CAPÍTULO 30
El Libro de los Espiritus
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125. Los espíritus que han seguido el camino del mal, ¿podrán llegar al mismo grado de superioridad que los
otros?
«Sí; pero las eternidades serán más largas para ellos». Por estas palabras las eternidades debe entenderse la idea que tienen los espíritus inferiores de que
serán perpetuos sus sufrimientos, cuyo término no les es dado ver; idea que se renueva en todas las
pruebas en que sucumben.
126. Los espíritus que llegan al grado supremo, después de haber incurrido en el mal, ¿tienen a los ojos de Dios menos mérito que los otros?
«Dios mira a los extraviados con iguales ojos y a todos los ama con el mismo afecto. Se les llama malos, porque han sucumbido; pero antes eran espíritus sencillos». 127. ¿Los espíritus son creados iguales en facultades intelectuales? «Lo son; pero no sabiendo de dónde provienen, es preciso que funcione el libre albedrío, y progresan con más o menos rapidez así intelectual, como moralmente». Los espíritus que, desde el principio, siguen el camino del bien, no son por ello espíritus perfectos, puesto que, si no tienen malas tendencias, han de adquirir, sin embargo, experiencia y los
conocimientos necesarios para llegar a la perfección. Podemos compararlos a los niños que, cualquiera
que sea la bondad de sus naturales instintos, tienen necesidad de desarrollarse, de ilustrarse, y que no
llegan sin transición de la infancia a la madurez. Así como tenemos hombres buenos y malos desde la
infancia, así también hay espíritus buenos y malos desde el principio, con la diferencia capital, de que el
niño tiene instintos completamente formados, al paso que el espíritu, al ser formado, no es ni bueno ni
malo, sino que tiene todas las tendencias, y en virtud de su libre albedrío toma una u otra dirección.
ÁNGELES Y DEMONIOS
128. Los seres a quienes llamamos ángeles, arcángeles y serafines, ¿forman
una categoría especial de diferente naturaleza que los otros espíritus? «No; son los espíritus puros, los que están en lo más alto de la escala y reúnen todas las perfecciones». La palabra ángel despierta generalmente la idea de perfección moral; pero se aplica a menudo a todos los seres buenos y malos que existen fuera de la humanidad. Así se dice: el ángel bueno y el ángel
malo, ángel de la luz y ángel de las tinieblas, y en este caso, es sinónimo de espíritu o genio. Aquí
tomarnos la palabra en su acepción buena.
129. ¿Los ángeles han recorrido todos los grados? «Todos los han recorrido; pero, según tenemos dicho, unos aceptaron su misión sin murmurar, y llegaron más pronto; otros emplearon mayor o menor tiempo para llegar a la perfección». 130. Si es errónea la opinión de que existen seres creados perfectos y superiores a las demás criaturas, ¿en qué consiste que sea tradicional en casi todos los pueblos? «Sabe que tu mundo no es eterno y que mucho antes de que existiese, espíritus había que ocupaban ya el grado supremo, por lo cual pudieron creer los hombres que siempre habían estado a la misma altura». 131. ¿Existen demonios, en el sentido que se da a esta palabra? «Si hubiese demonios, serían obra de Dios, y ¿hubiera procedido Éste con justicia y bondad creando seres consagrados eternamente al mal y a la infelicidad? Si existen demonios, en tu mundo inferior y en otros semejantes es donde residen, y son esos hombres hipócritas que hacen de un Dios justo un Dios perverso y vengativo, esos hombres que creen complacerle con las abominaciones que en su nombre cometen». La palabra demonio no implica la idea de espíritu malo más que en su acepción moderna; porque la
palabra daimon de que se forma significa genio, inteligencia, y se aplicaba indistintamente a los seres
incorporales buenos o malos.
Los demonios, en la acepción vulgar de la palabra, suponen seres esencialmente maléficos que serían,
como todas las cosas, creación de Dios, y Dios, que es soberanamente justo y bueno, no puede haber
creado seres arrastrados al mal por su naturaleza y eternamente condenados. Si no fuesen obra de
Dios, serían como él eternos, o bien habría muchos poderes soberanos.
La primera condición de toda doctrina es la de ser lógica, y la de los demonios, en su sentido absoluto,
flaquea por esta base esencial. Se concibe que en la creencia de los pueblos atrasados que, no
conociendo los atributos de Dios, dan cabida a las divinidades maléficas, se admita a los demonios;
pero para todo el que acepte la bondad de Dios como el atributo por excelencia, es ilógico y
contradictorio suponer que haya podido crear seres consagrados al mal y destinados a hacerlo
perpetuamente, porque equivale a negar su bondad, Los partidarios del demonio se parapetan en las
palabras de Cristo, y no seremos nosotros quienes neguemos la autoridad de su enseñanza que
quisiéramos ver más en el corazón que en los labios de los hombres; pero, ¿se tiene certeza del sentido
que daba Cristo a la palabra demonio? ¿No se sabe que la forma alegórica es uno de los caracteres
distintivos de su lenguaje, y que todo lo que contiene el Evangelio no debe tomarse literalmente? Sirva
de prueba este pasaje:
«Pero luego, después de las tribulaciones de aquellos días, el Sol se oscurecerá, la Luna no alumbrará,
y las estrellas caerán del cielo, las potestades de los cielos temblarán.
LO que os aseguro es que no se