CAPÍTULO 34
El Libro de los Espiritus
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abismo de la nada, donde irían a sepultarse para siempre todas nuestras facultades, todas nuestras
esperanzas?, y decirse: «¡Qué, después de mí. nada, nada más que el vacío; todo acaba para siempre;
dentro de algunos días, mi recuerdo se borrará de la memoria de todos los que me sobreviven; pronto
no quedará vestigio de mi tránsito por el mundo, basta el bien que he hecho será dado al olvido por los
ingratos que he creado. Y nada hallaré en recompensa, nada más que la perspectiva de mi cuerpo roído
por los gusanos!»
¿No es horroroso, no es glacial semejante cuadro? La religión nos enseña que no puede suceder así, y
la razón viene en su apoyo. Pero esa existencia futura, vaga e indefinida, nada tiene oue satisfaga
nuestro positivismo, lo cual engendra dudas en muchos. Tenemos un alma, cierto; pero, ¿qué es
nuestra alma?
¿Tiene tina forma, una apariencia cualquiera? ¿Es un ser limitado o indefinido? Unos dicen que es un
soplo de Dios; otros, una chispa; éstos, una parte del gran Todo, el principio de la vida y de la
inteligencia; pero ¿qué nos enseña todo eso? ¡De qué nos vale tener un alma, si al morir nosotros, se
pierde en la inmensidad. como las gotas de agua en el océano! ¿La pérdida de la individualidad no es lo
mismo para nosotros que la nada? Se dice también que el alma es inmaterial; pero lo inmaterial no
puede tener proporciones definidas, y para nosotros es nada. La religión nos enseña también que
seremos felices o desgraciados. según el bien o el mal que hayamos hecho; pero ¿qué dicha es la que
nos espera en el seno de Dios? ¿Es una beatitud, una contemplación eterna, sin más ocupación que la
de cantar alabanzas al Creador? ¿Las llamas del Infierno son una realidad o un símbolo? La misma
Iglesia las toma en este ultimo sentido, pero ¿qué sufrimientos son estos? ¿Dónde está ese sitio de
suplicio? En una palabra, ¿qué se hace y qué se ve en ese mundo que nos espera a todos? Nadie, se
dice, ha vuelto de él para traernos noticias. Esto es falso, y precisamente la misión del espiritismo es la
de ilustrarnos acerca de ese porvenir, haciéndonoslo, hasta cierto punto, tocar con los dedos y ver con
los ojos, no por medio de raciocinios, sino por medio de hechos.
Gracias a las comunicaciones espiritistas, no es ya el porvenir una presunción, una probabilidad que
cada uno compone a su modo, y que los poetas embellecen con sus ficciones o siembran de imágenes
alegóricas y engañadoras, sino la realidad que sale a nuestro encuentro; porque los mismos seres de
ultratumba vienen a pintarnos su situación, a decir-nos lo que hacen permitiéndonos, por decirlo así,
asistir a todas las peripecias de su nueva vida y patentizándonos de este modo la suerte inevitable que
nos está reservada, según nuestros méritos y faltas. ¿Hay nada de irreligioso en esto? Todo lo
contrario; porque en ello encuentran fe los incrédulos, y los indiferentes una renovación de fervor y
confianza. El espiritismo es por lo tanto, el auxiliar más poderoso de la religión. Puesto que los hechos
existen, es porque Dios los permite, y los permite para alentar nuestras vacilantes esperanzas y
conducirnos al camino del bien por medio de la perspectiva del porvenir.
CAPITULO III
REGRESO DE LA VIDA MATERIAL A LA ESPIRITUAL
El alma después de la muerte; su individualidad. Vida eterna.
- Separación del cuerpo y del alma. - Turbación espiritista
EL ALMA DESPUES DE LA MUERTE; SU INDIVIDUALIDAD.
VIDA ETERNA
149. ¿Qué se hace el alma en el momento de la muerte? «Vuelve a ser espíritu, es decir, entra de nuevo en el mundo de los espíritus que habla abandonado momentáneamente».
150. ¿El alma conserva su individualidad después de la muerte? «Si, y no la pierde nunca. ¿Qué sería si no la conservase? » -¿Cómo manifiesta el alma su individualidad, careciendo del cuerpo material? «Tiene un fluido que le es propio, que toma en la atmósfera de su planeta y que representa la apariencia de su última encarnación: su periespíritu».
-¿Nada se lleva el alma consigo de este mundo? «Nada más que el recuerdo y el deseo de ir a otro mundo mejor. Aquel recuerdo es grato o desagradable, según el uso que se ha hecho de la vida, y mientras más pura es el alma, mejor comprende la futilidad de lo que deja en la tierra».
151. ¿Qué hemos de pensar de la opinión según la cual el alma vuelve, después de la muerte, al todo universal?
«¿No forma un todo la reunión de los espíritus? ¿No son todo un mundo?
Cuando estás en una reunión, formas parte integrante de ella, y sin embargo, conservas tu individualidad». 152. ¿Qué prueba podemos tener de la individualidad del alma después de la muerte?