquirir experiencia».

178. ¿Pueden los espíritus revivir corporalmente en un mundo relativamente inferior a aquel en que ya han vivido?

«Sí, cuando han de desempeñar una misión para favorecer el progreso, y

entonces aceptan con alegría las tribulaciones de aquella existencia; porque les proporciona ocasión de adelantar». -¿No puede suceder eso mismo por expiación, y no puede Dios enviar a los espíritus rebeldes a mundos inferiores?

«Los espíritus pueden permanecer estacionarios; pero no retroceden, y su castigo consiste entonces en no adelantar y en volver a empezar las existencias mal empleadas, en la esfera que conviene a su naturaleza». -

¿Quiénes son los que han de empezar nuevamente la misma existencia?

«Los que faltan a su misión o a sus pruebas».

✦

Un respiro entre páginas.

Volver al libro y comentar